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Macron promete ir “hasta el final” en las reformas pese a las protestas

El presidente abre una ofensiva mediática para reconectar con la Francia rural y de provincias

El presidente Macron antes de la entrevista televisiva en un aula de la escuela del pueblo de Berd'huis
El presidente Macron antes de la entrevista televisiva en un aula de la escuela del pueblo de Berd'huis EFE

Emmanuel Macron, en segundo plano durante semanas mientras crecía el descontento social, retomó este jueves la iniciativa. El presidente salió de la burbuja parisina y, en Berd’huis, un pueblo de 1.100 habitantes más o menos representativo de la Francia rural, se dirigió a la parte del país que se siente perdedora con sus reformas. En una entrevista en el telediario de máxima audiencia, defendió sus políticas como la condición irrenunciable para relanzar el modelo francés, y prometió llegar "hasta el final" en la controvertida reforma de la SNCF, la compañía pública de ferrocarriles.

"Hay inquietudes, son legítimas y las escucho", dijo Macron en TF1, en vísperas del primer aniversario de su presidencia y en un momento en que el estado de gracia prolongado que ha vivido corre el riesgo de marchitarse.

Cuando el entrevistador le preguntó si no iba demasiado rápido en las reformas, contestó: "Quiero cambiar muchas cosas, y para mí no hay descanso. Pero pregunte a los que están en paro si vamos demasiado rápido para que encuentren trabajo. Pregunte si vamos demasiado rápido a las personas que se sienten atrapadas en sus barrios, en sus pueblos, [que sienten que] sus hijos no tiene los mismos medios que los demás. No vamos demasiado rápido para ellos".

El presidente quiso ser empático y firme a la vez, pedagógico pero sin concesiones, en un intento de usar el altavoz presidencial para fijar su visión de Francia.

El marco de la entrevista estaba cuidadosamente elegido. El aula de una escuela primaria en pueblo pequeño en la Francia rural, donde Marine Le Pen, líder del partido de extrema derecha Frente Nacional, derrotó a Macron en la primera vuelta de las últimas presidenciales. Un espacio televisivo —el popular telediario de las 13.00 horas— con una audiencia masiva de unos 5 millones de telespectadores que en una parte considerable son jubilados, parados, trabajadores asalariados y residentes en zonas rurales, auténtico objetivo de las palabras del presidente. Es decir, una parte de la ciudadanía desconectada de Macron, quien ha recibido los sobrenombres despectivos de “presidente de los ricos” o “presidente de las ciudades”.

También es significativo el entrevistador, el veterano Jean-Pierre Pernaut, que lleva treinta años presentando el telediario en la primera cadena del país —desde que Macron tenía 10— y es una de las personalidades más apreciadas por los franceses, según los sondeos.

La entrevista, que duró una hora y ocupó todo el telediario, estuvo llena de guiños a la audiencia. Hubo mensajes de tranquilidad para los jubilados, que han perdido poder adquisitivo con una subida de impuestos, o a los desempleados. "El corazón de la batalla, para mí, es el trabajo", dijo.

La batalla más inminente, para él, es la SNCF. La reforma contempla suprimir las ventajas laborales de los actuales ferroviarios para los futuros contratados y la apertura a la competencia, prevista por los acuerdos en la Unión Europea.

"Iremos hasta el final en la reforma de la SNCF", dijo, tras recordar que su abuelo fue ferroviario y comprometerse con el carácter público de los ferrocarriles franceses.

La entrevista llega en medio de una ola de huelgas y protestas —ferroviarios sobretodo, pero también funcionarios, estudiantes, jubilados o empleados de Air France— que, a punto de cumplirse el primer aniversario de su elección, suponen el primer desafío serio a Macron. El pulso a los trabajadores de la SNCF se plantea como una prueba sobre la capacidad del presidente para mantener su programa reformista para transformar Francia.

Hasta ahora Macron había dejado que su primer ministro, Édouard Philippe, y a la ministra de Transportes, Elisabeth Borne, se batiesen para defender la reforma de la SNCF. La opinión pública puede erigirse en el árbitro final sobre el éxito o fracaso de la iniciativa. Otro factor será la capacidad de los sindicatos de mantener la cohesión ante el Gobierno. La huelga intermitente, que empezó el 3 de abril, debe prolongarse hasta finales de junio.

Con la entrevista en la escuela rural de Berd’huis, el presidente sale de la reserva. La ofensiva mediática continúa el domingo con otra entrevista, esta vez conjunta, al popular periodista radiofónico Jean-Jacques Bourdin, de la emisora RMC, y a Edwy Plenel, responsable del diario de izquierdas Mediapart, habitualmente crítico con el presidente. De la Francia rural y de provincias a la urbana y progresista.

El mensaje, por ahora, es claro. No cederá ni con la SNCF, pero tampoco con los estudiantes que ocupan facultades ni con los activistas que resisten a la intervención policial en los terrenos agrícolas de Notre-Dame-des-Landes, cerca de Nantes. Y no habrá cambios en el ritmo de las reformas. "Hago lo que dije [que haría]", se defendió. "Quiero ir hasta el final".

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