Coronavirus en Colombia

Colombia se moviliza para que los más vulnerables puedan cumplir la cuarentena

Bogotá entregará un bono de algo más de 100 dólares a 350.000 familias bajo el umbral de la pobreza

Los pasajeros se amontonan en una estación de Transmilenio en Soacha, en las afueras de Bogotá, durante la primera jornada de cuarentena general decretada por el Gobierno. Fernando Vergara (AP)

La cuarentena obligatoria para frenar los estragos del coronavirus ha evidenciado que en Colombia muchos le temen más al hambre que a la pandemia. En medio de la crisis sanitaria, se abren paso medidas para desactivar esa bomba social y garantizar un ingreso básico a los más vulnerables. En un ejemplo ilustrativo, la alcaldesa de Bogotá, Claudia López, lanzó este miércoles un ambicioso programa para entregar subsidios a 350.000 familias bajo el umbral de la pobreza y residentes en la capital.

“Muchos podemos quedarnos en casa (…) pero muchos otros no”, pues simplemente no van a tener qué comer y se verán empujados a incumplir la cuarentena, señaló López al explicar que el ingreso básico garantizado que diseñó el distrito consistirá en 423.000 pesos (algo más de 100 dólares) por 23 días. Se entregarán como transferencias monetarias, bonos canjeables y subsidios en especie. También lanzó la plataforma Bogotasolidariaencasa.gov.co para canalizar donaciones con el propósito de atender a otras 150.000 familias que viven en riesgo de caer en pobreza. “Hoy tenemos una ciudad profundamente desigual, profundamente inequitativa”, admitió la alcaldesa, que ha prometido que nadie se quedará sin techo ni comida durante el aislamiento. Las medidas anticipan el nuevo contrato social para Bogotá que ha prometido desde su discurso de toma de posesión, el pasado primero de enero.

Los beneficiarios solo tendrán que cumplir tres requisitos: necesitar ese auxilio, cumplir la cuarentena nacional decretada por el Gobierno de Iván Duque desde este miércoles hasta el próximo 13 de abril y protegerse entre todos en casa. El último punto, particularmente sensible para la política de la progresista Alianza Verde, equivale a evitar episodios de maltrato intrafamiliar, pues cualquier denuncia suspende los pagos. “Que se cuiden en vez de agredirse”, enfatizó.

El martes, la última jornada del simulacro obligatorio en Bogotá que precedió la cuarentena nacional, fue un ejemplo de la bomba social que puede detonar con el aislamiento preventivo decretado por el Gobierno. En varios puntos de la capital, que incluyeron la céntrica Plaza de Bolívar, se congregaron grupos de trabajadores informales que pedían ayudas para poder afrontar esta coyuntura. Desde vendedores ambulantes a migrantes venezolanos, pasando por recicladores y trabajadores sexuales. Una buena parte de ellos viven en las residencias que se conocen como “pagadiarios”, algunos de los cuales han optado por cerrar. “Es más difícil cumplir la cuarentena para los sectores más vulnerables de la ciudad”, demostró la epidemióloga Zulma Cucunubá a partir de la observación de la afluencia en Transmilenio, la red de autobuses y principal sistema de transporte de la ciudad.

Bogotá, con más de siete millones de habitantes, se ha convertido en el epicentro del coronavirus en Colombia. La capital ha concentrado 170 de los 470 casos de todo el país, y este miércoles registró su primer muerto –el cuarto en las cifras nacionales–, un hombre de 76 años. En otras ciudades que se sumaron al simulacro, o habían decretado previamente toques de queda, también fueron los sectores más vulnerables los que más incumplieron. En Cali, Barranquilla o Bucaramanga, los mandatarios locales también han anunciado donaciones de mercados y comida.

El Gobierno de Iván Duque también ha dado pasos en esa dirección. En su escalada de acciones para contener el coronavirus, ya había anticipado un conjunto de medidas económicas que incluyen mayores recursos para el sistema de salud y alivios financieros con el objetivo de garantizar el pago de nóminas y créditos. Pero también más giros para los beneficiarios de los programas gubernamentales de transferencia de recursos, llamados Familias en Acción, Jóvenes en Acción y Adulto Mayor.

El mandatario, quien presentó las medidas al mismo tiempo que López, anunció que habrá a partir de la próxima semana un “ingreso solidario, para sortear esta tempestad” de 160.000 pesos (unos 40 dólares) destinado a los trabajadores informales. Esos giros, de acuerdo con el Ejecutivo, ayudarán a tres millones de familias durante los 19 días de aislamiento preventivo obligatorio. Y este miércoles, al final del primer día de cuarentena, aseguró que las capas más vulnerables –los estratos 1 y 2– podrán diferir a tres años, sin intereses ni penalidades, el pago de servicios públicos este mes.

Sin embargo, más de la mitad de los trabajadores colombianos se dedican a actividades informales. El problema está lejos de resolverse. “Una cuarentena nacional impide que buena parte de esa población genere ingresos para satisfacer las necesidades básicas de sus familias. El Gobierno nacional ha anunciado acciones en la dirección correcta para mitigar el impacto económico sobre los más vulnerables, pero la rápida evolución de las circunstancias ha revelado que esas acciones se quedarán cortas”, señalaron en La Silla Vacía un destacado grupo de profesores de Economía de la Universidad de Los Andes que pide transferencias monetarias inmediatas. “El foco de las medidas ha sido la población beneficiaria de Colombia Mayor, Jóvenes en Acción y Familias en Acción, lo que cubre no más de 14 millones de personas, lejos de los 22,8 que derivan su sustento de la informalidad”, advirtieron.

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