La derecha de Netanyahu gana las elecciones sin mayoría suficiente

El primer ministro afronta un proceso por corrupción y escollos legales en su camino a la reelección

El primer ministro Benjamín Netanyahu, celebra su victoria electoral la madrugada del martes en Tel Aviv. REUTERS/Amir Cohen
El primer ministro Benjamín Netanyahu, celebra su victoria electoral la madrugada del martes en Tel Aviv. REUTERS/Amir CohenAMIR COHEN / Reuters

Desgastado tras 14 años en el poder e inculpado en tres casos de corrupción, Benjamín Netanyahu, el primer ministro que más tiempo lleva en el cargo en Israel, ha dado la campanada al ganar las legislativas celebradas el lunes al frente de un bloque conservador que no alcanza mayoría suficiente para gobernar. A falta de conocer los resultados definitivos de un premioso recuento, la derecha suma 58 de los 120 escaños en liza una vez escrutado el 99% de los sufragios.

El retroceso del centroizquierda liderado por el exgeneral Benny Gantz, reducido a 40 diputados, no se ve compensado por el avance de los partidos árabes israelíes (15 parlamentarios) ni por la permanencia en la Kneset (Cámara legislativa) de Israel Nuestra Casa, la formación del opositor laico conservador Avigdor Lieberman (siete escaños).

Legislativas en Israel

92% escrutado

Marzo

2020

Septiembre 2019

13

16

Lista Conjunta árabe

11

7

Partido

Laborista-Meretz

(izquierda pacifista)

Azul y Blanco

(centroizquierda)

33

32

Israel Nuestra Casa

(conservador laico)

7

50%

8

7

UTJ (Unión por la Torá y el

Judaísmo. Ultraortodoxo

azkenazí)

7

10

9

6

Shas (Ultraortodoxo

sefardí)

7

Yamina (Ultraderecha)

32

35

Likud (conservador,

Benjamín Netanyahu)

Fuente: Haaretz.

EL PAÍS

Legislativas en Israel

92% escrutado

Septiembre

2019

Marzo

2020

Lista Conjunta árabe

13

16

Partido

Laborista-Meretz

(izquierda pacifista)

11

7

Azul y Blanco

(centroizquierda)

33

32

Israel Nuestra Casa

(conservador laico)

7

50%

8

7

UTJ (Unión por la Torá y el

Judaísmo. Ultraortodoxo

azkenazí)

7

10

9

6

Shas (Ultraortodoxo

sefardí)

7

Yamina (Ultraderecha)

Likud (conservador,

Benjamín Netanyahu)

32

35

Fuente: Haaretz.

EL PAÍS

Legislativas en Israel

92% escrutado

Israel Nuestra Casa

(conservador laico)

Likud (conservador, Benjamín Netanyahu)

Azul y Blanco

(centroizquierda)

7

35

Yamina

(Ultraderecha)

32

Partido

Laborista-

Meretz

(izquierda

pacifista)

8

32

33

Shas

(Ultraortodoxo

sefardí)

6

7

7

10

11

9

Lista

Conjunta

árabe

16

120

DIPUTADOS

UTJ (Unión

por la Torá y

el Judaísmo.

Ultraortodoxo

azkenazí)

13

7

7

Marzo

2020

Septiembre

2019

Fuente: Haaretz.

EL PAÍS

El primer ministro celebró en la madrugada del martes los resultados preliminares ante centenares de seguidores del Likud congregados en Tel Aviv. “Es la victoria más importante de mi vida”, aseguró antes de predicar una parábola cítrica que —dijo— explicaba su inesperada victoria. “Hemos convertido [amargos] limones en limonada”, arrancó su discurso poselectoral. “Hemos ido barrio a barrio, calle a calle. Hemos recorrido el país de norte a sur”, peroró entre aclamaciones acompañado en la tribuna por su esposa, Sara.

La frenética campaña que en las dos últimas semanas le llevó a protagonizar tres mítines diarios le ha reportado nuevos réditos en las urnas, pese al hastío producido por los comicios sin resultados concluyentes celebrados en abril y septiembre del año pasado. Los objetivos de su estrategia electoral han sido muy precisos.

Netanyahu esgrimió la amenaza de Irán en Oriente Próximo, ordenó bombardear a la Yihad Islámica palestina en Gaza, visitó en el Kremlin a Vladímir Putin (en un guiño al millón de judíos de origen soviético afincados en Israel) y, por supuesto, asistió en la Casa Blanca a la presentación del plan del presidente Donald Trump, el más favorable para el Estado judío en décadas de sobresaltadas negociaciones con los palestinos.

