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El Movimiento 5 Estrellas, contra las cuerdas por un fraude económico

Una investigación revela que, al menos, diez parlamentarios no devolvieron parte de su sueldo a la formación, tal y como establecen sus reglas, provocando un agujero de 1,4 millones

Luigi di Maio, líder del Movimiento 5 Estrellas, durante una presentación. FOTO: AFP / VÍDEO: EPV

El Movimiento 5 Estrellas afronta su peor crisis a solo 20 días de las elecciones de Italia. El partido, fundado sobre la idea de honestidad y del combate a la corrupción en las formaciones políticas italianas, ha descubierto un agujero contable en sus cuentas de al menos 1,4 millones de euros, provocado, en parte, por un fraude masivo de algunos de sus miembros electos. Diez de sus políticos habrían fingido devolver parte del dinero de su retribución pública, tal y como exige su código de conducta, y se lo habrían quedado a través de distintas triquiñuelas. El partido ha admitido los casos, pero todavía no acierta a cifrar exactamente hasta dónde llega el fraude.

El código de conducta del movimiento obliga a ingresar parte de la retribución que reciben sus cargos públicos para destinarla a proyectos sociales, creación de empresas y gestión del propio partido, que ha renunciado a las ayudas públicas. A final de mes, los parlamentarios del movimiento transfieren a un fondo la cuota correspondiente de su salario y se hacen una foto con la copia de la transferencia. De este modo han recaudado 23 millones de euros que han servido para la creación de diferentes proyectos y que marcan una distancia sustancial con el resto de formaciones italianas, cuyos representantes perciben algunos de los salarios más altos de Europa. Sin embargo, esa cantidad también habría sido inflada, de ahí el abultado agujero contable descubierto.

El programa televisivo Le Iene desveló que el diputado Andrea Cecconi y el senador Carlo Martelli, ambos candidatos a las elecciones generales, no habían cumplido esta regla y habían falsificado el comprobante de la devolución. Lo mismo hizo el senador Maurizio Buccarella, que horas después se dio de baja del movimiento y admitió un fraude que, sumado a una contabilidad presuntamente inflada, ha provocado el citado agujero. Según el mismo programa, habría, al menos, diez parlamentarios involucrados en un fraude —el partido, de momento, reconoce cinco— que resquebraja el sustrato moral de la formación.

Un simple cruce de datos entre lo declarado por M5S y las cuentas del Ministerio de Desarrollo Económico —donde va a parar el fondo recaudado para que sea distribuido en proyectos empresariales— puso en evidencia la treta. Algunos de los involucrados se hacían la foto y luego cancelaban la transferencia. Un dato que, al parecer, no constaba en las cuentas. Otros, yendo algo más allá en la estafa, publicaban siempre el mismo recibo y cambiaban la fecha.

El Movimiento 5 Estrellas cree que es un caso hinchado por algunos partidos, especialmente el Partido Democrático (PD) de Matteo Renzi. Pero fuentes de la formación señalan que la preocupación por el daño que puede provocar un escándalo de este tipo a tan pocos días de las elecciones es bastante elevada. Ayer por la mañana el partido intentó minimazar los daños a través de varias intervenciones. Luca Frusone, diputado del M5S, explicó a EL PAÍS la versión de la formación al respecto. “Estamos verificando lo que ha pasado. Pero creo que no es tan grande como están diciendo los periódicos. Lamentablemente, es una manera de atacar lo que es nuestra bandera. Hay algunos que se han equivocado, pero el partido ha hecho lo que nadie había hecho hasta ahora. Hemos restituido dinero propio, así que nadie ha robado dinero público. Simplemente se ha restituido menos de lo que debía. Pero es normal que los activistas se sientan decepcionados”, señala.

La formación fundada por Beppe Grillo, a la que todos los sondeos dan como vencedora de las próximas elecciones con una estimación de alrededor del 28% de los votos —la coalición de centroderecha se colocaría por delante sumando la fuerza de cuatro partidos—, se encuentra en el momento más crítico de los últimos cinco años. Imperturbable en los sondeos durante toda la legislatura, ha sufrido en la última semana varios reveses que amenazan su hegemonía. Hace unos días se descubrió que uno de sus candidatos paga solo siete euros por el alquiler de una vivienda pública; poco después, apareció un almirante que se presentaba como candidato cuando ya lo era con el PD o a un abogado que había olvidado declarar su pertenencia a la masonería, como obliga el código de conducta de la formación.

Momento crítico

Sin embargo, el escándalo que ya se conoce como Rimborsopoli, es un salto cualitativo en el prestigio de este potente artefacto, cuyo relato político se basa en gran parte en la crítica a la pillería institucionalizada de los partidos en Italia y en la ruptura con las inercias de un supuesto establishment. Luigi di Maio (32 años), su líder y candidato a primer ministro, ha prometido que harán limpieza y se expulsará a todos los implicados en el caso. “A esas personas como Cecconi y Martelli ya les he apartado. Para los otros estamos llevando a cabo las verificaciones que hacen falta. [...] Es una traición de nuestros principios y de la confianza de nuestros inscritos”, anunció. Pero el partido ignora todavía la dimensión real del agujero contable provocado por sus propios pillos.

Toda la clase política italiana, que ha escuchado durante estos cinco años las acusaciones de “casta” o “corruptos” del Movimiento 5 Estrellas, olió la sangre y se lanzó en tromba contra la formación. Matteo Renzi exigió cuentas e ironizó con que lo único que ha restituido Di Maio durante todos estos años en la política ha sido a Silvio Berlusconi. Federico Pizzarotti, alcalde de Parma y uno de sus grandes disidentes, criticó que prometan “luchar contra la evasión fiscal y no sean capaces de controlar sus propias cuentas”.

El líder del M5S, urgido por el programa televisivo que desveló el escándalo y que amenaza con sacar a la luz más casos, mostró ante las cámaras todo el dinero que ha devuelto de su sueldo. En cinco años han vuelto 161.000 euros a distintos fondos del partido. Además, ha entregado una parte de su sueldo que eleva la suma del total a 370.000 euros. Una cantidad que, entre otras cosas, permite también entender el elevado nivel de retribución de los parlamentarios italianos. El M5S investiga ahora todas las transferencias de sus parlamentarios para comprobar el alcance de un caso que podría complicar la recta final de un exitoso camino recorrido durante cinco años.

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