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La UE y la OTAN buscan rebajar la tensión con Turquía

Stoltenberg y Mogherini tratan de superar en Ankara los desencuentros ligados a las purgas tras la intentona golpista

Las relaciones entre Turquía y sus socios occidentales no pasan por su mejor momento. De forma correcta o equivocada, en los pasillos de Ankara se considera que la Unión Europea y Estados Unidos no han dado al país euroasiático el apoyo que corresponde tras el trauma sufrido a causa del fallido intento de golpe de Estado del pasado 15 de julio. De ahí la importancia que revestía el viaje a Ankara este viernes del secretario general de la OTAN, Jens Stoltenberg, y de la jefa de la diplomacia de la UE, Federica Mogherini, junto al comisario de Ampliación, Johannes Hahn, la primera visita de alto nivel de las instituciones ejecutivas comunitarias desde la asonada militar.

De izquierda a derecha: el comisario de Ampliación de la UE, Johannes Hahn; la jefa de Política Exterior de la UE, Federica Mogherini; el ministro turco de Exteriores, Mevlüt Çavusoglu, y el ministro turco de Asuntos Europeos, Ömer Çelik, durante la comparecencia de prensa este viernes en Ankara tras su reunión.
De izquierda a derecha: el comisario de Ampliación de la UE, Johannes Hahn; la jefa de Política Exterior de la UE, Federica Mogherini; el ministro turco de Exteriores, Mevlüt Çavusoglu, y el ministro turco de Asuntos Europeos, Ömer Çelik, durante la comparecencia de prensa este viernes en Ankara tras su reunión. AP

En las últimas semanas, diversos representantes europeos y de los estados miembros se han enzarzado en agrios debates con las autoridades turcas a través de ruedas de prensa y de las redes sociales. A la UE le preocupa el evidente retroceso de los derechos y las libertades en Turquía –país que negocia la adhesión comunitaria desde 2005-, a lo que los turcos han respondido acusando a los europeos de “islamófobos” y “racistas”.

“La cuestión clave que hemos acordado es hablar más entre nosotros y algo menos sobre nosotros y mostrar un respeto total. Renovamos el compromiso al diálogo y al trabajo en común”, dijo Mogherini en tras su reunión con el titular de Exteriores turco, Mevlüt Çavusoglu, durante la cual condenó sin ambages la sublevación militar contra el Gobierno electo de Turquía y se mantuvieron debates “a fondo” sobre la necesidad de respetar la ley y los derechos de los en torno a 20.000 detenidos y más de 100.000 purgados de sus empleos tras el golpe de Estado. Çavusoglu, por su parte, también subrayó la necesidad de “trabajar conjuntamente” para solventar los problemas que afectan a ambas partes y exigió la apertura de nuevos capítulos en los que se dividen las negociaciones de adhesión.

Sin embargo, el comisario Hahn, advirtió de que, para ello, Turquía debe comportarse como se espera de un país candidato: “Y como país candidato, debemos aplicar los más altos estándares”. En cuanto a la exención de visados a los ciudadanos turcos que visiten la UE –pactada a cambio del acuerdo antimigratorio firmado el pasado marzo-, Hahn se mostró convencido de poder llegar a un consenso aunque aseguró que los tiempos “dependen de Turquía”. Ankara se niega a reformar su ley antiterrorista, una de las pocas medidas que le restan por cumplir para que Bruselas conceda la liberalización de visados, pues asegura que se enfrenta a “12 ó 13 organizaciones terroristas a la vez”. En su lugar, Çavusoglu ofreció “medidas alternativas”. En cuanto al desembolso de parte de los 3.000 millones de euros prometidos por la UE a Turquía para contribuir al mantenimiento de los refugiados en territorio turco, el comisario europeo explicó que 2.200 ya han sido entregados y otros 600 podrían llegar antes de final de mes.

La segunda pata de este intento de recuperar la confianza de Turquía fue la visita del jefe de la Alianza Atlántica, en un momento en que Ankara se ha congraciado con Rusia, con cuyo presidente, Vladimir Putin, el líder turco Recep Tayyip Erdogan, mantiene buena sintonía. Jens Stoltenber afirmó que Turquía es un “miembro fuerte y apreciado en la OTAN” y tachó el intento de golpe de Estado como “un ataque al corazón y los valores de la OTAN”. En este sentido, defendió el derecho del Gobierno islamista a castigar a los culpables, pero recordó que deben hacerlo en el marco del estado de derecho.

El secretario general dio la “bienvenida” a la reciente intervención turca en Siria contra el Estado Islámico (ISIS), que dijo está amparada por su “derecho a la legítima defensa”, aunque posteriormente matizó que cree que el mejor modo de luchar contra los yihadistas es “entrenar a fuerzas locales”. “En Siria hay una situación muy compleja y difícil, pero quedarse mirando desde fuera no es una alternativa. Debemos buscar una solución (al conflicto sirio) y también al cómo luchar contra el ISIS”, añadió, aunque reconoció “cierta falta de coordinación” debido a que Turquía sigue empeñada en dirigir ataques contra las fuerzas kurdo-sirias que ve como terroristas pero que para Estados Unidas son aliadas en la batalla contra el yihadismo.

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