Obama: El asesino de Dallas era “un demente” que no representa a los negros

Las autoridades tratan de presentar la matanza de policías como una desgracia aislada, sin relación con la tensión racial o con las armas de fuego

El personaje del lobo solitario, aislado, violento, con obsesión por las armas y una causa cualquiera como excusa para usarlas, vuelve a emerger de los datos que se van conociendo sobre Micah Xavier Johnson, el hombre de 25 años que el jueves por la noche asesinó a tiros a cinco policías en el centro de Dallas. Así lo presentan las autoridades, en un esfuerzo por desligar sus acciones de uno de los momentos de mayor tensión racial en los últimos años en Estados Unidos.

Keaka Wallace, compañera de patrulla de uno de los asesinados en Dallas.
Keaka Wallace, compañera de patrulla de uno de los asesinados en Dallas. CARLO ALLEGRI (REUTERS)

El presidente estadounidense, Barack Obama, ha afirmado este sábado por la tarde desde Varsovia que Micah Jonhnson era "un demente" que no representa a los afroamericanos. "El individuo demente que llevó a cabo los ataques en Dallas no es más representativo de los afroamericanos de lo que el tirador en Charleston lo era de los estadounidenses blancos", ha dicho. Además, Obama ha asegurado que su país "no está tan dividido como algunos han sugerido".

Obama concede que el supuesto asesino puede haber utilizado como excusa para sus actos la violencia injustificada de la policía contra varios ciudadanos negros. "Pero de ninguna manera eso representa lo que la gran mayoría de los americanos piensan", ha asegurado al término de la cumbre que ha celebrado la OTAN, informa Lucía Abellán desde Varsovia. El líder estadounidense ha vuelto a defender la necesidad de endurecer las permisivas leyes sobre posesión de armas en Estados Unidos. "No pararé de hablar de esto (...) Y en algún momento vamos a tener que afrontarlo", ha vaticinado. "No podemos simplemente dejar de lado el problema de las armas y fingir que es irrelevante", ha agregado.

Johnson, de raza negra, acudió el jueves por la noche a una manifestación en el centro de Dallas organizada por la filial local del movimiento Black Lives Matter (las vidas negras importan), una de tantas por todo el país para protestar de nuevo por dos casos estremecedores de violencia policial contra negros en Baton Rouge y en Minneapolis, captados en vídeo y difundidos por las redes sociales. Todos los testigos hablan de una marcha pacífica, de unas 800 personas, en buena colaboración con la policía. Al término de la misma, Johnson buscó una posición estratégica y comenzó a acribillar a los agentes de policía con un rifle de asalto AR-15. Alcanzó a 12 agentes y 2 civiles.

Johnson, en su época en el Ejército.
Johnson, en su época en el Ejército.AFP

En las primeras horas de confusión, cuatro personas fueron detenidas. Hasta 20, según afirmó el alcalde de la ciudad, se habían presentado en la manifestación con rifles al hombro para ejercer su derecho a llevar armas. La policía los tuvo que identificar y descartar uno por uno. Pensaban que les habían disparado varios individuos desde posiciones elevadas y ángulos cruzados, en una emboscada militar, cuando era un tipo solo desde la acera de enfrente. Tal era la sorpresa y falta de previsión ante un hecho así. El viernes por la mañana habían sido puestos en libertad todos los detenidos.

Johnson murió por una explosión provocada por la policía, que le envió por medio de un robot una bomba al lugar donde estaba atrincherado a las cinco de la madrugada. Iba “bien equipado”, con un chaleco antibalas y abundante munición, según el alcalde, Mike Rawlins. En la tarde del viernes, casi 24 horas después de los hechos, insistió en aislar a Johnson del movimiento o las razones de la protesta en la que sucedieron los hechos. “No creemos que estuviera relacionado con la marcha, sino que la utilizó para tener policías a tiro”. La tesis de la policía en este punto es que Johnson actuó solo, aunque el gobernador de Texas, Greg Abbott, dijo a la prensa que la investigación continúa hasta asegurarse de que no hay cómplices que le ayudaran.

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Ciudadanos de Dallas, en el santuario improvisado en la sede de la policía.
Ciudadanos de Dallas, en el santuario improvisado en la sede de la policía.AFP

Johnson creció en Mesquite, a las afueras de Dallas. Se unió a la reserva del Ejército nada más graduarse del instituto en 2009. En 2013 fue enviado a Afganistán. Las razones por las que salió del Ejército no están claras. Un abogado militar consultado por Dallas Morning News asegura que sus mandos lo detestaban y que hubo una denuncia por acoso sexual por medio.

En la casa donde vivía con su madre los investigadores hallaron “material para fabricar bombas, chalecos, munición y un diario personal sobre tácticas de combate”. La descripción que hacen de él los que le conocían es la de una persona solitaria que en los últimos tiempos se había obsesionado con la lucha racial. Su página de Facebook cambió este año hasta hacerse monotemática sobre este asunto. Acudía a reuniones de un grupo local llamado Huey P. Newton Gun Club, una asociación de armas vinculada a los Nuevos Panteras Negras, un grupo que evocando a la organización negra de los años 60 ha resurgido desde los sucesos de Ferguson, Misuri.

La sede de la policía de Dallas, cerca del centro, lleva dos días convertida en un santuario en homenaje a los fallecidos. Dos coches patrulla están cruzados frente a la puerta principaly cubiertos de flores, mensajes y homenajes espontáneos de los vecinos de la ciudad. 

Alrededor de las cuatro y media del sábado "una amenaza creíble" provocó la evacuación del edificio, el cierre de las calles cercanas y la evacuación de todos los medios que tenían allí colocados sus platós móviles. La ciudad se volvió a poner en tensión cuando la cuenta de Twitter de la policía pidió a los medios que dejaran de enviar señal en directo de la sede, al tiempo que algunas personas afirmaban que se habian oído disparos en la sede policial. Un equipo de operaciones especiales se encuentra registrando el garaje después de que haya sido visto un sospechoso en las inmediaciones.

Después de 40 minutos, el Departamento tuiteó que no había encontrado ningún sospechoso en el aparcamiento de la sede policial. Para entonces había quedado claro el peso que tiene a partir de ahora cualquier tipo de amenaza contra la policía en Dallas.

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