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Bruselas acelera la devolución de sirios a Turquía ante el riesgo de una nueva oleada de refugiados

La Comisión Europea trata de evitar que el recrudecimiento de los combates derive en un nuevo éxodo

Unos refugiados sirios juegan, este julio, en Mardin (Turquía).
Unos refugiados sirios juegan, este julio, en Mardin (Turquía). Getty Images

La Comisión Europea quiere acelerar la devolución a Turquía de los migrantes irregulares hacinados en las islas griegas para mejorar la situación humanitaria de los campos de refugiados y para evitar un efecto llamada si se produce un nuevo éxodo en Siria tras un esperado recrudecimiento de la guerra en ese país.

El comisario europeo de Migración, Dimitris Avramopoulos, que viajará a Grecia el próximo miércoles para reunirse con las autoridades nacionales, considera imprescindible "acelerar los procedimientos y aumentar el número de devoluciones". Avramopoulos cree que esas medidas "ayudarán a descongestionar las islas (...) pero también reducirán el efecto llamada para los traficantes".

La urgencia parece máxima ante el riesgo de que el gobierno sirio, con el respaldo de Moscú, lance una ofensiva contra Idlib, uno los últimos enclaves de la resistencia al régimen de Bachar el Asad. "Lo que está sucediendo ahora mismo en Idlib debe ser para todos nosotros motivo de una honda e inmediata preocupación", advertía este miércoles el presidente de la Comisión, Jean-Claude Juncker, ante el Parlamento Europeo. Y alertaba "ante la inminencia de una catástrofe humanitaria que, de hecho, es una catástrofe anunciada".

El ataque podría desencadenar la huida de miles de personas (800.000 según algunos cálculos) y redoblar la presión sobre la ruta oriental del Mediterráneo hacia Europa, blindada por el acuerdo con Turquía pero con crecientes grietas en su recorrido. El Gobierno de Recep Tayyip Erdogan ya ha advertido en las últimas semanas que Turquía no puede acoger a más refugiados lo que anticipa una presión hacia los países vecinos, incluida Grecia.

La Agencia europea de fronteras (Frontex) señaló este viernes que durante el mes de agosto 4.200 migrantes irregulares tomaron la ruta oriental, un 11% menos que el mismo mes de 2017. Pero desde el mes de enero el flujo ha aumentado un 58% en relación con los ochos primeros meses del año pasado (hasta 34.000). Y la mayoría de las personas detectadas son de nacionalidad siria e iraquí.

Fuentes de la Comisión señalan que, de producirse un éxodo masivo, se quedaría previsiblemente en suelo turco (donde ya hay 3,5 millones de refugiados). Y que Bruselas activaría la ayuda de emergencia prevista en los acuerdos con Turquía para atender a los refugiados. Pero, por si acaso, las autoridades comunitarias también quieren dejar claro que el acuerdo con Ankara se aplica a rajatabla y que toda persona que llegue de manera irregular a Grecia será devuelta de manera expeditiva a Turquía.

Bruselas lleva meses presionando a Atenas para que acelere los trámites de las personas que han solicitado asilo y para que devuelva al resto a Turquía, en base al acuerdo firmado por la UE con Ankara en marzo de 2016. Pero la administración griega sigue atascada a pesar de la ayuda financiera enviada por la UE y de la presencia de casi 60 especialistas procedentes de otros Estados miembros.

El retraso ha saturado los campos de las islas griegas, que albergan a 16.894 personas en unos recintos con una capacidad para 6.438, según los datos del Gobierno heleno. El deterioro de las condiciones alcanza tal nivel que este jueves 19 organizaciones no gubernamentales denunciaron como "horrororosa" la situación de uno de los campos (Moria, en Lesbos), donde "los sistemas de desagüe no funcionan y las aguas fecales rebosan hasta las tiendas y los colchones donde duermen niños", según las ONG.

La Comisión recuerda que ya ha colaborado financieramente para el traslado de 32.000 personas desde las islas a la parte continental de Grecia y que próximamente otras 3.000 personas, a las que se ha levantado el confinamiento, seguirán el mismo camino. Bruselas quiere que el grueso de la operación se centre la isla de Lesbos (con 8.971 personas en un recinto para 3.100) y la de Samos (casi 4.000 personas en un recinto para 648).

"El dinero no es problema", ha prometido esta semana Avramopoulos. "Grecia ha tenido y seguirá teniendo todo el apoyo financiero", añadía el comisario. Su viaje de la próxima semana pretende convencer a Atenas de la imprescindible necesidad de evacuar parte de los campos mediante el traslado de las personas con derecho al reasentamiento y mediante la devolución a Turquía del resto. Desde el acuerdo con Ankara hace dos años, Grecia solo ha devuelto 2.164 personas, según datos de la Comisión a junio de este año, una cuota muy baja que Bruselas atribuye a la lentitud de la administración griega en tramitar las peticiones de asilo.

"Los procedimientos acelerados de asilo son indispensables para aumentar el ritmo de las devoluciones a Turquía", señala la Comisión en uno de sus recientes informes (marzo) sobre la agenda migratoria. El Gobierno griego, presionado por Bruselas. está revisando la legislación para acelerar la tramitación y recortar los plazos de resolución de los recursos.

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