Netanyahu y Gantz negocian un Gobierno de coalición bajo la amenaza de nuevas elecciones

Ambos rivales políticos ultiman contra reloj un Gabinete de emergencia en Israel para hacer frente al coronavirus

De izquierda a derecha, Netanyahu, el presidente Rivlin y Gantz , en septiembre de 2019 en Jerusalén.
De izquierda a derecha, Netanyahu, el presidente Rivlin y Gantz , en septiembre de 2019 en Jerusalén.ABIR SULTAN / EFE

Israel se asomó el lunes al abismo de una nueva repetición electoral después de haber celebrado tres legislativas en menos de un año. El conservador Benjamín Netanyahu, primer ministro en funciones, y el centrista Benny Gantz, presidente de la Kneset (Parlamento), negociaron contra reloj un pacto de Gobierno de coalición antes de la medianoche, cuando vencía el plazo dado por el jefe del Estado, Reuven Rivlin, para que ambos le presentaran un acuerdo. A punto de transcurrir el término fijado, cuando iba a quedar abierta la vía que conducía a la convocatoria de los cuartos comicios, llegó el entendimiento en forma de comunicado conjunto al presidente para que prorrogara el plazo negociador. Rivlin les concedió de inmediato un periodo de gracia de 48 horas.

Tras una jornada de sobresaltos, en la que la prensa hebrea llegó a informar de la ruptura de las conversaciones políticas, los equipos negociadores mantuvieron reuniones en un último intento de superar escollos. La reforma del procedimiento de selección de los jueces del Tribunal Supremo, que resolverán en última instancia sobre los casos de corrupción en los que está formalmente acusado Netanyahu, y la anexión a Israel de las colonias judías y del valle del Jordán, en la Cisjordania palestina, se presentaban como obstáculos casi insalvables.

El presidente Rivlin rompió el domingo el estancamiento del diálogo entre ambos líderes y les conminó a pactar un Gabinete de unidad nacional que ponga fin a más de un año de bloqueo político en Israel y haga frente a la pandemia de coronavirus. El veterano mandatario rechazó de plano la petición de Gantz de prorrogar durante otras dos semanas el plazo que le había concedido el mes pasado para conformar una coalición gubernamental. El antiguo general del Ejército reconvertido en 2019 en político centrista ya no contaba con respaldo suficiente en la Kneset a causa del vuelco que supuso en el seno de la oposición de centroizquierda su inesperada oferta de coalición con el primer ministro.

Pero en lugar de ceder el testigo a Netanyahu, para que trate de revalidar su puesto de primer ministro, Rivlin impuso a los dos dirigentes un ultimátum indirecto: establecer un Ejecutivo de amplia base antes de la medianoche del lunes. Transcurrido sin acuerdo el plazo que marcan las leyes fundamentales de Israel, se trasladaría el mandato de formar Gobierno al Parlamento, por un último periodo negociador de 21 días y sin candidato preestablecido. Si el Legislativo fracasaba a la hora de designar candidato a primer ministro, como ya ocurrió el pasado otoño después de la segunda ronda electoral, la convocatoria de nuevos comicios quedaría automáticamente fijada para este verano.

“Haremos todo lo que esté en nuestra mano, todos los esfuerzos, para conseguir el acuerdo”, había asegurado Netanyahu en una alocución televisada a primera hora de la noche, en la que anunció el refuerzo de las medidas de confinamiento para los ciudadanos en las festividades finales de la Pascua judía. El líder conservador dio a entender que iban a proseguir las conversaciones.

Poco después, Gantz compareció también ante las cámaras para pedir a Netanyahu que cumpla con lo pactado y acepte un Gabinete de coalición. “Este es el momento de la verdad, afrontamos una dura guerra contra el coronavirus”, advirtió. “Por eso he aceptado formar un Gobierno de emergencia con Netanyahu después de haber dicho que nunca gobernaría con él”, justificó su giro político, tras apelar al aumento del número de casos de Covid-19 y al rápido incremento del desempleo.

Ambos líderes se reunieron antes de la medianoche en la residencia del primer ministro en Jerusalén para entablar una negociación directa. De este encuentro surgió el principio de entendimiento en forma de escrito dirigido al jefe de Estado, en el que le comunicaban conjuntamente su voluntad de formar un Gobierno de coalición y le solicitaban una prórroga para las conversaciones. Cuando Rivlin decidió ampliar el plazo de diálogo político hasta la medianoche del miércoles, Gantz declaró al Canal 13 de la televisión israelí que se habían producido “progresos sustanciales”.

El presidente de Israel ya advirtió tras las terceras legislativas, celebradas el pasado 2 de marzo, de que resultaba urgente la constitución de un Gobierno efectivo ante la crisis sanitaria desencadenada por la Covid-19. El número de infectados por el coronavirus en el Estado hebreo superaba el lunes los 11.200, de los que casi la mitad pertenecen a la comunidad ultraortodoxa judía, y la cifra de muertos se elevaba a 116. En paralelo, la tasa de paro, que se situaba en febrero en torno al 4%, ha superado el 25% en marzo a causa del colapso producido por la pandemia en la economía israelí.

“Solo hay tres alternativas al callejón sin salida”, señaló el analista político Daniel Kupervaser. “Un Gobierno de coalición del bloque de derecha de Netanyahu con Gantz [que suma mayoría], un Gabinete conservador [con el apoyo de diputados escindidos del centroizquierda] o unas cuartas elecciones legislativas. Esta última parece la menos probable”.

Kupervaser considera que la figura del exgeneral Gantz se ha desgastado tras forzar la ruptura de la alianza centrista Azul y Blanco, que desafió con solvencia a Netanyahu durante tres comicios consecutivos, y el bloque parlamentario de centroizquierda. “Necesita recuperar su imagen mediante una función gubernamental o de oposición combatiente”, puntualiza.

El primer ministro, sin embargo, gozaba de cierto margen de maniobra para intentar atraerse en el plazo final de 21 días en la Kneset el voto de investidura de parlamentarios laboristas o de centro que corren el riesgo de quedar fuera de la Cámara si se repiten de nuevo las elecciones.

En sus funciones de árbitro, el presidente de Israel ha constatado el resultado de tablas en el tablero político. Con apenas una quincena de escaños todavía fieles en su haber, el centrista Gantz se hallaba ahora muy alejado de la mayoría necesaria para gobernar, pese a haber sido propuesto hace cuatro semanas como candidato a primer ministro por 61 de los 120 diputados de la Kneset. Sin embargo, como presidente de la Cámara cuenta también con la baza de controlar la agenda legislativa. Por ello ha advertido a Netanyahu de que si rompe el diálogo promoverá una reforma legal que vete la designación como jefe de Gobierno de los imputados por corrupción, cerrándole así la puerta del poder.

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