Selecciona Edición
Entra en EL PAÍS
Conéctate ¿No estás registrado? Crea tu cuenta Suscríbete
Selecciona Edición
Tamaño letra

El Ejército de Irak anuncia el fin de la ofensiva militar contra los kurdos

Los Peshmerga abandonaron Kirkuk y retroceden a las posiciones que ocupaban antes de la campaña del ISIS en 2014

Soldados iraquíes celebran sobre su vehículo al entrar en Kirkuk este martes.
Soldados iraquíes celebran sobre su vehículo al entrar en Kirkuk este martes. AFP

El Ejército de Irak ha anunciado este miércoles el fin de su campaña para recuperar los territorios disputados bajo control de las tropas kurdas y que éstas, conocidas como Peshmerga, se habían replegado a los límites de la región autónoma. Pero la ausencia de enfrentamientos significativosno ha evitado una guerra de propaganda que ha llevado a muchos kurdos a escapar de Kirkuk ante el temor a represalias de las milicias chiíes que apoyan a las fuerzas federales. En un intento de rebajar la tensión, el primer ministro iraquí, Haider al Abadi, ha ordenado que la retirada de esos paramilitares.

“El primer ministro reitera que la seguridad de Kirkuk está bajo control de la policía local con el apoyo del Servicio Anti Terrorista y les ordena que impidan la presencia de cualquier otro grupo armado en la provincia”, ha asegurado un comunicado difundido por su oficina.

Medios y portavoces kurdos habían informado de que miembros de su comunidad estaban huyendo de Kirkuk ante el temor de abusos a manos de las Unidades de Movilización Popular, el nombre oficial de las milicias eminentemente chiíes. Algunos entrevistados denunciaban la desaparición de familiares que trabajaban para los servicios de seguridad kurdos.

“Han quemado el edificio Plaza de Kirkuk con el pretexto de que había mujeres en el gimnasio y en la piscina, lo que dicen que no está permitido por la religión”, aseguraba Kawyar Omer, de la oficina de prensa del primer ministro kurdo, en un mensaje enviado a esta corresponsal. Omer acompañaba su alegación de imágenes de viviendas incendiadas.

“Están difundiendo rumores para granjearse la simpatía de la comunidad internacional”, desestimaba por su parte un analista iraquí desde Bagdad, quien reconocía que los kurdos se encuentran “bajo una fuerte impresión por la pérdida de Kirkuk”. La víspera, los responsables militares kurdos dijeron que sus soldados volverían a las posiciones previas a junio de 2014, cuando la ofensiva para expulsar al Estado Islámico (ISIS) les permitió expandir su enclave.

Un comunicado del Mando de Operaciones Conjuntas de Irak enumera las comarcas que han vuelto a la supervisión del Gobierno Central. Además de recuperar la provincia clave de Kirkuk, con sus campos de petróleo, las fuerzas federales, una alianza de soldados, policías y milicias, se han hecho también con diversas comarcas en las provincias de Diyala y Saladino que los kurdos ocuparon durante los últimos tres años. El regreso a la demarcación de 2014 se completó a última hora del martes cuando los Peshmerga entregaron sus puestos en la provincia de Nínive.

Entre los territorios recuperados por Bagdad se encuentra la comarca de Makhmur, que el Kurdistán iraquí perdió cuando Sadam Husein redibujó los límites de la provincia de Erbil y se la añadió a la vecina de Nínive, en los años noventa del siglo pasado. Sin embargo, no está claro qué ha pasado con el campo de petróleo de Khurmala, que se localiza en esa zona y se halla en manos kurdas desde 2008. Su nombre no está en la lista de los que el Gobierno central ha recuperado (Avana, Bai Hasan, Baba, Jambur y Khabbaz).

La sorprendente cesión de territorio, que tanto los dirigentes políticos como militares kurdos habían asegurado que nunca devolverían a Bagdad, ha evitado una nueva guerra intrairaquí pero ha abierto una grave brecha entre los kurdos. De hecho, la crisis ha reavivado la tensión entre el Partido Demócrata de Kurdistán, del presidente Masud Barzani, y su rival político, la Unión Patriótica de Kurdistán, del recientemente fallecido Yalal Talabani, y ya se ha traducido en la suspensión de las elecciones legislativas y presidenciales que la región autónoma iba a celebrar el próximo 1 de noviembre.

La campaña militar, formalmente para “imponer la seguridad” en el noreste de Irak, ha sido una represalia por el referéndum de independencia que el Gobierno del Kurdistán iraquí organizó el mes pasado. La consulta, que además de la región autónoma incluyó los territorios en disputa entre ambas administraciones, fue rechazada por Bagdad y declarada nula por el Tribunal Supremo.

Más información