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Un ministro de Exteriores egipcio visita Israel por primera vez en una década

El presidente Al Sisi se ofreció hace dos meses a mediar entre israelíes y palestinos

El ministro de Exteriores egipcio, Sameh Shoukry, y el primer ministro israelí, Benjamín Netanyahu, en Jerusalén.
El ministro de Exteriores egipcio, Sameh Shoukry, y el primer ministro israelí, Benjamín Netanyahu, en Jerusalén. REUTERS

En una iniciativa diplomática sin precedentes en casi una década, un jefe de la diplomacia de Egipto ha viajado este domingo a Israel para intentar reactivar el diálogo entre israelíes y palestinos, roto desde abril de 2014. El ministro de Exteriores Sameh Shoukry fue recibido en Jerusalén a primera hora de la tarde por el primer ministro Benjamín Netanyahu, con quien se volvió a entrevistar por la noche. El viaje de Shoukry —que se reunió hace dos semanas en Ramala con responsables de la Autoridad Palestina— se produce dos meses después de que el presidente de Egipto, Abdelfatá al Sisi, se ofreciera a mediar entre israelíes y palestinos.

“Esta visita refleja un cambio en las relaciones entre Israel y Egipto”, aseguró Netanyahu antes de la reunión semanal del Gobierno israelí, “tras el importante llamamiento a la paz de Al Sisi”. El presidente egipcio esgrimió el pasado 17 de mayo el acuerdo de paz firmado por su país con Israel en 1979 —tras haberse enfrentado desde la fundación del Estado judío en 1948 y librar sendas guerras en 1967 y 1973— como modelo para los dirigentes palestinos e israelíes, y urgió a ambas partes a aprovechar “una oportunidad real” para la paz.

"Invito a los palestinos a seguir el ejemplo de Egipto y de Jordania (país con el que Israel firmó la paz en 1994) para que se unan a nosotros en unas negociaciones directas", dijo Netanyahu en presencia del ministro de Exteriores egipcio. Shoukry expresó por su parte la esperanza de que el fin del conflicto entre israelíes y palestinos "tenga un amplio y positivo impacto sobre toda la región". "El actual deterioro de la situación", agregó, "exigirá antes tomar medidas para restablecer la confianza mutua".

La iniciativa del rais egipcio tiene su base en el plan de paz acordado por la Liga Árabe en 2002 por iniciativa saudí, que ofrece el reconocimiento de Israel por parte de los países árabes a cambio de la creación de un Estado palestino dentro de las fronteras anteriores a la guerra de 1967, con capital en Jerusalén Este, y una “solución justa” par a los más de cinco millones de refugiados palestinos.

Netanyahu se mostró inicialmente dispuesto a aceptar el plan de paz árabe como base de las negociaciones, pero reculó más adelante para exigir modificaciones “para adaptar el plan árabe a los cambios registrados desde 2002”. Israel mantiene la ocupación desde hace 49 años en Cisjordania y Jerusalén Este, en donde viven unos 600.000 colonos en asentamientos judíos considerados ilegales por la comunidad internacional. La Liga Árabe ya ha advertido, sin embargo, de que no acepta revisar su propuesta de paz.

Al Sisi llamó también a las facciones palestinas —Fatah, que controla la Autoridad Palestina, pero solo ejerce el poder en Cisjordania, y Hamás, que gobierna de facto en la franja de Gaza— a unirse para poder negociar conjuntamente con Israel. Además de paz y seguridad, el líder egipcio ofrece, por su parte, al Estado judío el estímulo de estrechar las relaciones diplomáticas y comerciales bilaterales, que se deterioraron tras la II Intifada (la revuelta palestina entre 2000 y 2005) y que prácticamente se congelaron a raíz de la revolución que derrocó al régimen de Hosni Mubarak en 2011—durante la que se produjeron disturbios en los que fue arrasada la Embajada israelí en El Cairo— y la elección en las urnas del islamista Mohamed Morsi como presidente, quien acabó siendo apartado del poder por el golpe de Estado encabezado en 2013 por el entonces mariscal de campo Al Sisi. La radio pública israelí citó este viernes la posibilidad de una próxima visita de Netanyahu a la capital de Egipto.

El Ministerio de Exteriores egipcio anticipó antes de la reunión celebrada en Jerusalén que Shoukry tenía previsto mantener “amplias conversaciones” con Netanyahu sobre relaciones bilaterales, política regional y el proceso de diálogo con los palestinos. El objetivo de esta primera reunión en casi una década ha sido el de “sentar las bases para crear medidas de fomento de la confianza entre palestinos e israelíes (…) antes de la reanudación de negociaciones directas entre ambas partes”.

