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Ayman Safadi | Ministro de Exteriores de Jordania

“Solo abandonarán Jordania los refugiados sirios que lo decidan voluntariamente”

El político sostiene que la mejora de la economía jordana depende de la estabilidad en la región

El ministro de Asuntos Exteriores de Jordania, Ayman Safadi, este lunes en Madrid.
El ministro de Asuntos Exteriores de Jordania, Ayman Safadi, este lunes en Madrid.

Considerado un oasis de paz y estabilidad en una de las regiones más turbulentas del planeta, Jordania atraviesa uno de los momentos más delicados en décadas. Con una economía estancada, unos servicios sociales desbordados por la falta de inversión y la llegada de millones de refugiados sirios e iraquíes, el país mediterráneo vivió en junio unas multitudinarias protestas que culminaron con el relevo del primer ministro y de la mitad del Ejecutivo. Pobre en recursos naturales a diferencia de sus vecinos, Jordania depende completamente del apoyo financiero que le prestan Estados Unidos, la UE o las monarquías del Golfo.

Ayman Safadi (Zarqa, 1962), ministro de Exteriores desde enero de 2017, considera que la revuelta de junio es un motivo de orgullo para la población jordana. “El pacifismo en las calles, la actuación de las fuerzas de seguridad y la rápida reacción política son ejemplo de lo civilizada y democrática que es Jordania”, asegura en una entrevista celebrada este lunes en Casa Árabe, durante una visita a Madrid en la que se reunió con su homólogo español, Josep Borrell. Con una deuda exterior que equivale al 95% del PIB y con un crecimiento económico que ha pasado del 7% anual en 2010 al 1% el año pasado, Safadi reconoce que los anteriores gobiernos exigieron demasiada austeridad y no aplicaron medidas eficientes.

El político, que ejerció el periodismo durante 25 años, cree que el nuevo Ejecutivo jordano debe ser capaz de reformar la economía al tiempo que alivie las penurias de la mayoría de la población, pero hace énfasis en que la prosperidad jordana depende absolutamente de la estabilidad en la región. “Nuestro mayor socio comercial era Irak, Siria era la vía terrestre de nuestras importaciones y exportaciones. La situación en ambos países nos afecta drásticamente”, señala. La población jordana ha pasado de apenas dos millones de habitantes en 1980 a casi 10 millones, incluyendo más de tres millones de refugiados —principalmente sirios, palestinos e iraquíes—. “Es inviable que podamos mantener los mismos servicios en sanidad o en educación”, apunta el ministro.

Safadi sostiene que “ningún otro país ha hecho tanto por los refugiados sirios como Jordania”, y apunta un dato: solo el 10% de los 1,3 millones de sirios en el país vive en campos de refugiados. “Nunca vamos a forzarles a regresar. Mantendremos nuestro compromiso y únicamente volverán aquellos que lo decidan voluntariamente cuando se sientan seguros, con posibilidades de alimentar a su familia y de tener una vida digna”, explica. El político rechaza de plano las críticas recibidas por no haber permitido a cientos de miles de desplazados cruzar a territorio jordano durante una ofensiva del régimen en el sudoeste de Siria hace unas semanas. “Asistimos a esa gente en la frontera. Consideramos que no era urgente que penetraran en nuestro territorio y creímos que podrían regresar a sus casas pronto, como ya se ha demostrado. Hemos tenido una estupenda coordinación con Moscú para asegurar la seguridad y cubrir las necesidades básicas de esta gente”, argumenta.

"Es la población siria la que deberá decidir si Bachar el Asad debe mantenerse en el poder"

Ante el avance implacable del régimen sirio, Safadi asegura que su prioridad es “garantizar la dignidad y seguridad de la población y preservar la unidad, integridad e independencia del país. No es asunto jordano si Bachar el Asad debe mantenerse o no el poder, es la población siria la que legítimamente deberá decidir eso”, opina el diplomático.

Frente al desafío del ISIS, Safadi asegura que el terrorismo extremista sigue siendo un peligro latente en la región. “Tal y como afirma su majestad [Abdalá II], el ISIS ha sido derrotado , pero no destrozado. Es un paso de gigante que hayamos logrado que ya no controle apenas territorio, pero sigue representando una amenaza cultural. Tenemos que contrarrestar su narrativa y evitar que su discurso se propague entre la miseria y la desesperanza”, matiza.

Con respecto al conflicto israelo-palestino, en el que Jordania asume un rol importante como custodio de los santos lugares islámicos de Jerusalén, Safadi asegura que la posición jordana “jamás va a aceptar ninguna hoja de ruta que no pase por garantizar la creación de un Estado palestino soberano, independiente y libre”, afirma. “No puede haber paz con ocupación. Algunas medidas recientes del Gobierno de Netanyahu [como la ley que consagra a Israel como Estado nación judío] empeoran todavía más una situación inaceptable que puede terminar de explotar en cualquier momento”, añade. El político asegura que Jordania no cederá a ninguna presión de EE UU, Arabia Saudí o Israel y mantendrá inalterable su posición sobre un conflicto que Safadi considera que “ha retrocedido varios pasos en el camino hacia la paz. La población palestina está sucumbiendo al caos y la desesperanza”.

Safadi agradece la estrecha colaboración con la UE en la resolución del conflicto en Oriente Próximo. “Trabajamos juntos contra el radicalismo, en busca de la paz y nuestras relaciones económicas y culturales son cada vez más importantes”, afirma. El político también señala “los vínculos tremendamente positivos” entre Amán —la capital jordana— y Madrid. “La relación entre las familiares reales es ejemplar, igual que lo ha sido entre los distintos Gobiernos. Estoy encantado de estar aquí tan poco después de la formación del nuevo Ejecutivo [del socialista Pedro Sánchez]”, subraya.

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