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La UE prohibirá llamar “filete” o “chuletón” a productos sin carne, pero mantiene las hamburguesas vegetarianas

Los Estados y el Parlamento Europeo llegan a un acuerdo provisional sobre la protección del término “carne”, que busca que los consumidores “elijan con conocimiento de causa”

Una hamburguesa en la parrilla elaborada sobre la base de plantas.Patrick T. Fallon (Getty Images/Bloomberg Creative )

Al pan, pan y a la carne, carne: los Estados miembros y el Parlamento Europeo han llegado este jueves a un acuerdo provisional que, de ser ratificado por todas las partes, prohibirá en territorio europeo que se comercialicen bajo términos como “filete”, “solomillo”, “alitas” o “chuletón” productos que no contengan carne, aunque sí podrán seguir vendiéndose como tal alimentos procesados como las “hamburguesas vegetarianas”.

El objetivo de la medida, señaló el Consejo en un comunicado, es “proteger las denominaciones de carne y de ciertos productos cárnicos para asegurar la transparencia al consumidor y una competencia justa”.

La medida afectará a un buen número de denominaciones relacionadas con la carne: ternera, vacuno, cerdo, aves de corral, pollo, pavo, pato, ganso, cordero, carnero, ovino, cabra, muslo, solomillo, lomo, falda, lomo, filete, costillas, paletilla, jarrete, chuleta, ala, pechuga, hígado, muslo, falda, chuletón, T-bone, cadera y tocino (beicon), de acuerdo con el texto negociado, que ahora debe ser ratificado tanto por el Consejo (los Estados) como por la Eurocámara para poder entrar en vigor.

Estos 31 términos “se reservarán exclusivamente a los productos cárnicos, por lo que no podrán utilizarse para productos que no contengan carne como, por ejemplo, los cultivados a partir de células”, agrega la propuesta.

“La inclusión explícita en el texto de la prohibición de utilizar la denominación ‘carne’ para cualquier producto cultivado en laboratorio o basado en células constituye un paso decisivo para nuestros agricultores y para la preservación del patrimonio agrícola y alimentario que defendemos”, ha celebrado la eurodiputada conservadora francesa Céline Imart, que ha negociado en nombre de la Eurocámara el texto final.

También, acota el Consejo, permitirá “mejorar la transparencia en el mercado interior”, así como que los consumidores puedan tomar “decisiones bien informadas” a la hora de adquirir alimentos. En aras de la misma transparencia, el acuerdo también aclara el uso de los términos “justo” o “equitativo” o “cadena de suministro corta” y enumera los criterios que permiten dicho etiquetado, como la contribución de un producto al desarrollo de las comunidades rurales y la promoción de las organizaciones de agricultores.

Las medidas forman parte de un acuerdo más amplio para la revisión del Reglamento de la Organización Común de Mercados para los productos agrícolas (CMO, por sus siglas en inglés) que, según sus negociadores, proporcionará a los agricultores “una posición negociadora más sólida en la cadena de valor agroalimentaria”.

Pero para la Organización Europea de Consumidores (BEUC), que aglutina 44 organizaciones de 31 países, se trata de una medida “confusa”, dado que sigue permitiendo el uso de términos como “hamburguesa” o “salchicha” para productos de origen vegetal o veganos. Tampoco se sostiene, afirma la organización con sede en Bruselas, el razonamiento de que estos “nombres cárnicos” creen una supuesta confusión entre los consumidores: según sus datos, el 70% de los consumidores están de acuerdo con este tipo de denominación siempre y cuando los productos estén claramente etiquetados como vegetarianos o veganos.

“Los consumidores quieren comer de forma más saludable y necesitan opciones convenientes y asequibles. Estos nombres facilitan las cosas a quienes desean integrar estas opciones en su dieta, y las nuevas normas aumentarán la confusión y, sencillamente, no son necesarias”, ha reaccionado el director general de BEUC, Agustín Reyna.

También el grupo de Los Verdes del Parlamento Europeo ha lamentado la decisión política, si bien se ha felicitado porque las hamburguesas vegetarianas, originariamente también en la mira de la Eurocámara, se hayan salvado de la criba.

“Afortunadamente, la policía conservadora del lenguaje no ha logrado prohibir la expresión ‘hamburguesa vegetariana’. Por desgracia, otras muchas palabras siguen figurando en la lista negra”, ha reaccionado la eurodiputada verde Anna Strolenberg, ponente en la sombra de la medida. “Es una pena, ya que Europa debería apoyar a los emprendedores innovadores, en lugar de ponerles nuevos obstáculos”, ha lamentado.

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