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Elecciones en India

El nacionalista hindú Modi logra una amplia victoria electoral en India

Los conteos indican que su partido obtendrá más de 300 de los 543 asientos en el Parlamento

Las elecciones registran un récord de participación del 66,3% con 551 millones de votantes

Narendra Modi recibe este viernes la bendición de su madre tras conocerse los primeros resultados electorales. REUTERS-LIVE!

“India ha ganado. Tenemos buenos días por delante” fue el primer mensaje que el nacionalista hindú Narendra Modi tuiteó al saberse este viernes ganador de unas elecciones generales históricas en muchos sentidos. El ganador, Narendra Modi, líder del Partido Bharatiya Janata (BJP) logró, con una participación récord, una espectacular victoria en número de escaños con una mezcla de buena gestión económica, actitud favorable a los negocios, orgullo nacionalista hindú y una potentísima campaña mediática. Los indios se volcaron como nunca antes en unos comicios: la participación aumentó ocho puntos. “Quiero decir a mis conciudadanos indios que les llevaré siempre conmigo, de palabra y de obra”, proclamó el antaño polémico Modi en su primer discurso en un intento de apaciguar los recelos de la minoría musulmana.

Modi —de 63 años, gobernador del estado de Gujarat y antiguo vendedor de té— y su partido se encaminan a lograr mayoría absoluta (se estima que tendrán 282 de los 573 escaños que componen la Cámara baja, diez por encima del umbral), un resultado solo logrado antes por Rajiv Gandhi en 1984, cuando los indios salieron a votar en masa en respuesta al asesinato de su madre, Indira. Con sus aliados, el BJP llegaría a los 336 escaños.

Esta también fue una derrota histórica para el Partido del Congreso y la familia Gandhi, que han gobernado desde la independencia con un par de intervalos. Nunca la dinastía había tenido tan poco poder: 44 escaños. De todos modos, la diferencia en porcentaje de votos fue muy inferior: el BJP rondó el 31% y el Congreso, el 19%. Su peor resultado previo fueron los 114 parlamentarios en 1999.

La credibilidad del Partido del Congreso ha caído en picado en los últimos años y eso se vio reflejado. Los votantes los castigaron por la desaceleración económica (se ha frenado del 8% a menos de 5% en tres años), la subida de los precios, por no tomar decisiones para no romper con sus aliados y por varios escándalos de corrupción, entre ellos la turbia asignación de minas de carbón y espectro 3G.

El primer ministro saliente, Manmohan Singh, que fue fundamental para la apertura económica de India en los noventa, telefoneó a Modi para felicitarlo como también hizo el paquistaní Nawaz Sharif. Rahul Gandhi, considerado el gran perdedor de las elecciones e hijo, nieto y bisnieto de primeros ministros declaró: “El Congreso lo hizo muy mal, hay mucho que debemos pensar. Como vicepresidente del partido (lo preside su madre, Sonia) asumo la responsabilidad”. Pero otros en el partido corrieron a proteger a su cachorro. “La culpa no es solo de Rahul, es un fallo colectivo”, afirmó el dirigente del Congreso Satyavrat Chaturvedi.

Modi promete mejorar el suministro de electricidad, las carreteras y mejorar los trenes para reactivar el crecimiento económico. También hacer reformas fiscal y laboral, así como facilitar la entrada de la inversión extranjera y crear 10 millones de empleos anuales para el país que en una década sobrepasará a China como el más poblado del mundo.

Los votantes han castigado al Partido del Congreso por la desaceleración económica (se ha frenado del 8% a menos de 5% en tres años), la subida de los precios, por no tomar decisiones para no romper con sus aliados y por varios escándalos de corrupción

“Que Modi ganara con tanta contundencia es una clara indicación de que la gente quería un cambio. Los indios cada vez tienen mayores aspiraciones económicas y querían un líder más firme”, explica Sanjay Kumar, especialista en política electoral del Centro para el Estudio de Sociedades en Desarrollo. Sostiene que muchos de los votantes tradicionales del Partido del Congreso esta vez votaron por el BJP.

Nalin Kohli, portavoz del BJP, recalca que “es la victoria de la esperanza y el desarrollo, frente a otros partidos que querían propagar el miedo diciendo que Modi creará problemas entre religiones”. El próximo primer ministro, que se declara orgulloso de ser fundamentalista hindú, y es una figura muy polarizante, ha hecho una campaña moderada.

Nunca la dinastía Gandhi había tenido tan poco poder: 44 escaños

Kohli se refiere a los recelos de la minoría musulmana hacia el también gobernador de Gujarat por no haber frenado unos enfrentamientos entre hindúes y musulmanes en aquel Estado en 2002 en los que murieron unas mil personas, la mayoría musulmanes. Por aquel episodio EEUU —sobre el que el Tribunal Supremo no halló pruebas para inculparlo— le denegó un visado hace años aunque el pasado febrero la embajadora estadounidense en India se reunió con él en un indicio de deshielo.

Modi ganó los dos escaños por los que contendía: el de Vadodara, en Gujarat y el de Benarés, la ciudad más sagrada del hinduismo, donde apeló indirectamente a la mayoría religiosa. Le ha ganado el escaño de Gujarat a Arvind Kejriwal, líder del partido anticorrupción que dio la sorpresa en las últimas elecciones en Delhi pero que en las generales solo ha logrado cuatro escaños.

Es la victoria de la esperanza y el desarrollo, frente a otros partidos que querían propagar el miedo diciendo que Modi creará problemas entre religiones

Nalin Kohli, portavoz del BJP

Shekhar Gupta, director del periódico Indian Express, aseguró ayer que muchos de los nuevos electores (100 millones respecto a 2009) han contribuido al triunfo de Modi. “Son los indios post-ideológicos: para muchos de ellos los enfrentamientos religiosos de 2002 son un vago recuerdo. Lo que recuerdan son cinco años de falta de gobernancia y la pérdida de empleos para profesionales. Una vez que se habían acostumbrado a crecer a más de 7%, bajar a 4,5% es una recesión".

Fuera de las oficinas del BJP todo el día fue fiesta. Varios grupos tocando música y gente repartiendo comida y dulces. “Por fin Modi va a mejorar India. Estamos hartos de ser un país mediocre”, afirmó Raja, un estudiante de mercadotecnia vía telefónica.

El centro de gravedad político de India está naturalmente a la izquierda. Este es un giro forzado hacia la extrema derecha

Praful Bidwai, analista político

Pero no todos los indios opinaban lo mismo. Algunos, una minoría, al juzgar por los resultados electorales, estaban muy decepcionados. Es una derrota para la India incluyente y laica. Una victoria para el fascismo, dice el reconocido analista político Praful Bidwai. “Esto muestra una gran desconexión entre la realidad social y la política electoral en India. El centro de gravedad político de India está naturalmente a la izquierda. Este es un giro forzado hacia la extrema derecha”, asegura. Dice que en los últimos años el beneficio del crecimiento de la India ha sido principalmente para las grandes empresas. Sostiene que la gente se creyó la “falsa promesa” de desarrollo tras la que se escondían mil millones de dólares que el BJP pudo haber gastado en la campaña que cubrió de propaganda electoral India de punta a punta.

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