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El 90% de los votantes cree que la crisis de Venezuela afecta a Colombia

La ONU pide 46 millones de dólares para atender a los migrantes que cruzan la frontera

Ciudadanos hacen cola para comprar pan en Caracas.
Ciudadanos hacen cola para comprar pan en Caracas. AP

La crisis por la que atraviesa Venezuela es también una de las preocupaciones que vertebra el debate público en Colombia. En los últimos meses se ha enmarcado en la contienda política del país, que celebra elecciones presidenciales el 27 de mayo, una semana después de los comicios a los que Nicolás Maduro concurrirá sin apenas oposición. Pero esta situación no se ha producido por un capricho de los partidos colombianos, sino por unas circunstancias concretas. Cientos de miles de venezolanos han cruzado la frontera para huir del régimen chavista. El flujo migratorio no tiene precedentes y, según los ciudadanos, tendrá consecuencias en sus vidas cotidianas. Eso es lo que piensa casi el 90% de la población, según una encuesta realizada este mes de abril por la firma Cifras & Conceptos

Las autoridades, en un intento de dar una respuesta humanitaria al éxodo, pusieron en marcha un censo de las que pueden ser cerca de 800.000 personas, de acuerdo a sus cálculos. Entraron en los últimos meses por el puente internacional Simón Bolívar que conecta la ciudad de Cúcuta con San Cristóbal y San Antonio, por los departamentos de La Guajira o Arauca, por los puestos fronterizos que jalonan unos límites de alrededor de 2.200 kilómetros o por una trocha, escapando a los controles. Algunos de los barrios de las principales capitales de Colombia se han convertido en su destino preferente. Lo sugieren incluso los nombres con los que han sido rebautizados: Cedrizuela en el sector de Cedritos en Bogotá o el asentamiento de Villa Caracas en Barranquilla.

El 63% de los encuestados por Cifras y Conceptos en su estudio realizado para EL PAÍS afirma conocer algún venezolano de nacimiento que haya tenido que emigrar por la crisis, política y social, que afronta el país vecino. Además, cerca del 50% sabe de algún colombiano que emigró en los años de la bonanza petrolera y ahora ha regresado. Venezuela pasó de ser una tierra de oportunidades a un lugar del que muchos prefieren escapar, principalmente por razones económicas pero también como consecuencia de un hostigamiento del régimen. El Fondo Monetario Internacional (FMI) prevé los precios subirán un 1.800.000% en dos años: una cifra astronómica que se suma a la tendencia hiperinflacionista que ya ha condenado a los ciudadanos a una trágica pérdida de su poder adquisitivo.

Los colombianos, que históricamente no están acostumbrados a la inmigración, consideran que la llegada de venezolanos repercutirá en el empleo y en la convivencia. Según Cifras & Conceptos, el 75,7% opina que aumentará la competencia laboral, el 64,8% cree que afectará a la seguridad y un 44,4% incluso teme una mayor violencia. En cualquier caso, también hay quien ve este fenómeno con optimismo. El 14,2 espera una mejora del mercado del trabajo y el 7,7% confía en que abra nuevas perspectivas culturales.

Los datos globales del éxodo no solo son todavía una incógnita para Colombia en el medio plazo. Han activado a todas las instancias locales e internacionales para tratar de paliar sus efectos. El Programa Mundial de Alimentos de las Naciones Unidas, por ejemplo, solicitó el jueves una inversión de 56 millones de dólares para apoyar a 350.000 migrantes, los más vulnerables de los que cruzaron la frontera entre 2017 y 2018. El presidente de Colombia, Juan Manuel Santos, confirmó esta semana que el número global de los venezolanos que entraron en el país asciende a más de un millón. De ellos, más de 650.000 lo hicieron para quedarse, mientras que los demás siguieron su ruta hacia otros destinos en América Latina.

El deterioro democrático en Venezuela ya era evidente hace años, pero la situación se precipitó en abril de 2017, cuando el Tribunal Supremo de Justicia despojó de sus atribuciones al Parlamento, elegido un año y medio antes y de mayoría opositora. La decisión desencadenó una oleada de protestas en las que murieron más de 120 personas. Maduro convocó la elección de una Asamblea Nacional Constituyente, en la que no participaron las fuerzas críticas con el chavismo, que aceleró la deriva de la maquinaria bolivariana. El 20 de mayo se celebrarán unas elecciones presidenciales de las que el oficialismo se aseguró el control total y con las que el sucesor de Hugo Chávez busca afianzar su control de todos los resortes de poder.