MIEDO A LA LIBERTAD
Columna
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México: el primer frente

Trump es el primer mandatario de EE UU que no se siente ligado a nada ni a nadie

México se ha convertido en el primer frente para observar el alcance, la definición y la habilidad del modelo Trump, si es que este llega a existir. En un Gobierno en el que habrá generales y miembros de la línea dura de las Fuerzas Armadas estadounidenses en puestos clave, a México le tocará ser el centro de experimentación y el laboratorio de los dichos y hechos del 45° presidente de Estados Unidos.

La seguridad nacional, la inmigración y la propuesta de levantar un muro, más allá del juego de las instituciones y de lo que vaya a permitir el Partido Republicano, marcan y condicionan la relación entre los dos países. Este es el primer mandatario de EE UU que no se siente vinculado a nada ni a nadie y, por lo tanto, puede permitirse lujos y propuestas que fracturan el espíritu que ha sustentado todos los aspectos de la relación bilateral.

Las relaciones bilaterales entre México y EE UU vienen determinadas por aspectos que nadie podrá alterar como las fronteras

Durante la campaña electoral, tanto Trump como Hillary Clinton estaban de acuerdo en revisar el Tratado de Libre Comercio (TLC) de 1994. Y ahí existen diferentes interpretaciones y un solo hecho porque el punto de encuentro con el verdadero enemigo, China, radicará en dos aspectos que Trump tal vez no haya advertido: la penetración y la política china seguida en los últimos veinte años en América Latina, una situación completamente diferente de lo que significaba la guerra comercial anterior con EE UU.

Las relaciones bilaterales entre México y EE UU vienen determinadas por aspectos que nadie podrá alterar como las fronteras. Sin embargo, las relaciones comerciales, la dependencia y, sobre todo, la manera de mirarse y la ruptura del objetivo común serán un examen sobre la viabilidad o inviabilidad de las acciones que tenga Trump en mente. ¿Es posible en la era de la globalización ocuparte solo de tu patio con tu revólver y no tener en cuenta el del vecino?

Mientras tanto, hay que considerar que el fenómeno Trump también ha influido para que, desde el punto de vista de la política interior, México haya llegado a una situación crítica. Tanto que el secretario de la Defensa Nacional, Salvador Cienfuegos, ha levantado la mano para pedir que el Ejército mexicano sea retirado de las calles y vuelva a los cuarteles para cambiar su estatus y su relación con la sociedad.

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En paralelo, en la gran potencia del Norte se coloca en puestos importantes a gente que conoce la verdad de la lucha contra el narcotráfico, los defectos estructurales y las responsabilidades en las que se han incurrido en estos 10 años de lucha fracasada, desperdiciando miles de millones de pesos en una guerra sin fin y convirtiendo a los soldados mexicanos en víctimas colaterales del conflicto.

Lo que ha dicho el general Cienfuegos es lo que todo el mundo sabe: que el Ejército nunca estuvo preparado para la tarea que le encomendaron los presidentes Felipe Calderón y Enrique Peña Nieto y que se le ha dejado en una situación de indefensión legal. En principio, no da la impresión de que el Gobierno Trump vaya a ser un especial defensor de los derechos humanos ni de los problemas del Ejército mexicano en la falsa guerra contra el narcotráfico .

Pero lo que sí es evidente es que la relación entre los dos países, mas allá de las conversaciones secretas del equipo Trump con el Gobierno del PRI, ha cambiado y que ahora México ya no es un mal menor, ni la puerta trasera o un socio fácil de comprar, sino un país al que se le ha impuesto que mire de manera diferente su presente y su futuro.

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