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“Berlusconi es el único capaz de pararle los pies al populismo en Italia”

Antonio Tajani, presidente del Parlamento Europeo, es el candidato de Berlusconi para ser primer ministro si Forza Italia consigue formar Gobierno

elecciones Italia
El presidente del Parlamento Europeo, Antonio Tajani. AP

La Gran Crisis ha demostrado tener siete vidas; Silvio Berlusconi tiene muchas más. Para resumir el reguero de escándalos y condenas judiciales de Berlusconi haría falta un texto del tamaño de una sábana de matrimonio, pero el ex Cavaliere —inhabilitado por fraude fiscal hasta 2019— está a punto de protagonizar su enésima resurrección. Y ha ungido al presidente del Parlamento Europeo, Antonio Tajani, como su candidato a primer ministro si el centro derecha italiano consigue formar Gobierno tras las elecciones de mañana. Tajani, que quizá no sea un estadista pero es un tipo carismático y conoce a media Eurocámara por su nombre de pila, recibe a EL PAÍS en su despacho con la prensa italiana recién leída sobre su mesa y la RAI a todo trapo en un pequeño aparato de televisión: “Esperemos que en Italia salgan las cosas bien y se conserve la estabilidad”, dispara a las primeras de cambio.

Hasta ahora su mensaje era ambiguo: se dejaba querer pero aseguraba que su sitio está en la Eurocámara. El jueves, sin embargo, dio un paso adelante: será el primer ministro si Berlusconi y Forza Italia consiguen apoyos suficientes. “Agradezco a Berlusconi su ofrecimiento, sus amables palabras, la estima que siempre me ha demostrado. Me pidió que fuera primer ministro y he acabado aceptando: siempre he trabajado por Europa y por mi país. Pero la decisión definitiva es de los italianos en las urnas y del presidente de la República”, explica.

¿Por qué ha cambiado de opinión después de haber reiterado que quería quedarse en Bruselas? “No se trata de cambiar o no cambiar de opinión: en las circunstancias actuales había que dar un paso adelante, y yo lo he dado”.

En 2011, Berlusconi fue humillado en Europa —incluso de forma pública, durante una rueda de prensa de Angela Merkel y Nicolás Sarkozy— y se vio forzado a dimitir. Tajani (Roma, 1953) fue su portavoz en 1994 y se ha mantenido fiel a su mentor contra viento y marea. “Berlusconi es imprevisible”, concede, “pero Europa le comprende ahora mejor que antes y le considera una garantía de estabilidad en Italia ante el riesgo que suponen los extremismos”. Con Tajani, el líder de Forza Italia “trata de enviar un mensaje de moderación, de europeísmo, de estabilidad. Berlusconi es el único capaz de pararle los pies al populismo en Italia”.

El berlusconismo no siempre fue moderado o europeísta: eso es evidente. Pero Tajani defiende que han cambiado tanto la actitud de Berlusconi con Europa como la de Bruselas con el multimillonario y excantante de cruceros que ha hecho fortuna en la política transalpina: “Europa ha comprendido que cometió graves errores con Berlusconi”. El presidente de la Eurocámara ilustra esa tesis con un extraño ejemplo: “Matar a Gaddafi fue un grave error. Los líderes europeos pensaban que después de Gaddafi en Libia iba a aparecer la Cámara de los Lores por arte de magia. Pero llegaron los Hermanos Musulmanes, y la situación en Libia es hoy peor que hace 10 años. Berlusconi e Italia entendían eso”.

Los resultados del domingo dejarán un Parlamento italiano atomizado, con graves dificultades para formar Gobierno. “Esa situación se repite en toda Europa: Alemania está sin Gobierno desde septiembre. Una gran crisis como esta, que ha dejado tantas cicatrices en la ciudadanía, por fuerza va a tener consecuencias políticas indeseadas”. “Pero Italia ha demostrado durante décadas que sabe navegar en aguas revueltas; el centroderecha está cerca de la victoria, y si no alcanza la mayoría hay que dejar maniobrar al presidente de la República, aunque una gran coalición parece improbable”, aventura.

Tajani sabe que corre riesgos aceptando la oferta de Berlusconi. Su predecesor al frente del Parlamento Europeo, el alemán Martin Schulz, dejó Bruselas para liderar a los socialdemócratas germanos y ha durado 10 meses en la voraz política nacional. “No soy candidato ni voy a hacer campaña. Pero siempre he trabajado por Italia y por Europa”, apostilla.

El secretario general del Parlamento es alemán. Los líderes del PPE, de los Verdes y de la izquierda en la Eurocámara son alemanes. Y el secretario general de la Comisión, y el presidente del BEI, y la presidenta de la junta única de resolución de bancos, y puede que dentro de poco hasta el jefe del BCE lo sea. ¿No es demasiado? “Claro que es demasiado. ¿Pero la responsabilidad es de Alemania o del resto de países, por incomparecencia?”, se pregunta. “O Italia y España ganan peso, o el eje francoalemán dejará fuera al sur”. “Italia y España deben presentar propuestas para contrarrestar la estrategia alemana”, insiste, “y más ahora que el Reino Unido se va”.

Y aún una ráfaga más sobre el peso de Madrid y Roma: “Es importante que en los próximos años España e Italia sean más protagonistas. Eso va en el interés de Europa. Somos imprescindibles: es el momento de que estos dos países vuelvan y recuperen centralidad. En áreas capitales como defensa, seguridad e inmigración, Madrid y Roma deben ser importantes. En la política económica tienen que hacerse oír. Pero para ello los Gobiernos español e italiano tienen que presentar propuestas, hacer política, presentar estrategias, algo que no ha sucedido durante años”, se queja.

Tajani irá en breve a España, al congreso del Partido Popular Europeo en Valencia. “Voy a viajar desde Madrid en coche con Mariano Rajoy”, avanza. Tajani considera que Rajoy “habla poco, pero ha hecho bastante”. Y no termina de desarrollar esa idea, pero añade que el PP teme el ascenso de Ciudadanos, con un líder “nuevo, fresco: Albert Rivera es listo y capaz y ha conseguido votos en los caladeros de la izquierda y del centroderecha”. ¿Ve a Rajoy nervioso? “Pregúnteme eso después de Valencia. Pero tantos años al mando desgastan a cualquiera: mire a Merkel”. “España ha sabido ganar la guerra contra la crisis y ha encontrado cierta estabilidad. Ojalá los italianos sepamos hacer lo mismo”, cierra.

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