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Salvini toma el mando de Italia

La Liga arrasa en las elecciones administrativas mientras el Movimiento 5 Estrellas pierde fuelle

Matteo Salvini
El ministro del Interior y Vicepresidente de Italia, Matteo Salvini, durante el debate de investidura en el Senado. AFP

Matteo Salvini, nuevo vicepresidente y ministro del Interior de Italia, líder de la xenófoba Liga, tiene el partido justo donde quería. A tres meses de las elecciones y a solo dos semanas de haber formado el autoproclamado Gobierno del Cambio con el Movimiento 5 Estrellas (M5S), su estrategia de sumir al país en una campaña electoral eterna empieza a dar frutos. Justo cuando el domingo anunció que cerraban los puertos de Italia a la nave Aquarius con 629 inmigrantes rescatados a bordo, se celebraban en todo el país elecciones administrativas: siete millones de ciudadanos llamados a decidir las alcaldías de 761 ciudades. No hay mejor termómetro para medir la estrategia electoral eterna la que vive Salvini que unos comicios. La Liga crece, confirma su liderazgo del centroderecha y asesta un duro golpe a su socio de Gobierno, que pierde posiciones.

La decisión de cerrar los puertos a las naves de las ONG que pretenden entrar en Italia con inmigrantes a bordo sigue propulsando su popularidad. A Salvini le gustan los focos y la polémica, y domina como nadie la estrategia de la tensión. En medio de la tormenta, es capaz de gobernar a golpe de tuit. El M5S, sin un plan claro de Gobierno y con una clase dirigente sin experiencia en el poder, observa grogui estos días como el líder de la Liga toma la delantera en las principales cuestiones. Inmigración, impuestos, política exterior, Unión Europea... Varios exponentes del partido grillino, como el presidente de la Cámara de Diputados, Roberto Fico, se encuentran incómodos con una decisión que puede provocar una crisis humanitaria y que no representa al ala más a la izquierda del partido. Sin embargo, ante la ola de rechazo y tensión que la Liga ha sabido cabalgar estos días, no queda más remedio que callar y sumarse a la deriva xenófoba de su socio.

Pero los resultados electorales confirman también que ir a rebufo le está costando caro al M5S, que se desploma en varias ciudades y no logra pasar a la segunda vuelta en la mayoría de ellas. En general, la coalición de centroderecha ha conseguido llegar a la votación final, que se celebrará en 24 de junio, en 15 capitales de provincia y el centroizquierda en 10 de las 20 donde se votaban. El M5S solo lo hará en tres. Incluso en Avellino, el pueblo del lider de Luigi Di Maio, no está claro que los grillinos vayan a lograr la victoria. Salvini devoró primero a sus socios de la coalición de centroderecha, que le habían reservado un papel de mera comparsa. Ahora se dispone a hacerlo con su aliado en el Gobierno, que empieza a abrazar nuevos conceptos como el soberanismo para recuperar terreno.

El cambio de tornas es espectacular. "El M5S se ha metido en una bañera con pirañas y están empezando a devorarles", señala un histórico diputado del PD. Los grillinos llegaron a las negociaciones para formar Gobierno con la Liga siendo el socio mayoritario de la futura coalición. En las elecciones obtuvo el 32% de los votos frene al 17,4% de la Liga. Sin embargo, el partido de Salvini, que estuvo a punto de hacer saltar por los aires la negociación forzando la inclusión de un titular de Economía euroescéptico, vendió carísimos sus apoyos y logró una configuración de Gobierno con un solo ministro menos que su socio. Además, pese a que los grillinos colocaron al primer ministro, el desconocido profesor Giuseppe Conte -que ha confirmado su total irrelevancia en este conflicto-, la Liga está tomando la iniciativa política e imponiendo su sesgo ideológico en las primeras medidas en las que se ha embarcado el Ejecutivo. 

La estrategia de la tensión funciona electoralmente. Ayer Salvini lanzó un tuit con una foto suya con los brazos cruzados y el #cerremoslospuertos. Fue la única explicación pública que dio sobre el rechazo a los barcos de las ONG. Esta mañana ha repetido amenazando a otra nave que patrulla el Mediterráneo y advirtiendo de que actuarán igual. "Italia ya no bajará la cabeza y seguirá obedenciendo. Ahora hay quien dice no". Pero su estrategia, desplegada a través de las redes sociales, corre el riesgo de dividir al país todavía más. Varios ayuntamientos del sur (Reggio Calabria, Nápoles, Messina y Palermo) han anunciado ya que están dispuestos a abrir sus puertos y recibir al barco de la ONG que continúa en altamar esperando una solución al pulso que el ministro del Interior le está echando a la Unión Europea. Pero, sobre todo, puede terminar poniendo en peligro la estabilidad de un Gobierno que, claramente, está decantando su peso del lado de la Liga. Justo el punto donde quería llegar Salvini.

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