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Descenso en cinco clics a la madriguera del supremacismo en YouTube

Los últimos ataques terroristas de ultraderecha ponen en evidencia que el contenido en Internet, en especial en YouTube, se ha convertido en una parte fundamental de la radicalización

Manifestantes protestan la visita del supremacista Richard Spencer en la Universidad de Florida en 2017 con un meme de Hitler.
Manifestantes protestan la visita del supremacista Richard Spencer en la Universidad de Florida en 2017 con un meme de Hitler. AP

El 15 de marzo, el australiano Brenton Tarrant, de 29 años, transmitió en directo la matanza de 50 musulmanes que él mismo perpetró en dos mezquitas en la ciudad de Christchurch, en Nueva Zelanda. El 27 de abril, el estadounidense John Earnest, de 19 años, mató a una mujer a disparos e hirió a otras tres en un ataque en una sinagoga en San Diego, en Estados Unidos. Earnest también intentó transmitirlo en directo pero no lo logró por fallos técnicos. Con 11.000 kilómetros de distancia y sin conocerse físicamente, Earnest y Tarrant comparten algo más allá del odio extremo: los dos, que publicaron en la Red sendos manifiestos antes de atentar de forma indiscriminada, poseen un lenguaje común propio del contenido de la extrema derecha que se difunde en Internet. Los acontecimientos han forzado a que YouTube anunciara este miércoles medidas para eliminar este tipo de contenido, advirtiendo que el proceso podría durar meses.

Los militantes xenófobos de ultraderecha llaman al proceso de radicalización en la nube "el viaje de la píldora roja". La metáfora proviene de la película de ciencia ficción The Matrix, en la que ingerir una pastilla de este color permite ver la realidad. “Para el Alt Right [derecha alternativa, término usado para referirse a la extrema derecha], significa darse cuenta de que el sistema político y social está dominado por la izquierda liberal”, explica por teléfono Patrik Hermansson, un activista sueco que se infiltró en 2017 en grupos de extrema derecha británicos durante un año. Ese camino implica un repudio al feminismo y a los derechos LGBTI, al tiempo que se promueve la xenofobia, islamofobia y el antisemitismo. 

Internet no es más que un factor más en la radicalización, pero las acciones de Tarrant y Earnest dejan ver que aquellos que defienden la ideología supremacista blanca tienen una hoja de ruta similar en el universo online. En pocos clics se puede descender a la madriguera web de la extrema derecha. Earnest mencionó en la carta publicada antes de dirigirse a la sinagoga de San Diego a los “compañeros” de un foro en el sitio web 8chan llamado "políticamente incorrecto". Esta página web es una especie de foro abierto donde los usuarios son anónimos, no existen las reglas y en el que se vierten todo tipo de comentarios incendiarios. Llamado "/pol/", el foro es un hilo infinito de vídeos, bulos y memes islamófobos, homófobos, racistas y antisemitas. En el foro también se discuten las posibles acciones a tomar en contra de las minorías y se reparten vítores a atentados como el de Tarrant.

En ese canal, el noruego Anders Breivik, que mató a 77 personas entre Oslo y la isla de Utoya el 22 de julio de 2011, es venerado como un dios por la comunidad de internautas. El foro es accesible para cualquier usuario de la Red; sólo hay que hacer una simple búsqueda en Google.

Las referencias al youtuber PiewDiePie

Uno de los personajes más recurrentes de 8chan es PiewDiePie. Un nombre que tanto Tarrant como Earnest citaron en sus respectivos ataques. PiewDiePie es el pseudónimo de un exitoso youtuber sueco de 29 años llamado Felix Kjellberg. El canal de Kjellberg en YouTube consiste primordialmente en reseñas de videojuegos. Entre ellos, el popular Call of Duty. Kjellberg tiene 95 millones de suscriptores y ha sido acusado en alguna ocasión de racismo por sus comentarios. Tarrant gritó la frase “¡suscríbanse a PiewDiePie!” al inicio de la transmisión en vivo de las masacres en Christchurch. Earnest afirmó en su carta de intenciones que PiewDiePie había financiado sus planes. Kjellberg lamentó la referencia de Tarrant y negó tener algo que ver con el atentado en San Diego. También se ha disculpado por sus comentarios racistas.

El foro de 8chan es un peldaño más en la radicalización paulatina online, un lugar donde los supremacistas crean comunidad. “Ustedes, los que son producto del /pol/ [foro] son la verdad absoluta. Son mis hermanos. Los hombres más honorables que hay allá afuera”, escribió Earnest. “Este momentum que tenemos podría ser la última oportunidad para que el hombre europeo encienda una revolución”, señaló el atacante de San Diego en el párrafo dedicado a los miembros del foro.

Organizaciones que siguen la actividad de los supremacistas en Internet, como la estadounidense Southern Poverty Law Center y la británica Hope Not Hate, aseguran que el objetivo fundamental de la nueva extrema derecha es el adoctrinamiento de gente joven en la web, pero que pase de forma desapercibida. Entre más inocente y menos obvia, más efectiva es la lección. La extrema derecha no se encuentra en espacios recónditos en Internet. “Han desarrollado técnicas para esconder su mensaje de odio a simple vista en YouTube, Facebook y Twitter”, explica el activista PatrikHermansson.