A la vista de los resultados electorales conocidos, las opciones que se presentan para poner fin al bloqueo político que atenaza a Israel son múltiples y complejas, según el analista del diario Haaretz Chaim Levinson. Además de los votos garantizados en la Kneset de la extrema derecha y de los dos partidos utraortodoxos, el líder del Likud (36 escaños) se ha mostrado dispuesto a captar algunos diputados tránsfugas desde las fuerzas opositoras para poder sumar una mayoría de al menos 61 escaños, una hipótesis que en las dos anteriores legislativas no se materializó. El estancamiento de la alianza centrista Azul y Banco de Gantz (33 diputados) y la indecisión mostrada por el exministro Lieberman a la hora de apoyar a uno de los dos bloques enfrentados amenazan, sin embargo, con producir defecciones en sus filas.

La alternativa preferida por el presidente del Estado de Israel, Reuven Rivlin —que la semana que viene tiene previsto iniciar las consultas con los partidos para encargar la formación de Gobierno—, sigue siendo un Gabinete de gran coalición entre los dos principales partidos. Esta opción se presenta como altamente improbable una vez que el general Gantz excluyera durante la campaña formar parte de un Ejecutivo de coalición con un dirigente encausado por corrupción, como es el caso de Netanyahu.

La fórmula de coalición de bloqueo al jefe de filas del Likud encarnada por toda la oposición unida, que pudo haber prosperado tras las legislativas de septiembre, carece en principio de viabilidad con los resultados conocidos de los comicios del lunes. El nacionalista conservador Lieberman y los sectores más derechistas de Azul y Blanco no parecen dispuestos a aceptar un Gobierno con el apoyo externo de los diputados de la Lista Conjunta árabe.

Aunque todos los partidos aseguran rechazarla, la convocatoria de unas cuartas elecciones no es una opción descartable si se perpetúa el bloqueo político después del escrutinio. Los partidos de centroizquierda temen verse arrastrados por la tendencia al retroceso detectada en las urnas si se produce una nueva repetición electoral, mientras que Lieberman —quien prometió en campaña que no toleraría la convocatoria de otras legislativas—, ve peligrar también su supervivencia en la Kneset si se empeña en impedir la gobernabilidad.

El lento escrutinio, debido a un nuevo sistema de múltiples verificaciones que retrasa la publicación de los resultados oficiales, puede no estar ultimado hasta última hora de la tarde del miércoles, cuando se recuenten los votos de militares y diplomáticos, o los de los 4.000 electores aislados a causa del coronovirus, que serán contados por separado en una tienda de campaña esterilizada.

Mientras Netanyahu celebraba con sus seguidores la remontada en las urnas frente a los sondeos, un sombrío Gantz mostraba su disgusto por unos resultados que ponen en entredicho la fulgurante carrera política que inició hace un año. “No permitiremos que nadie desmantele la democracia en Israel”, adelantó su estrategia de oposición ante la pretensión del líder del Likud de introducir reformas legales para garantizarse la inmunidad. El presidente Rivlin prevé designar candidato a formar Gobierno el día 17, en la misma fecha que Netanyahu debe comparecer por primera vez ante el tribunal que le juzga por fraude y soborno.

Además de tener que comparecer ante la justicia dentro de dos semanas por las acusaciones de corrupción presentadas por el fiscal general de Israel, Netanyahu afronta un eventual veto del Supremo para ser designado candidato a primer ministro en tanto que imputado.

El Alto Tribunal descartó en enero pronunciarse sobre una petición planteada por la organización Movimiento por un Gobierno de Calidad, integrada por profesionales y representantes la sociedad civil. El Supremo consideró que la propuesta para impedir que el presidente del Estado de Israel pueda encargar la formación del Ejecutivo a un encausado no era admisible fuera del periodo electoral.

El Movimiento por un Gobierno de Calidad volvió a presentar el martes su iniciativa, una vez transcurrida la jornada electoral. “Netanyahu ha superado el tramo político de una carrera de obstáculos”, analizaba su situación la columnista Sima Kadmon en las páginas de Yedioth Ahronoth, “pero aún tiene que atravesar el tramo legal para poder garantizar su futuro político”.

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