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Un incendio calcina miles de máquinas de votación a 10 días de los comicios en Congo

La conflagración ha arrasado con dos tercios del total de aparatos destinados para la capital

Un automóvil con propaganda electoral cerca de un incendio en un almacén de máquinas para votar, este jueves en Kinshasa.
Un automóvil con propaganda electoral cerca de un incendio en un almacén de máquinas para votar, este jueves en Kinshasa. AFP

La intensa columna de humo negro era aún visible la mañana de este jueves. Un incendio en el almacén central de la Comisión Electoral Nacional Independiente (CENI) en Kinshasa, la capital de República Democrática del Congo, ha carbonizado en la madrugada el principal depósito de máquinas electrónicas de votación para las elecciones generales del 23 de diciembre. El inmueble contenía 8.000 de estos aparatos, dos tercios del total destinado para la capital, de cuatro millones de habitantes y que alberga a cerca del 15% del electorado. El incidente, a 10 días de la cita en las urnas, ha agregado incertidumbre a una campaña ya de por sí muy tensa.

La causa del fuego no ha sido determinada. La CENI se ha apresurado a asegurar que “el proceso electoral sigue adelante”. El ministro del Interior, Henri Mova, se ha pronunciado en la misma línea: “El material de repuesto será desplegado rápidamente, por lo que no hay un miedo excesivo sobre la ejecución de los comicios”. Sin embargo, es un golpe muy duro para unas elecciones que llevan aplazadas dos años, que requieren una logística monumental (el país tiene 2,3 millones de kilómetros cuadrados, cinco veces más que España, y no tiene prácticamente infraestructuras de transporte terrestre) y que están rodeadas de polémica y tensión política. Representan el fin del Gobierno de Joseph Kabila, que lleva 17 años en el poder y que ha optado finalmente por retirarse y entregar el testigo a su delfín, Emmanuel Ramazani Shadary. Se espera que la elección se decida entre este último, y los opositores Martin Fayulu y Felix Tshisekedi.

Según la oposición, es el propio régimen el que ha provocado el incendio para poder retrasar aún más las elecciones. El portavoz del opositor Moise Katumbi, Olivier Kamitatu, preguntaba retóricamente: “¿Ha sido un golpe de suerte o una mano negra contra las elecciones?”. El movimiento civil La Lucha también ha cuestionado esta “casualidad” en Twitter: “Un incendio acaba de reducir a cenizas la logística para todo Kinshasa, incluidas las famosas máquinas de votación. ¿Coincidencia?”.

Para las autoridades ha sido, en cambio, obra de “los enemigos de la democracia”, tal como ha manifestado el consejero de presidencia Barnabé Kikaya Bin Karubi.

El clima de la campaña electoral es tan candente como el fuego de esta madrugada. Ya ha dejado seis muertos en solo tres días, todos ellos de la oposición y la mayoría en enfrentamientos antes o durante la llegada a Lubumbashi —la segunda ciudad del país— y Kalemie de Fayulu, el candidato de la principal coalición de la oposición, Lamuka. Eso, mientras los casos de ébola se han disparado un 45% en el último mes en el este del país, y mientras las actas electorales siguen sin aterrizar a Congo desde Sudáfrica.

Después de evitar los comicios durante dos años —el mandato legal de Kabila terminó en diciembre de 2016— y con los índices de abusos a los derechos humanos y a la libertad de expresión disparados durante este periodo, la CENI ha rechazado el apoyo logístico de la Monusco (la misión de la ONU en Congo) en los comicios y no ha autorizado a las misiones de observación ni de la Unión Europea ni de la Fundación Carter.

El país es escenario de uno de los conflictos más cruentos del planeta. El nuevo Premio Nobel de la Paz, el doctor congoleño Denis Mukwege, denunciaba esta semana, en la entrega del prestigioso reconocimiento, “la complicidad de los que miran para otro lado” en esta guerra que ha dejado millones de muertos. Tras 20 años de vivir las atrocidades cometidas en el este del país, donde atiende a mujeres violadas, pedía al mundo reaccionar.

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