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Del pleno empleo al récord en Wall Street, los datos sonríen a Trump

El presidente atribuye la euforia de los mercados y la solidez de la economía a la confianzan que genera sus políticas

Un agente bursátil llevando una gorra del presidente Donarl Trump
Un agente bursátil llevando una gorra del presidente Donarl Trump AFP

Rebajas de impuestos. Compañías subiendo salarios y anunciando inversiones de capital. Un mercado laboral en situación de pleno empleo. Wall Street batiendo máximos un día tras otro. La Reserva Federal incrementando los tipos de interés mientras se revisan al alza las previsiones de crecimiento. Y todo esto sucede en un país que durante el último año estuvo dominado por una confrontación política que puede ir a peor.

Donald Trump llegó a la presidencia de Estados Unidos porque supo sacar tajada del descontento de los electores que no se beneficiaban de la recuperación. La economía es, de hecho, el asunto que más preocupa a los votantes. Y la economía, con Trump, parece que va mejor. “El crecimiento ganó fuerza en 2017”, afirma Shantayanan Devarajan desde el Banco Mundial al presentar sus últimas proyecciones.

EE UU creció por encima del 3% en el segundo y el tercer trimestre. El dato para 2017 se publica a final de mes pero la Reserva Federal anticipa que rondará al 2,5% y mantendrá ese ritmo en 2018. Es una estimación idéntica a la del Banco Mundial, que la revisó tres décimas al alza para incorporar la reforma fiscal. El paro bajó seis décimas y en el 4,1% es el más bajo en 17 años. Se crearon 2,1 millones de empleos en 2017.

El organismo evita decir que este rendimiento sea todo mérito de las políticas del nuevo inquilino en la Casa Blanca, aunque admite que la mejora de la confianza y de la inversión le dan sustento. También ayuda unas condiciones financieras favorables y un crecimiento sincronizado por el mundo. Los analistas de Baird añaden que se subestimó el potencial que tenía la economía para crecer.

Steven Mnuchin, secretario del Tesoro, asegura sin embargo que el presidente “está cumpliendo” con sus promesas. “Solo hay que ver donde están los mercados”, señala. El índice Dow Jones tocó esta semana los 26.000 puntos, tras apreciarse un 32% desde la toma de posesión. El S&P 500, el que representa a las mayores compañías cotizadas en Wall Street, lo hizo un 23% y el Nasdaq un 31%.

Más mérito de Obama

Es el segundo mejor inicio de una presidencia desde Franklin Delano Roosevelt. Las ganancias de Wall Street, sin embargo, no reflejan del todo el sentimiento general. La última encuesta de la Quinnipiac University muestra que el 66% de los participantes del muestreo califica que la situación económica de “buena” o “excelente”. Pero el 49% de los electores atribuye la mejora a Barack Obama. Solo el 40% se lo reconoce al actual inquilino de la Casa Blanca.

La nueva legislación fiscal beneficia a las empresas y, como dice Mnuchin, les pone más dinero en la mano “para dedicarlo a inversiones de capital o destinarlo a sus empleados”. También a los consumidores, “que pueden gastarlo o ahorrarlo”. Los analistas de CornerstoneWealth compran el argumento, pero señalan que los mercados irán bien mientras la economía global crezca.

La rebaja de impuestos, apuntan desde Moody´s, tendrá un efecto limitado y temporal. La Fed no cree tampoco que vaya a ser suficiente para sostener el crecimiento por encima del 3% como promete Trump. De hecho, lo ve moderándose al 2,1% en 2019 y que baje al 2% en 2020, cuando el presidente volverá a presentarse a la reválida para poder seguir un segundo mandato.

El impacto de la política fiscal es, por tanto, incierto pese a los anuncios de compañías como Apple o Walmart. Y el gran reto, añaden, es dar con el empleo cualificado para cubrir las vacantes. La baja tasa participación laboral y la debilidad de la productividad son el principal factor de lastre a largo plazo. Moody´s teme, además, que la retórica sobre la inmigración afecte a su agenda.

Dólar débil

La fortaleza de la economía no se está reflejando en el dólar, que se dejó un 10% respecto a la cesta de divisas en el primer año de Trump. Ni tres incrementos de tipos ni la reforma fiscal evitaron la peor caída desde 2003. Y eso pese al incentivo para que las multinacionales repatrien cientos de miles de millones de dólares a EE UU. Eso, en teoría, debería dar sustento a la divisa.

BlackRock advierte, sin embargo, de que todo dependerá de lo que haga la Fed con Jerome Powell de presidente. El banco central está subiendo tipos de una manera gradual, mientras reduce los activos que acumuló en balance durante la crisis para sostener la economía. CommonWealth Financial no ve un problema para la economía mientras el precio del dinero esté por debajo del 3%.

A la Fed le preocupa, además, el efecto de la reforma fiscal en la sostenibilidad de las cuentas públicas. Existe el temor compartido, además, de que la remontada en Wall Street esté llegando a su fin tras nueve años de subidas. Si la economía se debilita y los mercados cambian de tendencia, el presidente se encontrará en una situación complicada en la segunda mitad de su mandato.

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