“YouTube es como una madriguera de conejos y definitivamente es el campo más público de adoctrinamiento. Se aprovechan del interés por temas como el feminismo o la migración. El sexismo es una percha bastante potente para impulsar una radicalización paulatina”, afirma Hermansson, quien ha narrado su experiencia en los grupos de la derecha alternativa en un informe de Hope Not Hate.

Esta plataforma de vídeo es especialmente útil porque permite mandar casi cualquier mensaje sin intermediarios y de una forma cercana y totalmente íntima. El algoritmo de la empresa filial de Google propone de forma automática vídeos de canales y temáticas similares engullendo a las personas en un vórtice con el mismo mensaje. Todo el contenido en YouTube aparece indexado en el buscador más importante del mundo: Google.

Las normas de YouTube

Este diario se ha puesto en contacto con YouTube para conocer cómo supervisa este tipo de contenidos. La respuesta remitió al posicionamiento general de la empresa, "comprometida con la libertad de expresión y el acceso a la información". La filial de Google afirma que cualquier vídeo que viole las directrices de política sobre la incitación al odio es eliminado.

En este apartado contra la incitación al odio se prohíbe fomentar la violencia contra personas o grupos por etnia, género, nacionalidad, raza, situación de inmigrante, religión o sexo. YouTube también rechaza explícitamente "deshumanizar" a personas o grupos comparándolos con animales.

Pese a las normas de YouTube, encontrar contenido xenófobo, sexista o racista en los vídeos de la plataforma no resulta complicado.Este miércoles la plataforma de vídeo anunció que perseguirá los vídeos que nieguen el Holocausto, las masacres en escuelas o las teorías de la conspiración popularizadas por la extrema derecha. YouTube no ha detallado el plazo ni cómo eliminará los canales que fomentan el odio. Sin embargo ha dicho que el primer paso será desmonetizar los vídeos que promueven supremacismo, homofobia o nazismo.

Contra el feminismo

La inoculación de odio y racismo puede empezar con una simple búsqueda. Basta con formular la pregunta “¿Las feministas odian a los hombres?” y la décima sugerencia será un vídeo titulado Porqué no soy una feminista. En el vídeo, que tiene medio millón de visualizaciones, aparece una canadiense de 23 años llamada Lauren Southern. Southern, que tiene más de 700.000 suscriptores en YouTube, se describe a sí misma como periodista.

Lo que no se puede ver a simple vista es que Southern es activista de la organización de extrema derecha xenófoba Defend Europe y que promueve la teoría de la conspiración que advierte de un inminente genocidio de la raza blanca, planteada por el supremacista David Lane en 1995. Breivik, Tarrant y Earnest mencionan en sus manifiestos la teoría del genocidio de la raza Blanca. Entre los vídeos de Southern también hay uno en el que muestra la supuesta invasión de inmigrantes en París (947.000 visualizaciones) y otro al estilo documental —con más de un millón de visualizaciones— donde Southern habla de supuestos campos de desplazados de sudafricanos blancos.

El vídeo de Lauren Southern en contra del feminismo es una diatriba de tres minutos en el que la canadiense mantiene que en EE UU son violados más hombres que mujeres y, por ello, se suicidan. Cualquier persona que reproduzca este material online encontrará que si deja funcionar la reproducción automática de YouTube, los próximos 10 vídeos incluirán los siguientes contenidos: uno del británico Paul Joseph Watson (renombrado xenófobo y editor de la página de bulos Info Wars) denunciando cómo los inmigrantes han llevado a París a un estado de decandencia; un vídeo del activista de extrema de derecha Milo Yiannopoulos en el que se plantea que las vidas de los negros no importan, y uno de una chica rubia llamada Rebecca Hargraves en el que se explica cómo administrar la píldora roja a las mujeres. En menos de cinco clics se llega al escondite del supremacismo en la web.

La inacción de las grandes redes sociales

El silencio de las grandes redes sociales al respecto del contenido que defiende la supremacía blanca es casi absoluto. A diferencia de la radicalización yihadista, la extrema derecha no es perseguida en las redes. Pero algo está cambiando: los ataques en Christchurch y la manifestación de supremacistas blancos en Charlottesville (EE UU) en 2017 orillaron a Facebook a prohibir los grupos -inclusive los privados- que promuevan el “separatismo y supremacismo blanco”.

La prohibición de la red social es un paso importante, pero según el activista sueco Patrik Hermansson no es suficiente, ya que no es el único lugar donde proliferan sus mensajes, además de que Facebook ha admitido su incapacidad instantánea para evitar la difusión de vídeos como el de la matanza.

El profesor Rishab Nithyanand, de la Universidad de Iowa, afirma que el volumen del discurso de odio en estos sitios web es tanto que resulta casi imposible de cuantificar y controlar. Nithyanand, que centra sus investigaciones en intentar monitorear los foros de Reddit usados por los supremacistas, afirma que no hay un límite claro para los usuarios de estas ideologías en ninguna casi ninguna plataforma. Hasta el momento solo Reddit ha cerrado canales, pero Nithyanand afirma que la estrategia de Reddit es insuficiente. “Reddit no veta a los usuarios, por lo que la medida solo hace que se dispersen y vuelvan a organizar en otros foros. Funcionan como una plaga: se ponen de acuerdo en 4chan y se lucen en Reddit y otras redes sociales”, explica Nithyanand.

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