Putin exhibe torso y fervor religioso bajo el agua helada en precampaña

La participación del presidente ruso en un rito ortodoxo de la Epifanía recibe una gran cobertura mediática a dos meses de las elecciones

Putin se da un baño helado en el lago Seliger, en la ciudad de Svetlitsa.
Putin se da un baño helado en el lago Seliger, en la ciudad de Svetlitsa.Alexei Druzhinin / AP

El presidente de Rusia, Vladímir Putin, aprovechó la fiesta de la Epifanía (la conmemoración del bautizo de Jesucristo) para sumergirse en un agujero el jueves por la noche en el hielo en el lago Seliguer, tras asistir a una ceremonia litúrgica en el monasterio de Nilov, en la isla de Stolobny, situada a unos 350 kilómetros de Moscú.

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De este modo, el líder ruso se sumó a los centenares de miles de compatriotas que, en distintos estanques, embalses, ríos y lagos del país participan en un ritual ortodoxo que ha adquirido carácter masivo. Para el evento en Rusia se acondicionaron cerca de 4.000 “pilas bautismales” en las que se sumergieron más de 1,5 millones de personas, según informaciones del ministerio de situaciones de Emergencia.

No es la primera vez que Putin se sumerge en el hielo durante la Epifanía, según el secretario de Prensa presidencial, Dmitri Peskov. Sin embargo, es la primera vez que el baño del jefe del Estado recibe una cobertura masiva, a pocas semanas de los comicios presidenciales del 18 de marzo, que servirán, como se espera, para que Putin revalide su cargo por seís años más.

La televisión pública rusa repitió a lo largo del viernes las imágenes del líder dirigiéndose al lugar de la ceremonia (enfundado en un abrigo y unas botas de piel de color blanco) y sumergido parcialmente en el agujero en el hielo, excavado en forma de cruz y rodeado de una capa de paja cubierta con alfombras. En su página oficial, el Kremlin publicó varias secuencias de la inmersión en un ambiente espectacular, pues la oscuridad del cielo y del agua contrastaba con los largos ropajes negros de los sacerdotes ortodoxos y los iconos y cruces doradas que éstos sostenían.

De las ocho fotografías del evento publicadas por el Kremlin, cuatro muestran a Putin con el torso desnudo pero con niveles de inmersión, desde la cintura hasta por debajo de los pectorales. El presidente llevaba una cruz colgando en el pecho y no se divulgaron imágenes de cuerpo entero en bañador.

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Gran aficionado al deporte, Putin, de 65 años, se ha exhibido en diferentes ocasiones con el torso desnudo, mientras pescaba o montaba a caballo durante sus vacaciones en el vasto territorio de Siberia. Antes de la inmersión ritual el jueves, el presidente había realizado una visita de trabajo a San Petersburgo y la región de Leningrado y había mantenido una reunión de trabajo con el gobernador de la provincia de Tver.

En San Petersburgo y la región de Leningrado, donde se habían preparado 87 “pilas bautismales”, se sumergieron 70.000 personas, entre ellas el gobernador Aleksandr Drozdenko, según el canal televisivo 78. En Moscú se equiparon 57 instalaciones bautismales. Para los ciudadanos adinerados que no quieren hacer cola y pasar frío sobre la nieve, Moscú ofrece “pilas bautismales VIP”, entre ellas las de un conocido empresario gastronómico, uno de cuyos restaurantes da a los comensales la posibilidad de sumergirse entre un plato y el siguiente. Entre los funcionarios que se zambulleron destaca el alcalde de Yaroslavl, Vladímir Slepzov, que obligó a todos sus subordinados a seguirle con el fin de dar ejemplo a la población. Por otra parte, según la agencia Ría-Novosti, el embajador de EEUU en Rusia, Jon Huntsman tiene intención de bañarse en el hielo junto con su familia y los funcionarios de la embajada y lo hará, por primera vez, en el río Istria, en monasterio de Novo-Jerusalén en las afueras de Moscú.

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