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India inicia un maratón electoral de seis semanas para decidir si reelige al nacionalista Narendra Modi

Arrancan los comicios en la democracia más grande del mundo donde el partido del Gobierno pondrá a prueba su discurso patriótico entre el descontento por el desempleo y la ralentización económica

Una mujer india se dispone a votar este jueves en la ciudad de Hyderabad, al sur del país.
Una mujer india se dispone a votar este jueves en la ciudad de Hyderabad, al sur del país. AP

Desde primera hora de este jueves, 20 de los 29 Estados de India han abierto sus colegios electorales para dar comienzo a la primera de las siete fases en que se dividen las elecciones para elegir su nuevo Gobierno. Durante cuatro semanas, alrededor de 900 millones de votantes, más de un octavo de la población global, están llamados a las urnas en un proceso electoral que se alargará hasta el 19 de mayo. Las elecciones en la democracia más grande del planeta hacen balance de cinco años del Gobierno nacionalista hindú liderado por Narendra Modi en un clima incierto marcado por el discurso patriótico y las promesas incumplidas. 

En las elecciones de 2014, que registraron una participación histórica del 66,4%, el ahora primer ministro Narendra Modi y su grupo, el nacionalista y conservador hindú Bharatiya Janata Party (BJP), ganaron 282 escaños del total de 545 con el 31% de los votos gracias a sus propuestas contra la corrupción y el desempleo. Pero la ralentización económica, la crisis agrícola (por el descenso de los precios de los productos básicos) y la ausencia de los 10 millones de empleos anuales prometidos amenazan al Gobierno; salvado en las últimas encuestas por el apoyo popular a su reacción durante el reciente conflicto militar con Pakistán, a finales del mes de febrero. Un factor para decantar la balanza electoral serán los más de 84 millones de nuevos votantes que participarán en estos comicios.

Un Gobierno cuestionado

Según un sondeo nacional publicado este domingo, la coalición liderada por el BJP ganaría 264 escaños en las presentes elecciones, mientras que la alianza liderada por Rahul Gandhi, del histórico Partido del Congreso, conseguiría 141 escaños. Los resultados de las encuestas –siempre cuestionables en una sociedad tan profundamente segregada en sus múltiples religiones, castas y clases– muestran un cambio en la preferencia de los votantes con respecto a los resultados de los comicios regionales de finales de 2018, cuando el Partido del Congreso, de la dinastía Nehru-Gandhi, arrebató el poder al BJP en tres Estados cruciales del país.

Además del empuje patriótico tras el conflicto con Pakistán y de haber dado a India una mayor presencia internacional, el Gobierno de Modi cementa su legislatura en las reformas sobre los impuestos de bienes y servicios, la ley de bancarrota nacional, el programa de salud pública más grande del mundo para familias pobres y un crecimiento de la economía entorno al 7,5%.

Sus críticos, sin embargo, arguyen las injerencias del Gobierno en instituciones básicas para el funcionamiento de la democracia como el Tribunal Supremo, la prensa y el banco federal, así como el abandono de las minorías durante su legislatura. El 97% de los ataques contra musulmanes entre 2010-17 sucedieron bajo el mandato de Modi. También se le reprocha haber dañado la tradición secular y tolerante del país. Uno de los principales ataques de la oposición es la destrucción de 11 millones de trabajos en la sexta economía del mundo en 2017. 

11 millones de voluntarios destinados en 800.000 colegios 

Para asegurar el desarrollo democrático de unas elecciones que involucran diferentes minorías religiosas, 300 millones de analfabetos, 22 idiomas oficiales y miles de dialectos, las fuerzas federales de seguridad custodiarán el trabajo de 11 millones de voluntarios destinados en más de 800.000 colegios electorales. Cientos de miles de urnas han sido transportadas en camello por el desierto de Rajastán, a pie por las montañas del Himalaya y en barco hasta las islas de Adamán para llegar a todos los colegios.

A la dificultad que supone la geografía del sexto país más grande del mundo, se añade la ley que exige que todo votante disponga de una mesa electoral a una distancia de no más de dos kilómetros. Un ejercicio electoral superlativo que culminará con el escrutinio de los votos el 23 de mayo, tras una inversión estimada en cerca de 6.000 millones de euros.

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