Brasil

El ministro de Defensa de Brasil enarbola la independencia de los poderes del Estado tras el ataque de Bolsonaro

Azevedo publica un comunicado donde recalca el compromiso de las Fuerzas Armadas con la democracia

Bolsonaro este lunes con el recién nombrado  jefe de la Policía Federal, Rolando Alexandre de Souza.
Bolsonaro este lunes con el recién nombrado jefe de la Policía Federal, Rolando Alexandre de Souza.Isac Nobrega/Palacio Planalto/dp / DPA / Europa Press

El ministro de Defensa de Brasil, Fernando Azevedo e Silva, ha emitido este lunes un comunicado en defensa de la independencia y la convivencia entre los tres poderes. Lo ha difundido un día después de que el ultraderechista Jair Bolsonaro se sumara de nuevo a una manifestación golpista contra el Tribunal Supremo y el Congreso. “Tenemos a las Fuerzas Armadas del lado del pueblo”, afirmó el presidente el domingo ante una multitud de seguidores en Brasilia.

El ministro Azevedo afirma en el texto que las Fuerzas Armadas cumplen su misión constitucional. "La Armada, el Ejército y la Fuerza Aérea son organismos del Estado que consideran la independencia y armonía entre los poderes imprescindible para el país”. Añade que la libertad de expresión es “un requisito fundamental”, después de las agresiones sufridas por periodistas que cubrían el acto golpista. Recalca también la nota de Defensa que “los militares estarán siempre del lado de la ley, el orden, la democracia y la libertad. Ese es nuestro compromiso”.

El texto también insiste en que el combate a la pandemia del coronavirus requiere entendimiento entre los políticos. La gestión de la crisis se ha caracterizado hasta ahora por la actitud de confrontación de Bolsonaro con las autoridades que defienden el aislamiento para frenar la propagación. El mandatario se mostró visiblemente contrariado cuando, hace unos días, altos mandos militares eludieron estrechar su mano y le saludaron con el codo.

Bolsonaro, un capitán retirado que construyó su carrera defendiendo los intereses corporativos de la tropa uniformada, es un abierto nostálgico de la dictadura y se ha erigido en supuesto intérprete de la voluntad de los brasileños. Sus intervenciones en dos recientes protestas golpistas han causado alarma en las instituciones. Son manifestaciones en las que bolsonaristas protestan lo mismo contra las cuarentenas para impedir que el coronavirus se propague que reclaman una intervención militar para cerrar el Congreso y el Tribunal Supremo, a los que acusan de entorpecer la acción gubernamental.

Bolsonaro es uno de esos líderes populistas que siempre necesita un enemigo para mantener prietas las filas de su base política. En los últimos días el Tribunal Supremo se ha convertido en el principal enemigo después de que uno de sus jueces ordenara abrir una investigación contra el presidente por las supuestas injerencias en la cúpula de la policía denunciadas por Sergio Moro al dimitir. Al antiguo juez le llamó “judas” el sábado antes de que la policía lo interrogara durante ocho horas sobre sus acusaciones a Bolsonaro.

El alto tribunal también está en el punto de mira del mandatario porque hace unos días le impidió nombrar a un amigo de sus hijos como jefe de la Policía Federal. Bolsonaro acató la decisión pero este lunes ha nombrado para el puesto al más estrecho colaborador del candidato al que el Supremo vetó por supuesto abuso de poder. El puesto de jefe de la policía es super sensible porque debe investigar las acusaciones contra Bolsonaro y las sospechas que pesan sobre al menos dos de sus hijos. Los tres casos son independientes y por motivos distintos.

Azevedo, ministro de Defensa, es uno de los nueve militares que se sientan en el Consejo de Ministros de Bolsonaro, la inmensa mayoría de ellos retirados. La persona que ascendería a la Presidencia en el hipotético caso de que alguna de las peticiones de destitución fuera debatida y prosperara es su vicepresidente, el general retirado Hamilton Mourão.

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