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Merkel reclama unidad frente a los populistas, “a los que no les interesan las soluciones”

La canciller alemana recuerda a sus críticos los avances del último año en la crisis de refugiados

La canciller Angela Merkel, durante su discurso en el Bundestag del miércoles el 7 de septiembre.

En su primer discurso parlamentario tras el sonoro fracaso electoral del domingo, la canciller Angela Merkel hizo el miércoles una apasionada defensa de su gestión de la crisis de refugiados. Pero, por encima de todo, pidió al resto de dirigentes que no regalen armas a los populistas xenófobos de Alternativa para Alemania (AfD), el partido que la semana pasada logró por primera vez en la historia de la República Federal desplazar en un Estado a los democristianos como primer partido del espectro conservador.

“Los políticos tenemos la responsabilidad de moderar nuestro discurso. Si empezamos dirigir nuestras palabras y acciones hacia donde lo hacen aquellos que no están interesados en ofrecer soluciones, perderemos al fin la orientación”, dijo la líder alemana.

Merkel se dirigía con estas palabras al partido antiinmigración que ha experimentado un crecimiento espectacular en el último año. Y quizás más directamente a sus críticos internos. Entre estos destacan los socialcristianos bávaros de la CSU, pero también los dirigentes de la CDU que, en voz baja, piden un cambio de rumbo. “La gente no quiere esta política de Berlín. La situación para el partido es extremadamente amenazadora”, había vuelto a atacar el líder bávaro, Horst Seehofer, el martes desde el Süddeutsche Zeitung.

Su número dos en el Gobierno y líder socialdemócrata, Sigmar Gabriel, también atacó recientemente a la canciller y a su famosa frase de “Vamos a lograrlo”. Estas palabras, que se han convertido en casi un eslogan con el que tratar de animar a la ciudadanía a afrontar el reto de los refugiados, no bastan, dijo Gabriel, si no van acompañadas de un plan que diga cómo salir adelante. “Si buscamos pequeñas ganancias a expensas los unos de los otros, los únicos ganadores serán aquellos que se basan en eslóganes y en respuestas fáciles”, responde ahora Merkel.

Merkel destacó el peligro de la nueva formación emergente para todos los partidos establecidos. “AfD no supone un reto solo para la CDU, sino para todos los que nos sentamos aquí”, dijo al resto de los diputados reunidos en el Bundestag, la Cámara Baja del Parlamento alemán. La receta para recobrar la confianza de los ciudadanos no es, dijo Merkel, recurrir al lenguaje populista, sino “resistir y mantenernos en la verdad”. Alemania, añadió, debe mantenerse en sus principios básicos de libertad, seguridad, justicia y solidaridad.

Y como ejemplo de que las cosas van por buen camino, Merkel echó la vista atrás a lo que ocurría hace un año, cuando miles de refugiados llegaban cada día a Alemania. Hoy, las cifras se han reducido considerablemente. El Gobierno estima que este año recibirá en torno a 300.000 solicitantes de asilo, frente a los más de un millón que llegaron en 2015. También mencionó avances como el endurecimiento de las leyes de asilo, los medios suplementarios que se han dado a las Administraciones y a la policía y la ley de integración aprobada, que fija incentivos, y también castigos, para que los recién llegados puedan aprender alemán y finalmente integrarse en el mercado de trabajo.

La presión política para Merkel aumentó a principios de este verano, cuando dos refugiados cometieron atentados en nombre de los yihadistas de Estado Islámico. El primero atacó con un hacha a cinco personas en un tren en Wurzburgo; y el segundo murió cuando trataba de colocar una bomba en un festival en la localidad de Ansbach. La canciller admitió el reto que supone el terrorismo islámico. Pero recordó que este no había llegado con los refugiados.

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