Apertura de fronteras

Bruselas llama a reabrir las fronteras interiores de la UE desde el 15 de junio

La Comisión Europea quiere que viajeros de terceros países empiecen a llegar el 1 de julio

La comisaria de Interior, Ylva Johansson, durante la rueda de prensa en Bruselas, este jueves. En vídeo, Johansson recomienda reabrir las fronteras interiores de la UE.DELMI ÁLVAREZ | Vídeo: REUTERS

La Unión Europea de la desescalada se ha convertido en un complejo rompecabezas para el viajero. Estados como Italia han abierto sus fronteras a todos los ciudadanos del espacio Schengen. Otros, como Austria, solo lo han hecho para algunos de sus vecinos. Y un tercer grupo, en el que está España, todavía no ha levantado el cerrojo para nadie. Bruselas quiere acabar con esa anomalía y cree que no hay motivos para esperar más: “La Comisión alienta encarecidamente a los países miembros que quedan a terminar con los controles fronterizos internos para permitir la libre circulación desde el 15 de junio”, pide el informe presentado este jueves por el Ejecutivo comunitario.

La comisaria de Interior, Ylva Johansson, no se ha andado con rodeos. “Recomendamos que las fronteras internas se abran lo antes posible”, ha dicho tajante. En el caso de los terceros países, Bruselas quiere que se haga una lista común de Estados libres de restricciones e insta a retomar la movilidad progresivamente, empezando el 1 de julio con los Balcanes occidentales (Albania, Bosnia-Herzegovina, Kosovo, Montenegro, Macedonia del Norte y Serbia). La elección obedece al vínculo especial con la zona, algunos de cuyos países son candidatos a ingresar en la UE, pero también a motivos sanitarios, dado que han sido golpeados por la covid-19 con menos virulencia.

La pandemia no solo se ha cobrado hasta ahora más de 170.000 vidas entre el casi millón y medio de casos contabilizados en la UE. También ha taponado sus arterias al bloquear, como nunca antes, la libre circulación, uno de los logros estrella de la construcción europea junto a la moneda única. El acelerón de Bruselas, que hasta ahora se conformaba con el 30 de junio como fecha límite, busca restablecer una normalidad que ya venía tocada por las restricciones a Schengen implementadas por algunos países para contener la inmigración o frenar el paso a terroristas. La reapertura viene avalada por el Centro Europeo de Control de Enfermedades (ECDC), que no ve motivos para mantener echado el candado ante la brusca caída de las cifras de contagios y muertes. “En los últimos 14 días, salvo en algunas regiones, la UE ha reportado menos de 100 nuevas infecciones por cada 100.000 habitantes”, argumenta la comunicación presentada por la Comisión.

El mensaje choca con la realidad. Mientras Alemania, Francia o Bélgica sí han informado de que el 15 de junio pondrán fin a las restricciones, España, con un enfoque más conservador, ni siquiera permite todavía la movilidad entre regiones. Eso complica que rectifique el calendario con un espacio tan corto de tiempo para adaptarse a las directrices. Bruselas reconoce que no hay un consenso total para las fechas, pero se apoya en que una mayoría de los Veintisiete es partidaria de no esperar más. El Ejecutivo comunitario es consciente de que la coordinación no será sencilla: “Entendemos que reabrir el lunes para los países que aún no lo han decidido pueda ser complicado y que algunos puedan tomarse una semana extra o dos”, afirmó la comisaria sueca.

La vicepresidenta del Gobierno español Nadia Calviño confirmó que han recibido la propuesta de la Comisión, pero insistió en que toda decisión sobre levantar los controles se basará en criterios sanitarios. Aunque la gestión de las fronteras es competencia nacional, las recomendaciones elevan la presión a España para que no espere hasta el 1 de julio como tiene previsto, si bien existe cierta comprensión hacia los que necesitan un margen extra. “Lo más importante es que abramos totalmente las internas antes de las externas”, zanja Johansson.

Para los países de fuera de la UE, Bruselas fija tres criterios: una situación epidemiológica igual o mejor a la del continente, capacidad para implantar medidas como la distancia de seguridad u otras precauciones para evitar contagios en el trayecto, y reciprocidad. Esto es, que ellos también permitan el libre tránsito de pasajeros europeos. Este 15 de junio expira la prohibición de entrada para los ciudadanos de terceros países, en vigor desde mediados de marzo, y Bruselas propone que solo se prolongue 15 días, en lugar de un mes como sucedía hasta ahora.

En un contexto de críticas por la descoordinación en el cierre de fronteras que siguió a la expansión de la enfermedad, la Comisión teme que se repitan los errores del pasado. Y advierte contra la tentación de ciertos socios de empezar la reapertura por su cuenta, sin esperar al resto. “Los anuncios de algunos estados miembros de levantar restricciones sin consultarlo con los demás amenazan seriamente con socavar la integridad de la zona Schengen”. Bruselas recuerda que cuando un ciudadano de un tercer país entra en territorio comunitario, puede desplazarse hacia otros países, con lo que la decisión no solo afecta al que la toma, sino a todos.

Los viajeros de países donde la pandemia está lejos de ser erradicada, como los latinoamericanos, aparecen como los que más tendrán que esperar para entrar de nuevo en la UE. En caso de que haya rebrotes que alteren el escenario en Estados a los que se haya concedido permiso, la solución será dar marcha atrás. “Si es necesario, se reintroducirán restricciones de viaje para determinados países terceros en caso de que las condiciones dejen de cumplirse, y en particular si la situación epidemiológica empeora o en caso de que deje de haber reciprocidad”, estima el texto.

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