Israel

Netanyahu se atrinchera en el poder frente a la justicia tras pactar una coalición con Gantz

El líder del Likud continuará como primer ministro hasta dentro de 18 meses, cuando le relevará en el cargo el dirigente centrista. Ambos aceptan la anexión de los asentamientos en Cisjordania

Netanyahu, a la derecha, firma junto al centrista Beny Gantz el acuerdo alcanzado este lunes.
Netanyahu, a la derecha, firma junto al centrista Beny Gantz el acuerdo alcanzado este lunes.EFE

Después de 16 meses de bloqueo político y tres elecciones legislativas sin resultados concluyentes en Israel, el primer ministro en funciones, el conservador Benjamín Netanyahu, y el líder centrista Benny Gantz, quien ejerce provisionalmente como presidente de la Kneset (Parlamento), han suscrito este lunes un acuerdo de Gobierno de coalición que evita en el último momento la convocatoria de unos cuartos comicios.

Ambos se rotarán alternativamente al frente del Gobierno. Netanyahu será el primero en ejercer como jefe del Gabinete durante 18 meses, cuando será relevado por Gantz por un tiempo equivalente de mandato. Los partidos del bloque de la derecha aliados del Likud —dos formaciones ultrarreligiosas y otra de extrema derecha— sostendrán también previsiblemente en la Cámara la nueva coalición gubernamental de centroderecha.

El estancamiento político derivado de la polarización de la sociedad israelí —entre sectores laicos y religiosos, nacionalistas y partidarios de la paz con los palestinos— se ha disuelto en medio de la grave crisis generada por la pandemia del coronavirus, que si bien no ha tenido un gran impacto sanitario en el Estado judío, sí ha provocado el desplome de la economía y disparado la tasa de paro hasta el 26% en un país acostumbrado al pleno empleo.

Según el acuerdo de coalición, el nuevo Ejecutivo podrá extender la soberanía israelí sobre los asentamientos judíos en Cisjordania, en una medida que “causa un grave daño a toda esperanza de paz”, según advirtió el secretario general de la Organización para la Liberación de Palestina, Saeb Erekat. La anexión de hecho de territorio bajo ocupación militar israelí, amparada en el plan de paz diseñado por la Casa Blanca –que es rechazado de plano por los palestinos– puede conllevar la apertura de una causa por crímenes de guerra ante la Corte Penal Internacional.

El entendimiento final entre los dos equipos negociadores de ambos líderes se alcanzó por la tarde, después de que en la reunión que Gantz y Netanyahu mantuvieron durante la mañana no se hubieran consensuado los detalles sobre la rotación en el poder. Básicamente, no se fían el uno del otro y han tenido que plasmar en proyectos de reformas legislativas urgentes los procedimientos de relevo en la dirección del Gobierno y encomendar a terceros garantes las cautelas para no hacerse trampas recíprocamente.

“Hemos evitado una cuarta elección, vamos a proteger la democracia y a combatir al virus para cuidar de todos los ciudadanos”, justificó Gantz en Twitter el giro radical dado desde la cabeza de la oposición hasta la gran coalición con Netanyahu. La pandemia de la covid-19 ha causado hasta ahora 173 muertes en Israel, entre los 13.500 infectados declarados.

Gantz ejercerá al principio como vice primer ministro, puesto que pasará a ocupar Netanyahu en el otoño de 2021. El jefe de filas del conservador partido Likud, el más votado en las legislativas celebradas el pasado 2 de marzo, ha insistido en contar también como futuro número dos del Gobierno con el mismo nivel de protección legal del que goza como primer ministro. En esta última posición política no está obligado a dimitir después de haber sido imputado en tres casos de corrupción por el fiscal general, como le ocurre con el resto de los miembros del Gabinete, según la legislación israelí y la jurisprudencia del Tribunal Supremo.

