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Trump intenta sacudirse el fantasma de la trama rusa

El presidente afirma que los contactos con el Kremlin de Flynn, que ha aceptado colaborar con la investigación sobre la injerencia de Rusia en las elecciones, fueron "lícitos"

Donald Trump este sábado en Nueva York. En vídeo, cronología del caso Flynn.

Presionado por los avances en la investigación de la trama rusa, el presidente de EE UU, Donald Trump, ha afirmado este sábado que "las acciones" de su exconsejero de Seguridad Nacional, el teniente general Michael Flynn, "durante la transición [presidencial] fueron lícitas".

Trump reacciona así a la noticia que trascendió el viernes de que Flynn ha empezado a colaborar con el fiscal especial del caso, Robert Mueller, aceptando el cargo de falso testimonio por no reconocer ante el FBI y el vicepresidente Mike Pence que mantuvo conversaciones privadas con el exembajador ruso, Sergey Kislyak, siendo parte del equipo de transición de Trump cuando ya era presidente electo y se preparaba su investidura. En un mensaje de Twitter, el presidente ha sostenido que la única culpa de Flynn fue "mentir" sobre ese aspecto y que, más allá de eso, "no hubo nada que ocultar".

Flynn habló dos veces con Kislyak, el 22 y el 29 de diciembre, después de la victoria electoral de Trump el 8 de noviembre y en plena transición de poderes. Cuatro días después de la toma de posesión, el FBI interrogó a Flynn, que entonces ya era consejero de Seguridad Nacional, y él militar negó haber hablado con el hombre en Washington del presidente ruso Vladímir Putin, igual que haría después ante Pence. Posteriormente The Washington Post reveló las conversaciones, grabadas por el contraespionaje estadounidense, y Flynn, uno de los principales asesores de Trump, tuvo que renunciar a su cargo cuando llevaba 24 días en ejercicio.

Ahora Flynn es el centro de la investigación de la trama rusa, que busca esclarecer la injerencia del Kremlin para perjudicar a la candidata demócrata Hillary Clinton en la campaña de las presidenciales de 2016 y favorecer la llegada al poder del republicano Trump. Al llegar al acuerdo de colaborar en la investigación, Flynn ha admitido que entabló "contacto directo" con Kislyak por orden del entorno de Trump. Las sospechas apuntan al yerno del presidente, Jared Kushner.

Además del mensaje de Twitter, Trump ha dicho este sábado ante los medios que se ha demostrado que "no hubo ninguna colusión en absoluto". "Nos sentimos muy felices por ello", añadió el presidente, cada vez más asediado por la investigación a cargo del fiscal Mueller. Al anochecer, volvió sobre el tema en la red social diciendo que mientras la vida de Flynn había quedado "destruida" por mentir al FBI, Hillary Clinton, en el caso de los correos que envío como secretaria de Estado desde su servidor particular. "mintió muchas veces y no le pasó nada".

Mueller, un exdirector del FBI con reputación de insobornable, está decidido a llegar al meollo de la trama y a su enigma principal –si el equipo de Trump se confabuló con el Kremlin contra Clinton– y no quiere que nada enturbie la investigación. Este sábado se ha sabido que ha apartado de las pesquisas a un agente de élite del FBI, Peter Strzok, por haber enviado mensajes a un amigo en los que expresaba opiniones políticas negativas sobre el presidente Trump.

Strzok era uno de sus principales investigadores a su cargo, pero el fiscal Mueller ha optado por sacarlo del caso para evitar que se trate de socavar la credibilidad del proceso que dirige con la teoría conspirativa esgrimida por el propio Trump sobre un supuesto complot del aparato de inteligencia para echarlo del poder.