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La justicia rusa dicta prisión preventiva de dos meses para los marineros de la flotilla ucrania

Moscú difunde vídeos con testimonios de tres de los 23 detenidos

Uno de los marinos ucranios, sale este martes del juzgado en Simferópol.
Uno de los marinos ucranios, sale este martes del juzgado en Simferópol. AFP

La travesía de la flotilla ucrania por el estrecho de Kerch, abortada el 23 de noviembre por los guardafronteras rusos, es presentada por Moscú como una pérfida amenaza para el Estado. Los medios de comunicación rusos insertan en este marco conceptual los vídeos difundidos el martes por el Servicio Federal de Seguridad (FSB, del que dependen las tropas guardafronteras) en los que dan su testimonio tres de los 23 marinos ucranios apresados tras el tiroteo de sus tres pequeños buques (dos patrulleros y un remolcador).

Los marinos fueron encarcelados en la península de Crimea y el martes por la tarde un tribunal de la ciudad de Simferópol había enviado a 12 de ellos a prisión preventiva por dos meses, hasta el 25 de enero, tras acusarlos de haber entrado ilegalmente en aguas territoriales rusas.

El tratado bilateral de Cooperación en el uso del mar de Azov y el estrecho de Kerch de 2003, establece que los buques de Rusia y Ucrania, tanto mercantes como militares, “gozan de libre navegación” en la zona, principio recogido en el artículo 2 del documento.

Los tres marinos ucranianos filmados por el FSB reconocieron haber entrado en aguas territoriales de Rusia. Desde la anexión de Crimea en 2014, es imposible penetrar en el estrecho de Kerch sin navegar por aguas que Rusia considera como propias. Los medios de comunicación rusos, no obstante, subrayan que los buques se internaron en “aguas territoriales” anteriores a la incorporación de Crimea.

A tenor de la letra y el espíritu del tratado de 2003, Ucrania ejerció su derecho, cualquiera que fueran las intenciones de quienes dieron la orden de desplazamiento a la flotilla y al margen de eventuales fallos de procedimiento en el ejercicio de su derecho. Sobre este punto, Rusia y Ucrania discrepan sobre si hubo o no aviso previo.

Además de reconocer que penetraron en aguas territoriales rusas, los marineros ucranios mostrados por el FSB afirmaron que cumplían órdenes y uno de ellos dijo “haber sido consciente que el paso [del estrecho] tenía un carácter de provocación”. Otro constató que su acorazado disponía de armamento, lo cual no es nada particular para un buque militar. La televisión estatal rusa magnificaba estas declaraciones de forma aislada, sin aludir al marco legal que ampara la travesía de buques militares ucranios por el estrecho de Kerch.

“Hace bastante tiempo que Ucrania pone a prueba la posibilidad de pasar libremente por el estrecho de Kerch” a lo que “tiene naturalmente todo el derecho”, afirmó Vladímir Mílov, un político de oposición ruso que en el pasado fue viceministro de Petróleo. Según Mílov, las autoridades rusas han dado órdenes de “no dejar pasar” en el futuro [por el estrecho de Kerch] y sobre el terreno trataron de poner en práctica esta orden “de la forma en que supieron”. “Putin calla porque no entiende cómo actuar en el futuro. De esta historia no ha recibido ningún elemento positivo y desde el punto de vista legal la situación no le favorece”, afirma el político en su página de Facebook. “Si la idea era asustar a los ucranios para que no se metan más, después de lo que pasó lo más probable es que vuelvan a meterse”, opinó Mílov, y señaló que, para el presidente Vladímir Putin, la consecuencia de lo sucedido es un “impulso fresco a la discusión sobre una nueva ronda de sanciones”.

En recientes declaraciones a Kommersant, el viceministro de Exteriores ruso, Georgui Karasin, afirmó que el estrecho de Kerch es una “importante arteria internacional” y aseguró que Rusia no planeaba cerrarlo. Karasin subrayó, no obstante, que Moscú se opone al paso por el estrecho de buques militares de terceros países. Tras el incidente Rusia cerró durante varias horas el estrecho de Kerch, lo que algunos interpretan como una acción de tanteo para introducir un régimen más restrictivo y controlado por la zona en previsión de un incremento del potencial bélico ucranio en una región muy vulnerable y estratégica. Por los puertos ucranios del mar de Azov se realiza el comercio de los grandes centros mineros e industriales del sudeste de Ucrania y también tiene lugar la exportación de cereales. Los analistas, tanto rusos como ucranios, han elaborado diversas hipótesis para explicar la motivación de la orden dada a la flotilla de cruzar el estrecho y la reacción de los guardafronteras de disparar sobre los buques. Estas hipótesis son difícilmente verificables y están formuladas en clave de la política interior de Ucrania (los supuestos intereses del presidente Poroshenko) y la política interior de Rusia (la pugna entre diversos departamentos de la Administración rusa)

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