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La CDU y el SPD se desploman en las encuestas

AfD mejora sus pronósticos electorales y acaricia la segunda posición de los socialdemócratas

El líder socialdemócrata, Martin Schulz, en una declaración a la prensa este martes en Berlín.
El líder socialdemócrata, Martin Schulz, en una declaración a la prensa este martes en Berlín. EFE

La canciller Angela Merkel, su aliado bávaro Horst Seehofer y el presidente del SPD, Martin Schulz, los tres principales protagonistas del drama político que vive Alemania desde hace cuatro meses y que buscan con desesperación un acuerdo para formar nuevamente un Gobierno de gran coalición en Alemania, vivieron este martes una sorpresa que les pudo amargar la vida, si leyeron la edición digital del periódico BILD, que publicó el resultado de una encuesta que refleja el estado de ánimo de la nación: un hipotético Gobierno de gran coalición no tendría mayoría en el Bundestag, si el próximo domingo hubiera elecciones en el país.

La encuesta realizada por el instituto demoscópico INSA señala con claridad que el electorado alemán se cansó de la imagen que han ofrecido los partidos tradicionales en su intento de buscar una nueva alianza política para formar gobierno, y que están dispuestos a seguir premiando al partido de ultraderecha, Alternativa para Alemania.

Según la encuesta, los dos partidos democratacristianos —CDU y CSU de Baviera— obtendrían un 30,5% de los votos en las hipotéticas elecciones nacionales, casi tres puntos menos de los que obtuvieron el 24 de septiembre pasado. El SPD, en cambio, lograría un pírrico 17% de los votos.

Los flojos pronósticos para los tres bloques políticos más importantes del país revela otro aspecto dramático para Martin Schulz, el líder del SPD. El partido Alternativa para Alemania podría recibir el apoyo de un 15% del electorado, un resultado que solo augura nuevos problemas para el presidente del SPD, un político que se ha convertido en una figura trágica de su partido.

“Él representa la implosión del partido y tendría que haber renunciado después de la debacle electoral de septiembre”, dijo un militante del SPD a este periódico. “Ha perdido credibilidad y tampoco tiene el apoyo de las bases del partido”. En la noche electoral del 24 de septiembre, Schulz prometió que su partido volvería a renacer desde las filas de la oposición y, al día siguiente, pronunció una frase que jamás debió pronunciar: “Yo jamás perteneceré a un gobierno dirigido por Angela Merkel”, dijo.

La dinámica política alemana provocó un raro milagro en la sede del SPD. Después del fracaso de las negociaciones de la llamada Coalición Jamaica, un intento para formar un nuevo gobierno integrado por el bloque conservador de Merkel, el partido Liberal y los Verdes, Schulz accedió a negociar un nuevo acuerdo para formar un Gobierno de gran coalición y, peor aun, en el curso de las negociaciones, el líder del SPD dejó claro que deseaba ocupar una cartera ministerial y optar al cargo de vicecanciller.

“La encuesta del BILD dejó al desnudo el daño que le ha hecho Schulz al SPD, pero también Frau Merkel está siendo victima del desencanto que reina en el país con los partidos tradicionales”, dijo el militante del SPD, que optó por el anonimato.

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