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Zapatero divide a la oposición venezolana

Una moción legislativa de censura en contra del expresidente español evidencia la fractura entre sectores intransigentes y moderados

Maduro y Zapatero en una imegan de mayo del 2018 en Caracas.
Maduro y Zapatero en una imegan de mayo del 2018 en Caracas. Reuters

La Asamblea Nacional de Venezuela, dominada por una fracturada oposición, ha descalificado políticamente al expresidente del gobierno español José Luis Rodríguez Zapatero como mediador en la profunda crisis política y social que aqueja al país. El legislativo aprobó esta semana por 53 votos a favor, 43 en contra y una abstención, una moción de censura que lo descarta por su "incondicional parcialidad" a favor del gobierno de Nicolás Maduro.

El debate del martes que produjo la moción contra Zapatero fue particularmente apasionado y agrio, y, de acuerdo con todos los observadores, constituyó un nítido episodio que retrata las divergencias de criterios de la oposición. A favor de la moción, votaron los partidos Primero Justicia, Voluntad Popular, Causa Radical, Prociudadanos y la denominada “Fracción 16 de Julio”, que agrupa a los partidos del antichavismo radical. En contra votaron Acción Democrática, Un Nuevo Tiempo, Avanzada Progresista y Cambiemos.

La medida, como todas las que pueda tomar la Asamblea Nacional, tiene un contenido meramente simbólico. Desde 2017, luego de una sentencia emitida por el Tribunal Supremo de Justicia, controlado por el chavismo, cuyo cumplimiento ha sido forzado a sangre y fuego por el gobierno de Maduro con la ayuda de la Fuerza Armada Nacional Bolivariana, el legislativo venezolano existe, y puede deliberar, pero no tiene ningún poder. No puede emitir leyes, interpelar o remover funcionarios ni manejar partidas presupuestarias. El gobierno ha adjudicado esas funciones a la Asamblea Constituyente convocada por Maduro, y las iniciativas legislativas de la oposición se adelantan con el ánimo de sentar el precedente legal necesario para el momento se restaure la democracia plena.

La Asamblea Nacional acusa a Zapatero de evidenciar “una incondicional parcialidad hacia los intereses autocráticos de Maduro”. Américo De Grazia, de Causa Radical, afirmó que el político español “ha quedado descalificado como vocero y mediador: cuando un mediador toma partido por una de las dos partes, la otra lo resiente”.

Las declaraciones, el tono y la interpretación que hace el expresidente de gobierno español de la crisis venezolana ha provocado malestar en el país, particularmente luego de las fallidas negociaciones en República Dominicana -que fracasaron tras no lograrse un acuerdo de garantías de cara a las elecciones presidenciales- y de sus discrepancias públicas con el dirigente opositor Julio Borges, afincado en Colombia. Luego de la ruptura de esos acercamientos, Maduro obtuvo la reelección en unos comicios boicoteados por los principales partidos de oposición y desconocidos por buena parte de la comunidad internacional.

Zapatero es una figura bienvenida en el Palacio Miraflores y, a ojos de los opositores, mantiene una relación demasiado fluida con Maduro, el ministro de comunicación Jorge Rodríguez y otros jerarcas chavistas. Muchos opositores sostienen que es imposible negociar de buena fe con el gobierno de Maduro, al que acusan de haber manipulado las elecciones y de una creciente represión.

La iniciativa legislativa, de acuerdo a sus promotores, iba a constituir una prueba para medir el verdadero compromiso con la democracia de los sectores opositores moderados, todos de tendencia socialdemócrata, que conocen a Rodríguez Zapatero de la Internacional Socialista. Muchos de esos sectores son acusados de que su actitud ambigua ante Maduro se deriva de componendas e intereses creados para sobrevivir políticamente. Roberto Smith, de Voluntad Popular -el partido del encarcelado líder opositor Leopoldo López-, comentó en su cuenta de Twitter que el resultado del debate arroja un saldo muy claro: “existen 43 diputados colaboracionistas”.

Un Nuevo Tiempo, la agrupación del actual presidente de la Asamblea Nacional, Omar Barboza, publicó en la cuenta del partido en esa red social un hilo en el cual fundamenta su posición. La iniciativa, dicen, “genera expectativas irreales” en la población. El movimiento declaró que la propuesta  es “extremista y sin sentido: no hay planteado ningún proceso de diálogo con el gobierno y el señor Rodríguez Zapatero no cumple ahora ninguna función en nuestro país”.

Intelectuales, analistas y periodistas han comentado con acritud el desarrollo del debate parlamentario, que ha sido juzgado mayoritariamente como un episodio sin ninguna utilidad política concreta.

Al sumarse al coro de críticas, la diputada Delsa Solórzano, de Un Nuevo Tiempo, destacó que la Asamblea Nacional ha abordado en sesiones recientes puntos de mayor trascendencia para el interés nacional y que es sobre ellos donde hay que poner el foco de atención. “El Legislativo ha declarado nulo el Presupuesto anual presentado a la Constituyente por Maduro, que usurpa los poderes en Miraflores, y eso fundamenta las sanciones internacionales en su contra; declaró nulo el nombramiento ilegal del Contralor, Elvis Amoroso, y debatió el asalto de las guerrillas colombianas al puesto fronterizo de la Guardia Nacional en Amazonas”, recapituló.

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