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Alemania e Italia encabezan la lista de los países más expuestos a Irán

La UE facilitará préstamos a empresas europeas e iraníes con dificultades para operar

El comisario europeo Miguel Arias Cañete (izquierda) estrecha la mano al ministro iraní de Exteriores, Mohammad Javad Zarif, el 20 de mayo en Teherán.
El comisario europeo Miguel Arias Cañete (izquierda) estrecha la mano al ministro iraní de Exteriores, Mohammad Javad Zarif, el 20 de mayo en Teherán. AFP

Bruselas comienza a esbozar el parte de daños por la retirada estadounidense del acuerdo nuclear con Irán. Más allá de los intereses que mantienen gigantes como la petrolera francesa Total o el fabricante aeronáutico Airbus, un entramado de pequeñas y medianas empresas de toda la Unión Europea se arriesgan a sufrir el impacto de las sanciones estadounidenses. Alemania, Italia, Austria, Suecia y Dinamarca encabezan la lista de las más expuestas, según datos de las instituciones europeas.

También en España, las firmas con más intereses en el país son pymes (el 96% de la actividad económica iraní depende de las empresas de menor tamaño). Irán, además, proporciona a España buena parte de su energía.

Tras la paz nuclear de 2015, la comunidad internacional levantó las sanciones que aplicaba al régimen iraní por las sospechas de que su programa nuclear tuviese fines militares. Desde entonces, Europa ha exportado a Irán por valor de 19.000 millones de euros y ha importado algo más de 15.000 millones, con gran presencia de medianas empresas en comercio e inversión. El impacto mortal que ha asestado Washington a este marco avalado por la ONU amenaza los flujos.

El discurso del secretario Pompeo no demuestra cómo salir del acuerdo nuclear hará más segura la región en cuanto a la proliferación nuclear o cómo nos coloca en una posición mejor para influir en la conducta de Irán en áreas ajenas al pacto”, criticó en un comunicado la jefa de la diplomacia europea, Federica Mogherini, que aludía al anuncio del secretario de Estado, Mike Pompeo, sobre la enorme dimensión que tendrá el castigo estadounidense a Irán.

Sus palabras debilitan aun más la incierta potencia del escudo que ya ha comenzado a desplegar Bruselas para salvaguardar esos números. La norma legal que exime a las empresas europeas de cumplir cualquier penalización aplicada por la Administración estadounidense amenaza con convertirse en un arma de doble filo. Porque el texto contempla sanciones europeas para las firmas que acaten el castigo impuesto por Washington. Podría darse la paradoja de que un inversor perjudicado por las medidas extraterritoriales que imponga Estados Unidos reciba también represalias europeas —las fijarán las autoridades nacionales— por plegarse a ese castigo.

“No existe una bala de plata para proteger esos intereses. En última instancia, es una decisión empresarial”, admiten fuentes comunitarias que exigen anonimato.

Tampoco el grifo de crédito que prepara Bruselas está exento de riesgos. Para permitir que empresas europeas e iraníes con intereses en el país puedan librarse de los vetos de los bancos estadounidenses, la UE va a incluir a Irán en la lista de países beneficiarios del Banco Europeo de Inversiones (BEI). Este banco público cuenta con un programa exterior dotado con 32.000 millones de euros. Pese a todo, buena parte de ese dinero ya ha sido adjudicado porque estaba presupuestado para el periodo 2014-2020.

El propio BEI, que para financiarse emite bonos también en Nueva York, puede verse directamente impactado por el castigo estadounidense. El ejemplo evidencia las dificultades para aislar los intereses europeos de la decisión de Donald Trump.

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