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Rusia estudia reabrir bases militares de la URSS en el extranjero

El ministro de Defensa anuncia un replanteamiento de la presencia rusa en el extranjero, sin dar detalles

Una exhibición de equipo militar ruso en Moscú, en una foto de archivo.
Una exhibición de equipo militar ruso en Moscú, en una foto de archivo. AP

Rusia contempla la posibilidad de restablecer bases militares de la URSS en el extranjero, que fueron abandonadas tras el desmoronamiento de la Unión Soviética por ser consideradas innecesarias y costosas. Preguntado sobre la posibilidad de reabrir las bases en Cuba y Vietnam, el viceministro de Defensa ruso, Nikolái Pankov, dijo el viernes que está en marcha un “replanteamiento muy tranquilo de las decisiones que se tomaron en el pasado en lo que se refiere a nuestra presencia militar en puestos avanzados”. “Trabajamos sobre esto. Lo diré así sin detalles. Vemos este problema”, señaló.

La URSS abrió una estación de radar en Lourdes, Cuba, en 1967, pero en 2001 Vladímir Putin, por razones económicas, anunció su cierre, que se llevó a cabo en 2002. Asimismo, en 2001 Putin anunció el cierre de la base de marina de Kamrat, que había sido instalada en 1979 en Vietnam. Ahora, la eventual apertura de aquellas bases o la incertidumbre, tal vez deliberada, sobre si deben o no deben reabrirse, se suman a los pasos concretos de Moscú para reforzar y legitimar la presencia militar rusa en Siria.

El viceministro Pankov aludió a la posibilidad de un nuevo despliegue militar exterior cuando se encontraba la Duma Estatal de Rusia, adonde había acudido para presentar a ratificación el acuerdo intergubernamental según el cual Moscú establece un grupo de aviación permanente en el aeropuerto de Jmeimim. El documento en cuestión, que fue firmado en agosto de 2015, da a Rusia el derecho a estacionar sus aviones de forma permanente en territorio sirio con duración indefinida, sin contrapartidas económicas y con privilegios diplomáticos para el personal de la base, cuyos efectivos humanos, técnicos y de equipo, no han sido revelados.

La Duma Estatal ratificó el acuerdo por 446 votos a favor (en una cámara de 450 diputados). Además, Rusia continuará las conversaciones para asegurar la presencia de sus tropas en Siria, según manifestó el diputado Serguéi Zhelezniak. Aparte del aeródromo de Jmeimin, en la provincia de Latakia, Rusia tiene también una base marítima en Tartús, en el Mediterráneo y ambas instalaciones están defendidas por sistemas antimisiles S-400, que fueron instalados en noviembre de 2015, y también por sistemas S-300, cuya presencia ha sido reconocida por Moscú esta semana.

A favor de restablecer las bases militares de Moscú en América Latina, el Sudeste Asiático y África se pronunció el diputado Alexéi Chepa, del comité de Asuntos Exteriores de la Duma, según el cual tal reapertura “respondería a los intereses nacionales de Rusia”. En cambio, el populista Vladímir Zhirinovski, líder del Partido Liberal Democrático de Rusia, alegó a favor de la presencia militar en Oriente Próximo “donde hay amenaza de conflicto”, pero no en el Sudeste Asiático y América Latina. Según Zhirinovski, la intervención de Rusia en Siria hoy puede compararse con la intervención de la URSS en apoyo de la España republicana en los años treinta. En el caso de la República Española ganaron los “falangistas y franquistas de África”, porque contaban con el apoyo de la Alemania Nazi y de la Italia fascista, dijo. En el caso de Siria, Rusia ha “salvado” a Bachar el Asad, frente a los “extremistas musulmanes radicales”.

Leonid Kaláshnikov, el jefe del comité dedicado a los países de la Comunidad de Estados Postsoviéticos, apoyó la ruptura del acuerdo entre EEUU y Rusia en Siria y manifestó su esperanza de que se revisen el Acuerdo de Armas de Corto y Medio Alcance con EEUU, que calificó de “perjudicial” para Rusia, y también el acuerdo de Armas Ofensivas entre los dos países.