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El Peñón no tiene voto para decidir su futuro

Los gibraltareños no participan en unos comicios clave para el Brexit

Una televisión muestra un anuncio del debate electoral británico en una taberna de Gibraltar.
Una televisión muestra un anuncio del debate electoral británico en una taberna de Gibraltar.

Conchita —“a secas, mejor”— fue una de ese 95,91% de gibraltareños que el 23 de junio de 2016 votó masivamente por regalarle un atronador no al Brexit. Como el resto de sus vecinos, sufrió el día después al saber que, pese a ello, habría divorcio con la Unión Europea. No le quedó otra que aceptarlo y, ahora, a sus 64 años detiene el paseo con su madre por Main Street para resumir lo único que ya espera del eterno bucle electoral en el que parecen sumidos los británicos: “Esto es un dolor de cabeza muy grande. Ya hay que seguir adelante y salir. No hay vuelta atrás”.

Gibraltar no vota en las elecciones generales que se celebrarán este próximo jueves en el Reino Unido, aunque, de facto, le va la vida en lo que salga de ese proceso electoral. Los 34.500 vecinos asisten desde la distancia al que, previsiblemente, será el proceso electoral británico más importante de su historia reciente. “Estamos viviendo la campaña con mucho interés. El Brexit es el tema clave y el resultado de las elecciones va a tener una importante implicación para nosotros”, explica el periodista Brian Reyes, editor del periódico Gibraltar Chronicle.

En lo que parece así un segundo referéndum sobre la salida del Reino Unido de la UE, la cuestión gibraltareña se ha colado muy colateralmente en los discursos de los principales partidos. Los tories de Boris Johnson hablan del Peñón en su programa sobre la seguridad nacional, mientras que los laboristas abogan por su soberanía y los liberales, por su derecho a permanecer como miembro europeo. Los gibraltareños escuchan a unos y a otros como quien contempla un partido de tenis, aunque incapaces de sacudirse la incertidumbre por las posibles consecuencias de una salida por las bravas.

Quizás por eso en muchos de los bares ya decorados con guirnaldas de Navidad hay quien no puede evitar que se le escapen miradas furtivas a los televisores en los que se emiten programas de análisis de la campaña en bucle. “El gibraltareño es un animal político, pero también práctico. No es fácil tener una opinión en este tema. Los ciudadanos están haciendo política de Estado ante la posibilidad de que Gibraltar se convierta en un peón en la lucha que pueda surgir contra la UE”, reconoce Lionel Chipolina, sindicalista de Unite y profesor jubilado.

No le falta razón al también miembro del Grupo Transfronterizo, entidad que vela por los intereses de trabajadores y empresarios a ambos lados de la frontera. De hecho, Marlene Hassan-Nahon, que dirige el partido progresista Together Gibraltar, en la oposición, tiene claro que ante el Brexit hay que hacer “equipo nacional”. Solo desliza una leve crítica: “Debemos tener una voz más fuerte para intentar quedarnos”.

Ese es un deseo que el actual ministro principal de Gibraltar, el socialista Fabian Picardo, nunca ha ocultado ni abandonado. Pero su Gobierno ha optado por la prudencia y por no decantarse por ninguno de los candidatos. En su lugar, hace tiempo que se centra en estudiar cada uno de los escenarios concretos en los que la salida de la UE podría afectar a su territorio. Y en una frontera que atraviesan 28.500 personas al día, 9.726 de ellos trabajadores transfronterizos españoles, el impacto no parece menor.

Incertidumbre

Incluso Picardo optó por adelantar las elecciones al Parlamento gibraltareño y las celebró el pasado 17 de octubre, ante la incertidumbre de una posible salida que llegó a estar prevista para apenas 13 días después, aunque finalmente ha vuelto a ser aplazada —por cuarta vez— al próximo 31 de enero. “Nosotros estamos atrapados en este bucle porque ellos están atrapados. Esto es así porque el proceso democrático del Parlamento británico lo establece así. Es una democracia antigua en acción”, excusa Brian.

Pero no todos los ciudadanos muestran la misma paciencia. Conchita se reconoce ya tan cansada de tanto Brexit que incluso compra la tesis de Johnson de su divorcio a toda costa: “La verdad es que no me disgusta. Esto se está haciendo ya demasiado largo”. Justo lo que el sindicalista censura del líder conservador: “Es el hartazgo lo que está usando un populista como él”.

Acostumbrados a vivir entre dos aguas, los vecinos del Peñón tampoco ven un panorama mucho más claro al otro lado de la frontera, donde España sigue sin tener Gobierno. “Estamos entre las dos naciones que más revuelo tienen en Europa en estos momentos”, asegura el sindicalista.

Pese a todo eso, hay gibraltareños que conservan la esperanza. Hassan-Nahon no oculta su deseo de que las fuerzas contrarias al Brexit consigan sumar una mayoría parlamentaria en el Reino Unido que les lleve a votar en un nuevo referéndum. “Quizás entonces ojalá podamos despertar de esta pesadilla en la que llevamos desde junio de 2016”, zanja esperanzada.

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