Imputaciones por fraude y soborno

Por encima de la estrategia para hacer frente a las emergencias sanitaria y económica, el veterano primer ministro ha buscado en el pacto de coalición un escudo de protección frente a las graves acusaciones de soborno, fraude y abuso de poder que pesan sobre él tras haber sido investigado por la policía y la fiscalía durante tres años. Netanyahu mantendrá derecho de veto sobre el nombramiento del próximo fiscal general, que sustituiría al actual, Avichai Mandleblit, en 2021.

El exgeneral Gantz, el jefe del Ejército que dirigió la guerra de Gaza de 2014, aterrizó en política sin experiencia poco antes de las elecciones de abril del 2019. Al frente de una alianza de centro bajo el nombre de Azul y Blanco, los colores de la bandera israelí, supo conformar con éxito un bloque de oposición a lo largo de tres campañas electorales sucesivas para poder presentarse como alternativa a Netanyahu, el primer ministro que durante más tiempo ha gobernado (14 años hasta ahora) en la historia del Estado judío.

Después de haber refrendado su posición como segunda fuerza parlamentaria, pisando los talones al Likud, obtuvo el mes pasado el apoyo inicial de 61 de los 120 diputados de la Kneset para recibir el encargo de formar Gobierno. Las fugas en sus filas y la crisis desencadenada por la pandemia de covid-19 le obligaron, sin embargo, a tirar la toalla e intentar un acuerdo de coalición después de haber prometido durante más de un año que nunca gobernaría con un dirigente acusado de corrupción.

Sus aliados de centroizquierda y de los partidos árabes, que apoyaron un programa de alternancia en el Ejecutivo y atención a las minorías marginadas, le acusan ahora de haber traicionado la esperanza de cambio político en Israel por hacerse un hueco a la sombra del poder.

“Después de haber comandado la última campaña electoral bajo la consigna “no con Bibi [apodo de Netanyahu]”, el general heroico se ha convertido en otro político embustero e impotente, y rápidamente ha enarbolado la bandera blanca”, sostiene el analista político Daniel Kupervaser. “No es un Gabinete de coalición”, apostilla, “es solo otro Gobierno más de Netanyahu”.

Para incluir a los diferentes socios de la coalición, el nuevo Ejecutivo contará con un abanico de hasta 36 ministerios. El Likud y sus aliados se reservan los de Finanzas, Sanidad, Seguridad, Interior o Educación, mientras para la cuota del dirigente centrista y sus asociados quedarán los de Defensa (el propio Gantz), o Exteriores (su aliado y también exgeneral Gabi Askenazi). También controlará Justicia, con el fin de evitar que el primer ministro pueda condicionar desde el Gobierno su proceso. Arranca el próximo 24 de mayo en un tribunal de Jerusalén y se prolongará previsiblemente durante varios años, hasta que se dicte sentencia firme en el Supremo.

Acosado por la justicia y en minoría en la Kneset, Netanyahu ha vuelto a atrincherarse con habilidad en el poder y a confirmarse como el más longevo superviviente en la fragmentada y cainita escena política de Israel.

Protesta en la calle pese al confinamiento

Miles de israelíes —entre 2.000 y 4.000, según las estimaciones de la prensa hebrea— se manifestaron la noche del domingo en la plaza de Isaac Rabin de Tel Aviv, ágora de las protestas ciudadanas en el Estado judío, contra un nuevo Gobierno de Benjamín Netanyahu. Cuando se acercaba el acuerdo de coalición con el centrista Gantz, sus antiguos compañeros de alianza centrista y de otras fuerzas que le respaldaron, como la Lista Conjunta de partidos árabes, convocaron una concentración de urgencia en medio del confinamiento impuesto por la pandemia. Israel autoriza las manifestaciones siempre que los asistentes estén separados entre sí dos metros y porten mascarillas. Los gritos contra la corrupción atronaron en la plaza del Ayuntamiento de Tel Aviv a pesar del coronavirus.


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