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El regreso de Farage sacude el tablero político británico

El líder ultranacionalista aspira a conquistar a los votantes laboristas euroescépticos

El líder del Brexit Party, Nigel Farage, este martes en un acto de la formación en Londres Ampliar foto
El líder del Brexit Party, Nigel Farage, este martes en un acto de la formación en Londres AP

El triunfo del Brexit dio por amortizada su estrella política y el fracaso del Brexit puede resucitarla. Las encuestas han disparado las expectativas del nuevo partido del ultranacionalista Nigel Farage —Brexit Party, el nombre estaba cantadoen las elecciones al Parlamento Europeo, si el Reino Unido se ve finalmente obligado a celebrarlas. Ya no le basta con diezmar a los conservadores y borrar del mapa a su antiguo UKIP. Aspira a conquistar a los cinco millones de laboristas que, según sus cálculos, respaldaron en 2016 la salida de la UE.

Su victoria en las elecciones al Parlamento Europeo de 2014 fue un terremoto aquella noche, que pilló por sorpresa a todo el establishment británico. Su previsible nuevo triunfo en los mismos comicios, previstos para el 23 de mayo, ha puesto en alerta a conservadores y laboristas y amenaza con agravar las crisis internas que viven ya ambas formaciones. Las últimas dos encuestas de YouGov otorgan al Brexit Party (BP) la primera posición, con un 27% y un 23%, respectivamente. El Partido Laborista de Jeremy Corbyn le pisa los talones (22% en ambas) y los conservadores se ven reducidos a un tercer puesto con un apoyo (17% y 15%) inferior incluso al de hace cinco años (19%).

El regreso de Farage sacude el tablero político británico

Farage, a quien su antieuropeísmo furibundo no le ha supuesto ningún problema para disfrutar de los beneficios que supone ser parlamentario en Estrasburgo, presenta su nueva formación con una pátina de respetabilidad que le sirve para marcar distancia con su antiguo UKIP (Partido por la Independencia del Reino Unido, en sus siglas en inglés). La plataforma que le dio sus años de más gloria es hoy un partido echado al monte que se ha asociado con el ultraderechista Tommy Robinson, fundador de la Liga para la Defensa de Inglaterra, y que cuenta entre sus candidatos con personajes como Carl Benjamin. Este dijo sobre una diputada laborista que “no merecía siquiera ser violada”, y todavía no se ha disculpado.

Se lo han puesto fácil al rostro más reconocible de la fobia a Bruselas. “Los postulados políticos serán prácticamente los mismos. Lo que cambiarán son las personas”, ha explicado Farage para explicar en qué consiste el envoltorio con que ha vuelto a irrumpir en la escena política del Reino Unido. El primer fichaje, anunciado el pasado 12 de abril, tuvo un gran impacto en los medios. Annunziata Rees-Mogg, la hermana del diputado conservador y líder euroescéptico, Jacob Rees-Mogg, anunció su renuncia a décadas de militancia tory para unirse al nuevo partido. “Debemos rescatar nuestra democracia”, dijo entre el entusiasmo de los asistentes a su acto de presentación. “Hemos de demostrar que la palabra de los ciudadanos de este país cuenta. Que los políticos no son nuestros amos y que deben hacer lo que les decimos. Debemos luchar por recuperar, no solo el control que nos ha arrebatado la Unión Europea, sino el control de nuestra propia democracia. Todo eso es lo que está en juego”, anunció.

La irrupción de Farage ha hecho entrar en pánico a conservadores y laboristas. A los primeros, porque anticipan ya que unos comicios europeos, si finalmente el Reino Unido participa en ellos, pueden ser su hundimiento.

“Si participamos en esas elecciones, impulsaremos con un solo golpe al Brexit Party, que será nuestra pesadilla. Ya logramos deshacernos del UKIP al celebrar el referéndum y comprometernos a aplicar lo que se decidió”, explicaba este martes en la BBC Iain Duncan Smith, exlíder del Partido Conservador y una de las voces que reclama con más urgencia a la primera ministra, Theresa May, su dimisión.

Pero esta vez el laborismo también tiene motivos para asustarse. Farage ha puesto el foco en aquellos territorios de voto de izquierdas (el sur de Gales, el oeste de las Tierras Medias o el noreste de Inglaterra) donde el Brexit obtuvo un respaldo mayoritario. Cree que hay cinco millones de votantes dispuestos a escucharle. “Corbyn dijo que respetaría el resultado del referéndum, y hemos visto cómo, a cámara lenta, se ha desplazado hacia la defensa de la permanencia en la UE”, dijo este martes Farage. No es así, pero la tibieza de Corbyn ha alertado a los que reclaman una defensa más firme de otro referéndum. “El laborismo no derrotará a Farage con mensajes melosos y la impresión de que estamos de acuerdo a medias con él”, ha escrito en The Observer Tom Watson, miembro de la dirección del partido y uno de sus mayores críticos.

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