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El primer descarte para presidir la Comisión Europea deja muy tocados a Vestager y Barnier

Las negociaciones para renovar los principales cargos en la Unión Europea entran esta semana en una fase decisiva

La comisaria Margrethe Vestager, en un debate de las elecciones al Parlamento Europeo.
La comisaria Margrethe Vestager, en un debate de las elecciones al Parlamento Europeo. AFP

Las negociaciones para formar la próxima Comisión Europea entran esta semana en una fase decisiva, con una secuencia de contactos y reuniones, desde Bruselas a San Sebastián o Malta, que pretenden despejar el relevo de Jean-Claude Juncker al frente del poderoso organismo comunitario.

El primer acelerón ya ha dejado descolgados a dos aspirantes, la liberal danesa Margrethe Vestager y el conservador francés Michel Barnier. El duelo final apunta al desalojo del Partido Popular Europeo (PPE) de una presidencia que ocupa desde hace 15 años. Pero los socialistas, que aspiran a ocupar la presidencia por primera vez desde 2004, podrían verse obligados a ceder el puesto a una personalidad independiente para evitar el riesgo de un bloqueo institucional sin precedentes.

El primer descarte oficioso de candidatos tuvo lugar el pasado viernes, durante una cena en Bruselas de los líderes encargados del proceso de selección, entre ellos Pedro Sánchez. La cita, con dos primeros ministros como representantes de cada formación del futuro tripartito (PPE, socialistas y liberales), se saldó con un choque entre los partidarios del candidato socialista, Frans Timmermans, y los del conservador, Manfred Weber.

La disputa está muy lejos de resolverse y requerirá nuevas negociaciones en los próximos días. Pero el encuentro, según las fuentes consultadas, ya dejó claro que la liberal Margrethe Vestager, actual comisaria europea de Competencia, ha perdido prácticamente todas las opciones de hacerse con el puesto. “Nadie la defiende y nadie la va a proponer, tampoco Emmanuel Macron”, apuntan esas fuentes en alusión al presidente francés, convertido en el principal representante de un bando liberal al que no pertenece de manera oficial.

Vestager se postulaba para el puesto al margen del sistema conocido como spitzenkandidat, por el que algunos partidos políticos designaron a sus candidatos principales para la presidencia de la Comisión. Su grupo liberal se ha convertido en imprescindible para las dos grandes familias políticas (conservadores y socialistas) que, por primera vez en 40 años, no suman más del 50% de escaños en el Parlamento Europeo tras las elecciones del 26 de mayo. Pero los liberales, según las fuentes consultadas, salieron de la cena del viernes resignados a conformarse con algún otro puesto que no sea la presidencia de la Comisión.

El encuentro también rebajó las posibilidades de Michel Barnier, cuyo prestigio como negociador jefe del Brexit le había aupado a favorito en la sombra para una candidatura de compromiso. El francés, sin embargo, pertenece al grupo Popular, empeñado en defender al alemán Manfred Weber. “Parece difícil que la canciller alemana, Angela Merkel, vaya a dejar caer a uno de los suyos para defender a un francés del mismo partido”, pronostica una fuente diplomática. Otras fuentes apuntan, sin embargo, que la candidatura de Barnier “podría resucitar” si se produce un bloqueo entre el deseo de la democracia cristiana de mantener la presidencia y la ofensiva de los socialdemócratas, con apoyo liberal, para forzar un cambio color político.

El PPE se reúne a partir del martes en San Sebastián, con presencia de algunos de sus principales líderes, para intentar fraguar la línea defensiva. Los conservadores parten de la premisa de que el poder acumulado durante la pasada legislatura (presidencia de la Comisión, del Consejo y del Parlamento) será irrepetible.

El día 12 también arrancarán en Bruselas negociaciones de los cuatro principales grupos del Parlamento (conservadores, socialistas, liberales y liberales) sobre un programa de trabajo consensuado para el próximo presidente de la Comisión, en áreas que abarcan desde clima a fiscalidad, comercio, migración o defensa.

Y el 14 se celebra en Malta una cumbre de los socios meridionales de la UE, con presencia de Macron y Sánchez, entre otros. El equilibrio geográfico en el futuro reparto de cargos formará parte de la agenda del encuentro, según fuentes diplomáticas.

Presidencia del BCE

Las citas de esta semana intentarán despejar el camino hacia la cumbre europea del 20 y 21 de este mes, en la que el presidente del Consejo, Donald Tusk, confía en cerrar, al menos, el relevo de Juncker y el de Mario Draghi al frente del BCE, cuyo mandato termina en octubre. Las posiciones, sin embargo, parecen aún bastante alejadas y no se descarta que sea necesaria otra cumbre a final de mes.

Los populares se muestran dispuestos a ceder a socialistas y liberales la mayoría de los cargos pendientes de renovación (además de la cúpula de las tres instituciones están en juego la presidencia del BCE y la Alta Representación de Política Exterior), pero se aferran a la presidencia de la Comisión, el cargo más poderoso e influyente.

Los socialistas, según las fuentes consultadas, revierten la oferta. Y confían en que un puesto tan tentador como la presidencia del BCE convenza a los populares y, en particular a Alemania, de la conveniencia de renunciar a la Comisión.

“Tanto los populares como socialistas y liberales tienen minoría de bloqueo en el Consejo y los tres se necesitan en el Parlamento”, recuerda un diplomático. “El compromiso es inevitable si se quiere evitar un peligroso bloqueo”, remata esa fuente.

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