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Alberto Fernández logra romper el bloqueo parlamentario contra su plan de emergencia económica

El Congreso aprueba la ley tras 15 horas de debate y el Senado sigue el mismo camino tras otras 12 horas de discusión

Medidas Alberto Fernandez
Una mujer que se protege de la lluvia pasa por delante de la pizarra de una casa de cambio de divisas.

Alberto Fernández logró romper el bloqueo parlamentario. Los diputados federalistas del excandidato presidencial Roberto Lavagna y de Juan Schiaretti, gobernador de Córdoba, le permitieron alcanzar el necesario quorum para iniciar un debate maratoniano en la Cámara sobre el programa de emergencia económica. Pasadas las 6.30 de este viernes y tras 15 horas de debate, los diputados dieron media sanción a la ley con 134 votos a favor y 110 en contra. El nuevo presidente aceptó suprimir o moderar los apartados más polémicos del paquete de medidas. Inmediatamente después, el Senado comenzó el debate para aprobar definitivamente el proyecto y tras una sesión que duró casi 12 horas la ley quedó definitivamente aprobada con el voto a favor de 41 senadores, frente a 23 negativos y una abstención. La sesión extraordinaria representó el debut de la expresidenta Cristina Fernández, actual vicepresidenta del país, como titular del Senado.

El arranque de la gestión peronista en el Congreso no pudo ser más áspero. Los parlamentarios de la oposición macrista se negaron a ingresar en el hemiciclo, para que no hubiera quorum y no fuera posible ni tomar juramento a los nuevos diputados (los que sustituyen a los integrados en el Gobierno) ni iniciar el debate. La ayuda de Lavagna y Schiaretti al bloque peronista desbarató la maniobra opositora y finalmente se ocuparon los escaños. También ayudó muchísimo al desarrollo de la sesión la retirada de un artículo que concedía a la Casa Rosada plenos poderes para reformar el Estado, inadmisible para los macristas, y el compromiso de negociar algunos puntos concretos en apartados como los referentes a las pensiones o la subida de retenciones fiscales para las exportaciones agrarias.

Quedaron inscritos 130 oradores, lo que hizo imposible una votación antes de la madrugada del viernes. Luciano Laspina, de Juntos por el Cambio, tuvo la primera intervención opositora y denunció que, con la excusa de la situación económica, Fernández quería “cerrar el Congreso” y gobernar sin control parlamentario. Tanto Laspina como otros parlamentarios protestaron contra la congelación por seis meses de las pensiones, muy erosionadas por la inflación, y contra la creación de un impuesto del 30% sobre la adquisición de dólares y el uso de tarjeta de crédito en el exterior. “Le están quitando la posibilidad de viajar a quien paga sus vacaciones en 12 plazos”, dijo Laspina.

Luis Contigiani, diputado de Santa Fe, lamentó que la mayor presión fiscal sobre los exportadores agrarios fuera a perjudicar “a los pequeños y medianos productores”, “que no son ni oligarcas ni terratenientes”.

El presidente de la Comisión de Hacienda, Darío Martínez, defendió ante el pleno el conjunto de medidas y afirmó que “la emergencia no está plasmada en una hoja o en un proyecto, sino en la mesa de cada argentino”. Recordó que la deuda externa había aumentado un 76% en los últimos cuatro años (sumó 100.000 millones de dólares desde enero de 2016, según los últimos datos oficiales del Indec), que la inflación era del 52%, que la producción industrial había caído un 11% y que el desempleo rondaba el 10%. Un tercio de la población argentina vive en situación de pobreza.

El Gobierno se mostró dispuesto a negociar en la Cámara algunos de los puntos que más encrespaban a la oposición, con el fin de asegurarse una mayoría holgada en la votación final. Además de ofrecer dos pagas extraordinarias a los pensionistas con haberes más bajos, cosa ya incluida en el proyecto inicial, aceptó desvincular de la congelación las pensiones de los docentes y los científicos jubilados, y no descartaba otras concesiones. También abrió la posibilidad de suavizar el aumento de la presión fiscal sobre algunos de los propietarios agrícolas. El aumento generalizado de los impuestos, salvo para las rentas más bajas, y las ayudas a las pequeñas empresas, constituyen dos los rasgos fundamentales del programa de emergencia.

El recargo del 30% sobre la compra y uso de dólares, con el fin de preservar reservas en divisas y poder hacer frente al pago de la deuda mientras se renegocia la misma, ha gustado tanto al Fondo Monetario Internacional, principal acreedor, como a los tenedores de bonos. El mercado de deuda en bonos ha registrado alzas en los dos últimos días. El Frente de Izquierda, con dos diputados, se sumó al macrismo en su rechazo al programa de emergencia porque según el diputado Nicolás del Caño “supone aplicar un ajuste sobre los jubilados para pagar una deuda ilegítima”.

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