El Gobierno israelí ha rechazado hasta ahora la denominada iniciativa de paz francesa para Oriente Próximo, lanzada el pasado mes de junio en París en presencia de los jefes de la diplomacia de 28 países, entre ellos el de Estados Unidos, John Kerry, Naciones Unidas, la Unión Europea y la Liga Árabe. Israel insiste en que la paz con los palestinos solo puede alcanzarse mediante negociaciones directas, y no a través de una conferencia internacional. Por esta razón ve con buenos ojos la iniciativa egipcia, que Netanyahu asocia a un reforzamiento de las relaciones con los países musulmanes suníes moderados —con Arabia Saudí, Egipto y Turquía a la cabeza— frente a la amenaza común de Irán.

Tras la ruptura hace dos años de la última ronda de negociaciones directas —apadrinadas por Washington y en la que los palestinos exigían la congelación de la expansión de los asentamientos— estalló una nueva guerra en Gaza, la tercera en apenas seis años y la más larga de Israel desde la que se produjo tras su independencia 1948-1949. Y a partir de octubre del año pasado el conflicto israelo-palestino viene registrando la mayor ola de violencia desde el final de la II Intifada, un decenio atrás. Los atentados se han cobrado la vida de 34 israelíes y tres extranjeros y de 214 palestinos, dos tercios de los cuales fueron abatidos por las fuerzas de seguridad israelíes al ser considerados atacantes.

La semana pasada, el llamado Cuarteto para Oriente Próximo —integrado por la ONU, la UE, EE UU y Rusia— advirtió en su último informe de que la expansión de los asentamientos judíos en territorio ocupado y la violencia minan la solución al conflicto mediante el principio de los dos Estados

Sombras de dinero negro sobre Netanyahu

Durante sus siete años de mandato ininterrumpido, la política del primer ministro israelí, Benjamín Netanyahu, no se ha caracterizado por avanzar en el proceso de la paz con los palestinos. La colonización de Cisjordania y Jerusalén Este ha seguido entretanto su curso con altibajos, mientras los esfuerzos internacionales para alcanzar una solución negociada al conflicto —incluso los emprendidos por la Administración del presidente Barack Obama— se estrellaban contra las exigencias de su Gobierno. En marzo del año pasado, en la víspera de las elecciones que le permitieron mantenerse en el poder pese a tener las encuestas en su contra, Netanyahu no vaciló en proclamar que mientras él fuera primer ministro Israel nunca aceptaría solución de los dos Estados para atraerse los otros de la ultraderecha más nacionalista. Tras ganar de nuevo los comicios se retractó, aunque sus acciones desde entonces no parecen haber desmentido sus palabras.

Cuando toda la prensa israelí apunta a que el fiscal general y la brigada anticorrupción de la policía van a anunciar en los próximos días que están investigando a Netanyahu por supuesto “blanqueo de dinero masivo”, Netanyahu parece intentar reabrir el diálogo con los palestinos con la mediación egipcia. Esta vez no se trata de gastos excesivos en viajes oficiales o de las facturas suntuarias en su residencia oficial, sino de la “presunta transferencia de grandes sumas” a Netanyahu o a uno de los miembros de su familia, en un caso que no estaría vinculado, como en ocasiones investigaciones, a la financiación irregular de campañas políticas, según han informado los canales de televisión 2 y 10 citados por el diario Haaretz. El interventor general del Estado también ha sido informado de la investigación, precisa Yedioth Ahronoth. Un “alto cargo jurídico” de la Administración parece estar también relacionado con el caso, según el rotativo Maariv.

El fiscal general de Israel, Avichai Mendelblit, ordenó en la noche del domingo la apertura de diligencias para examinar las acusaciones planteadas contra Netanyahu, según anunció la edición digital de Haaretz. Su oficina aseguró en un comunicado que no se había abierto ninguna tipo de investigación penal.

“Según la información concerniente al primer ministro que ha sido presentada por la policía y los servicios de inteligencia (…) el fiscal general ha decidido instruir diligencias sobre el asunto”, reza el comunicado. “En los últimos días, muchos informes confidenciales —cuando menos infundados— han sido publicados por los medios de comunicación. Esta oficina no está en condiciones de referirse a estos casos en el estado actual de las diligencias”.

Mendelblit, que hasta hace pocos meses ejercía como consejero legal o letrado mayor del Gobierno, fue designado para el puesto de fiscal general por Netanyahu.

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