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Petro acorta distancias con Duque y añade incertidumbre a la carrera presidencial en Colombia

El promedio de encuestas de EL PAÍS reduce a nueve puntos la distancia entre los dos candidatos con más apoyo en los sondeos

Petro acorta distancias con Duque y añade incertidumbre a la carrera presidencial en Colombia

El candidato uribista, Iván Duque, continúa liderando la carrera por la presidencia de Colombia, pero Gustavo Petro avanza por la izquierda. La distancia entre los dos se ha reducido a solo nueve puntos, cuando queda apenas un mes para la primera votación.

Esa diferencia convierte las elecciones en una competición reñida. Una ventaja de nueve puntos entra dentro del margen de error histórico de los sondeos en el país, que ronda los 14 puntos. Si a eso añadimos el hecho de que aún faltan varias semanas hasta la primera vuelta, la incertidumbre solo hace que aumentar y la carrera por la presidencia se aprieta.

Petro acorta distancias con Duque y añade incertidumbre a la carrera presidencial en Colombia

Además, Duque ha perdido la inercia que obtuvo en marzo con su designación oficial. Entonces llegó al 44% o 45% de votos en varios sondeos. Ahora, sin embargo, el promedio de encuestas ha vuelto a colocarlo ligeramente por debajo del 40%. Su victoria en primera vuelta parece poco probable, pese a las especulaciones que alguna vez se empujaron desde la campaña uribista.

Medir la maquinaria

Estos resultados se conocen en una semana marcada por la polémica en torno a la efectividad de las encuestas en Colombia. Muchos expertos consideran que los sondeos son incapaces de medir lo que en la jerga local se conoce como la “maquinaria”, un término tomado de Estados Unidos para definir la estructura clientelista de cada candidato.

Estas estructuras participarían de un mercado de votos, que además sería distinto en cada elección, dependiendo de la capacidad del candidato para armarla. Se suelen asociar con miembros electos del poder legislativo, así como con partidos y otros líderes (gobernadores, alcaldes, ediles, personas de referencia en ciertas comunidades). Podrían explicar que muchos votos se muevan de un candidato a otro en semanas o incluso días.

Esto explica que algunos analistas den más opciones a candidatos rezagados en los sondeos, como Germán Vargas Lleras. Al líder de Cambio Radical, y vicepresidente del actual gobierno de Juan Manuel Santos, se le asocia habitualmente con esta noción de maquinaria, y aunque en las encuestas obtiene apenas un 8% de los votos, otros cálculos mejoran sus posibilidades.

La encuestadora Cifras & Conceptos ha tratado de medir la fuerza de cada candidato con una aproximación mixta. Combina una media de sondeos y una estimación propia del voto de maquinaria basada en los resultados de las elecciones legislativas del 11 de marzo, senador por senador. El resultado difiere de las encuestas incluso de la propia de Cifras & Conceptos, pues pondría a Vargas Lleras en segunda vuelta y dejaría fuera a Gustavo Petro. Otros cálculos similares, como los de La Silla Vacía y los de la encuestadora Centro Nacional de Consultoría, apuntan en la misma dirección: colocan por delante a Duque, pero reducen su ventaja.

Estas aproximaciones no han estado exentas de crítica. Se las acusa de falta de transparencia y se cuestiona su efectividad. Son cálculos que no han sido probados y cuyos supuestos no se revelan en detalle. La primera prueba de estas mediciones será el resultado de la primera vuelta, donde veremos si mejoran la precisión de las encuestas tradicionales. El debate sobre su fiabilidad, en cualquier caso, permanecerá abierto. Mientras tanto la atención estará en las encuestas: se mueven más de lo que parece y no existe, además, un absoluto consenso entre las encuestadoras a la hora de estimar la fortaleza de cada candidato.

Metodología. Nuestro promedio tiene en cuenta sondeos de varias encuestadoras para mejorar la precisión del pronóstico. El promedio está ponderado para dar distinto peso a cada encuesta según tres factores: el tamaño de la muestra, la casa encuestadora y la fecha. De los tres elementos, la ponderación por fecha es la más importante.

Peso por muestra. Las encuestas con más entrevistas realizadas reciben más peso, según una ley decreciente (pasado cierto umbral hacer más entrevistas aporta ya poco).

Encuestas repetidas. Ponderamos a la baja las encuestas repetidas de un mismo encuestador. La idea es sencilla: no queremos que una empresa que haga muchas encuestas domine el promedio. Al calcular el promedio en una fecha, la encuesta más cercana de cada encuestador tiene peso 1, y el resto de encuestas de la misma casa reciben un peso reducido.

Peso por fecha. El último factor es el más importante: queremos dar más peso a las encuestas recientes al calcular el promedio. Para conseguir eso asignamos pesos a los sondeos según una ley decreciente exponencial (por ejemplo, en este promedio las encuestas de hace 7 días reciben la mitad de peso que una encuesta de hoy). También definimos una franja de exclusión y eliminamos completamente del promedio las encuestas con más de 60 días de antigüedad. Estos parámetros cambiarán dependiendo de la agitación de los sondeos. Cuando no hay movimientos o tenemos pocas encuestas, es mejor hacer un promedio lento, que agregue muchos sondeos y reduzca los errores de muestreo y las diferencias entre encuestadoras.

Voto blanco. En las últimas elecciones presidenciales hubo un 6% de votos en blanco. Pero es muy difícil predecir esos votos usando encuestas, porque los entrevistados a menudo dicen que votarán en blanco cuando quieren ocultar su voto o no lo han decidido. También se refugian en el voto blanco muchos abstencionistas. Teniendo esto en cuenta, hemos asumido de momento que el voto blanco volverá a ser del 6%. La estimación del promedio de encuestas en marzo es de 10%, muy similar la cifra de las encuestas en 2014 —un 12%—, cuando el voto blanco acabó efectivamente en el 6%.

Precisión histórica. Los sondeos en Colombia han sido poco precisos en el pasado y eso obliga a tomar sus pronósticos con cuidado. El error absoluto medio (MAE) de las encuestas en las elecciones de 2010, 2014 y 2016 fue de 5,7 puntos por candidato. Eso significa que errores de más/menos siete puntos serán frecuentes y que el margen de error —al 95% de confianza— será de 14 puntos incluso el último día.

Universos y muestreos. Algunas encuestadoras han decidido emplear el censo electoral en lugar del poblacional (probablemente a causa de los problemas que genera la falta de un censo de referencia). Esto hace que los universos de algunas encuestas sean distintos, lo cual genera ciertas dudas formales al agregar. La alternativa sería tratar los sondeos por separado, pero dado que todos miden el mismo fenómeno, finalmente, hemos tomado la decisión de agregarlos juntos para tener la mayor muestra dentro del promedio.

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