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El Hotel Roma de Amatrice, un símbolo reducido a escombros

El edificio de finales del siglo XIX es el punto en el que más personas han fallecido tras el terremoto con un total de 35

Terremoto en Italia.  La fachada del Hotel Roma, derruida tras un terremoto.

El Hotel Roma de Amatrice, un edificio de finales del siglo XIX conocido en la región como "el mago de los spaghetti alla Amatriciana", es el punto en el que ha habido más muertos tras el terremoto que devastó el centro de Italia la madrugada del miércoles y se teme que todavía haya más víctimas bajo sus escombros, donde continúan trabajando los efectivos de rescate.

El hotel está en el centro histórico, a sólo unos pasos del Ayuntamiento del pueblo, una de las zonas más dañadas porque el terraplén en el que se asentaba cedió. La mayor parte del edificio está derrumbada, y las zonas más deterioradas están en las plantas superiores, reducidas a cascotes y ruinas. Los restos que se han mantenido en pie tienen un alto riesgo de desprendimiento y las operaciones de rescate son muy complicadas.

El alcalde del pueblo, Sergio Pirozzi, había alertado de que al menos 65 huéspedes se alojaban estos días en el hotel, pero finalmente el propietario del alojamiento, hospitalizado en la ciudad de Rieti tras sufrir heridas durante el temblor, ha confirmado que los alojados eran a penas 32. A ellos se suman los propietarios con sus familiares y algunos trabajadores que dormían en él, lo cual daría una cifra cercana al medio centenar de personas. En total, los operativos de rescate han recuperado 35 cuerpos. Uno de los bomberos que ha trabajado en los rescates, Carlo Cardinali, afirmó después de horas de trabajo sin descanso que encontraron entre los escombros los documentos de identidad de dos jóvenes que aún permanecen desaparecidos. También dijo que sospechan que pudiera haber más víctimas, por lo que los rescates continuarán "hasta encontrar a la última".

Además de las continuas réplicas —ya ha habido más de 700— y del gran colapso que sufrió el hotel, los problemas se suceden a la hora de alertar sobre los desaparecidos, algo casi imposible, porque los vecinos de la localidad no conocían a aquellos que estaban alojados en el famoso Hotel Roma.

También hubo quien logró escapar, como Luca Palombini, el ayudante del chef del restaurante, de 33 años, que logró salir, de forma casi milagrosa, antes del desplome. Resultó herido en una pierna y en la espalda, pero pudo salvar a su primo y a su mujer. También pudo observar como algunos trabajadores del hotel entraban a través de un agujero que se abrió en uno de los suelos. "Desde el baño, escuchaba ruidos y gritos de personas pidiendo auxilio. Logré salir de mi habitación y fui a comprobar si podía ayudar a alguien. Entonces me di cuenta de que estaban mi sobrino y mi mujer", dijo.

Palombini continuó excavando con sus propias manos, quitando cascotes y restos del edificio, y logró salvar también a Giancarlo Gabriele, trabajador del Ayuntamiento de 56 años, que pudo sobrevivir bajo los escombros durante varias horas gracias a que en la zona en la que estaba se creó una burbuja de aire. Otros no corrieron la misma suerte. Marcello, un constructor vecino del pueblo, espera noticias sobre los sobrinos de su novia, dos gemelos de siete años, que todavía no han sido localizados.

Ahora, en Google Maps aparece que el alojamiento está "cerrado permanentemente". Amatrice no solo ha perdido su hotel más grande e histórico, también se queda sin un símbolo de la comida tradicional de la región. Por él han pasado primeros ministros como Silvio Berlusconi. Justo esta semana, una buena parte de sus 40 habitaciones estaban ocupadas, porque el pueblo de Amatrice celebra La Sacra, una fiesta patronal dedicada a su receta típica y que dobla los habitantes durante unos días. La fiesta no se celebrará, y tampoco podrá degustarse de nuevo la receta más famosa en este lugar simbólico.

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