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Jair Bolsonaro pone entre paréntesis al Mercosur

El próximo Gobierno de Brasil advierte que el bloque que comparte con Argentina, Paraguay y Uruguay “no es una prioridad”

El futuro ministro de Hacienda de Brasil, Paulo Guedes, durante una reunión con empresarios, en agosto pasado.
El futuro ministro de Hacienda de Brasil, Paulo Guedes, durante una reunión con empresarios, en agosto pasado. Reuters

Es costumbre que el primer viaje al exterior que realizan los presidentes de Argentina y Brasil apenas asumidos en el cargo sea entre vecinos. Ratifican así la relación de amistad que une a las dos principales economías del Cono Sur y, sobre todo, el compromiso con el Mercosur, el bloque que integran junto con Paraguay y Uruguay. Jair Bolsonaro, flamante presidente electo de Brasil, romperá esa tradición. Como símbolo de lo que puede esperar la región de aquí en más del gigante sudamericano, el exmilitar inaugurará su agenda internacional con una visita a Chile. Será todo un gesto: el futuro ministro de Economía de Bolsonaro, Paulo Guedes, es un admirador del modelo chileno, forjado durante los últimos años de la dictadura de Augusto Pinochet por figuras que, como él, se formaron en la Universidad de Chicago, cuna del liberalismo más duro. El Mercosur ya no será una prioridad para Brasilia, como ha dejado bien claro Guedes en su primera rueda de prensa.

El viaje de Bolsonaro a Chile fue confirmado por el futuro jefe de la Casa Civil, Onyx Lorenzoni, un hombre que ocupará un cargo de mucho poder en Brasil, equivalente a un jefe de ministros. El destino elegido no fue azaroso. Bolsonaro quiere formar un frente de gobiernos conservadores en la región. Antes de la segunda vuelta llamó por teléfono al chileno Sebastián Piñera y al paraguayo Mario Abdo Benítez. Dejó fuera de la lista al uruguayo Tabaré Vázquez, líder del izquierdista Frente Amplio, pero habló dos veces con Mauricio Macri. ¿Por qué entonces el desplante a su par argentino? Porque el modelo brasileño será Santiago y no Buenos Aires, hundido hoy en la crisis económica, necesitado del dinero del FMI para sobrevivir y en una dura batalla contra el déficit fiscal y la inflación.

Guedes puso negro sobre blanco ante periodistas que lo visitaron en Río de Janeiro. “El Mercosur es muy restrictivo. Brasil quedó prisionero de alianzas ideológicas. Y eso es malo para la economía”, dijo. El mensaje puso en evidencia dos cuestiones. Primero, que el Mercosur impide a los socios cerrar acuerdos comerciales bilaterales con terceros países, un límite que las grandes empresas brasileñas ven como un corsé a sus posibilidades de crecimiento. Segundo, que la derecha considera que el bloque está preso de las alianzas políticas que caracterizaron a la región durante la última década, con un eje que pasaba por Hugo Chávez en Venezuela, Néstor y Cristina Kirchner en Argentina y Lula da Silva en Brasil. Ese eje ya no existe y Macri está lo más lejos que se pueda imaginar de él, pero Bolsonaro entiende que es momento de quitarle al Mercosur aquello que aún considera un lastre. “No lo será con nosotros, pero [el Mercosur] fue ideológico. En el sentido que usted solo negocia con gente que tiene inclinaciones bolivarianas”, dijo Guedes.

Ante la repregunta de una periodista argentina, quien quiso saber cómo serán las relaciones con su país, Guedes fue tajante: “La pregunta es: ¿Sólo voy a comercializar con Argentina? No. ¿Solo voy a comerciar con Venezuela, Bolivia y Argentina? No. Nosotros vamos a negociar con el mundo. (…) No es prioridad Argentina. El Mercosur tampoco es prioridad”. ¿Y qué piensa sobre Chile el futuro ministro de Economía de Bolsonaro? Hace una semana, entrevistado por el diario La Tercera, Guedes se deshizo en elogios hacia el modelo chileno. “Chile para nosotros es un ejemplo de país que estableció elementos macroeconómicos muy sólidos, que le permitieron ser un país completamente diferente de toda Latinoamérica”, dijo.

La relación con Brasil es fundamental para Argentina. El gigante sudamericano es su principal socio comercial y el Mercosur el primer destino de sus exportaciones. En 2017, Argentina vendió al bloque bienes y servicios por 58.000 millones de dólares, equivalentes al 20% del total exportado al mundo. Por eso, en Buenos Aires han tomado con cautela las declaraciones que llegan desde Brasilia, a la espera de que los hechos den una dimensión real a las amenazas.

La incertidumbre es lo que más preocupa al Gobierno argentino, sobre todo porque el Mercosur se encuentra en negociaciones con la Unión Europea para un acuerdo de libre comercio. Macri ha sido el principal impulsor de esas conversaciones, largamente demoradas. El interés de Brasil por ese acuerdo está ahora entre paréntesis. El canciller argentino, Jorge Faurie, pidió entonces esperar “a que los ministros designados por el presidente [Bolsonaro] los vayamos conociendo por sus decisiones fuera de la campaña”. Y coincidió con Guedes en que la integración regional “debe alejarse de los procesos que tuvieran un contexto de alta ideologización”. El 1 de enero, Bolsonaro será presidente de Brasil. Restan dos meses durante los cuales el tablero regional buscará un nuevo equilibrio.

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