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España se suma a los esfuerzos internacionales para controlar las fronteras libanesas ante el yihadismo

EE.UU y Europa incrementan su apoyo al Ejército libanés donde España juega un papel clave en el marco europeo

Dos oficiales de la Guardia Civil intercambian diplomas por apretones de mano con un heterogéneo grupo de efectivos de las fuerzas de seguridad libanesas. Lo hacen en las oficinas de Beirut del programa europeo que asiste a Líbano en la Gestión Integrada de Fronteras (IBM, por sus siglas en inglés). “España es la encargada de apoyar en la vigilancia de fronteras marítimas y terrestres”, explica el Coronel de la GC Pedro Martin Rodríguez, actualmente en servicios especiales en IBM.

El desafío yihadista que encarna el Estado Islámico (ISIS, por sus siglas en inglés) junto con la crisis de refugiados desatada por la guerra siria (Líbano acoge a 1.5 millones de refugiados sirios), han catapultado al Líbano en la lista de aliados de Occidente. La experiencia de los servicios de inteligencia libaneses en materia yihadista convierten a las Fuerzas Armadas Libanesas (FAL) en un aliado clave para sellar la frontera con Siria al paso de muyahidines y contrabandistas. El diminuto pero complejo país comparte al este y norte 375km con la vecina Siria -enfrascada en una guerra desde 2011-, y al sur 79km con su enemigo Israel.

Con un presupuesto de 14 millones de euros desde 2012, la UE intenta mejorar la intercepción de armas, drogas, yihadistas y documentos falsos en los puntos de entrada. La amplia experiencia de España, tanto en terrorismo endógeno como en el control de fronteras, le convierte en un aliado privilegiado cuyos expertos de la GC y de la policía nacional imparten formaciones en Líbano para después mostrarles la parte práctica en Málaga y Madrid o en los enclaves de Ceuta y Melilla.

“La falta de una demarcación oficial de la frontera es el principal problema”, dice Phil Johnson, experto de IBM que asegura que los arrestos de yihadistas aumentan con la formación y equipos financiados. Al sur del país se encuentra desplegada la Fuerza Interina de la ONU para Líbano (Unifil), donde España está presente con 600 soldados. Al otro lado de los puestos israelíes patrullan los cascos azules junto a las FAL, mientras que a sus espadas también lo hacen los milicianos de Hezbolá, partido-milicia libanés y aliado de Bachar el Asad en Siria.

“Con Israel en su frontera sur, Líbano nunca va a obtener armas que se levanten por encima de un palmo del suelo. Es un hecho que perjudica su lucha antiterrorista por temor a que mañana empleen esas mismas armas contra el Ejército hebreo”, valora una fuente de seguridad europea en Beirut. Unas reticencias que parecen pasar a un segundo plano conforme el ISIS intensifica sus ataques en suelo europeo. Dos aviones norteamericanos aterrizaron el pasado mes de abril y por primera vez en el aeródromo libanés de Riyaq, a escasos kilómetros de Siria. “Se trata de entregas de armamento a las FAL ante una inminente ofensiva contra los yihadistas”, valora un militar europeo en Beirut.

Desde el verano de 2014, cuando ISIS autoproclamó su califato del terror, Líbano intenta frenar el desborde de terroristas y atentados en sus dominios. “Si tuviéramos aviones habríamos acabado con ellos en una semana”, protestaba tiempo atrás un general libanés a pie de frente en la localidad de Raas Baalbek, al tiempo que observaba como uno de sus tanques escupía humo blanco tras ser alcanzado por un mortero del ISIS. Esta semana, el Ejército libanés promete acabar con los últimos focos del más de un millar de yihadistas del ISIS afincados en su territorio. Pero el protagonismo de Hezbolá en los combates contra Al Qaeda ha reavivado las rencillas entre los dos primiciales bloques políticos del país posicionados de lado y lado de Bachar el Asad.

El peligro yihadista ha acabado doblegando hasta los vetos de Israel cuando en 2015 Washington aprobó la venta de seis aviones de combate A-29 Super Tucano a Líbano. EEUU contabiliza en 1.376 millones de euros la ayuda militar aportada en la última década. Precisamente este mes realizó su primer vuelo uno de los 12 pilotos libaneses que están siendo entrenados en la base norteamericana Moody de Georgia. Lo hizo a bordo del primer avión de combate con el que contarán las fuerzas aéreas libanesas en 2018 en la misma base de Riyaq, donde IBM edifica también un centro de entrenamiento.

Aprovechando que el viento de la lucha internacional contra el terrorismo sopla a favor, el primer ministro libanés, Saad Hariri, intenta rebajar el peso de Hezbolá en el tablero nacional a favor de las FAL. Ahora espera reactivar la promesa de Arabia Saudí de dotar a sus tropas con 2.753 millones de euros en armamento francés. Un acuerdo congelado por Riad que ve como su archienemigo iraní gana el pulso que mantienen en Líbano a través del proxi Hezbolá.

La competición entre los servicios secretos traba la lucha antiterrorista

N.S- Beirut

El incremento de atentados terroristas del ISIS en Europa ha llevado a los servicios de inteligencia europeos a estrechar lazos con Líbano. Sin embargo, la competición entre servicios traba la coordinación. “Aquí cada rama, es decir: de la policía, del Ejército y de la Seguridad General, responden a uno u otro de los dos bloques políticos que dominan el país”, explica en sus oficinas de la periferia beirutí un Coronel de las mujabarat (servicios secretos) del Ejército libanés. Según su esquema, la policía responde al bloque 14 de Marzo [liderado por el partido suní El Futuro], y por ende ligados a Riad, Ankara y París, que les avalan en el tablero internacional. Mientras que la Seguridad General, y en menor medida el Ejército, responden al bloque 8 de Marzo [Liderado por el tándem Hezbolá-Aoun], y por lo tanto en estrecha colaboración con Teherán, Damasco y, por ende, Moscú. “Entre los europeos nos contamos lo justo y necesario”, admite también un diplomático europeo en Beirut que recalca que hasta dentro de los propios servicios de cada país hay diferencias. A ello se suma una discrepancia metodológica entre libaneses y europeos a la hora de obtener información, con los primeros poco reticentes al uso de la fuerza en los interrogatorios. “Los europeos llegan cargados con su discurso de derechos humanos. Invierten millones en apresar a unos terroristas que luego sueltan en nombre de la democracia. Pero siguen solicitando nuestras informaciones para cazar a los yihadistas”, espeta un oficial libanés. Para después concluir: “ De todas formas esto es pan para hoy, y hambre para mañana. Estamos ganando la batalla militar, pero no estamos haciendo nada en la guerra ideológica”.

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