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Tres agentes de inteligencia jordanos mueren en un ataque a un campo palestino

Los grupos yihadistas amenazan la estabilidad del reino, aliado regional de EE UU

Despliegue de las fuerzas jordanas contra el ISIS en Irbid, en marzo
Despliegue de las fuerzas jordanas contra el ISIS en Irbid, en marzo AFP

Un ataque calificado de terrorista por las autoridades ensangrentó el primer día del Ramadán, el mes sagrado musulmán de ayuno y oración, en Jordania. Tres suboficiales de inteligencia murieron este lunes en un atentado protagonizado por un hombre armado con un fusil automático en el campo de refugiados palestinos de Bakaa, situado a unos 20 kilómetros al norte de Amán, que huyó tras disparar de forma indiscriminada. Un guarda de seguridad y un operador telefónico perdieron también la vida en el atentado, registrado en unas dependencias de los servicios de inteligencia en Bakaa. El portavoz del Gobierno, Mohammed Momani, anunció que se había lanzado inmediatamente una operación para “cazar a los culpables” y, a última hora de este lunes, informó de la detención de un sospechoso.

Jordania es un aliado estratégico de Estados Unidos, con el que colabora desde 2014 en la campaña de bombardeos contra el Estado Islámico (ISIS, en sus siglas en inglés). En diciembre de ese mismo año, uno de sus pilotos fue derribado y capturado por el ISIS, que difundió un vídeo dos meses más tarde en el que se mostraba cómo fue quemado vivo. El país árabe firmó en 1994 un acuerdo de paz con Israel, con cuyo Gobierno mantiene estrechas relaciones de cooperación defensiva.

Los incidentes violentos han sacudido periódicamente la estabilidad del reino, que linda con Irak y Siria. En ambos países se hallan unos 4.000 jordanos alistados en milicias islamistas y yihadistas, de los que más de una décima parte han muerto en combate. Las fuerzas de seguridad aseguraron haber desarticulado el pasado mes de marzo un grupo armado en la ciudad de Irbid, situada 80 kilómetros al norte de la capital, en una operación en la que murieron siete yihadistas y un policía. Cuatro meses antes, un agente de seguridad mató a dos instructores policiales estadounidenses y a otras tres personas cerca de Amán. En 2005, varios atentados suicidas encadenados contra hoteles de Amán se saldaron con 60 muertos y 115 heridos.

El campo de Bakaa fue erigido como instalación provisional en 1968 para acoger a los refugiados palestinos huidos tras la guerra de 1967, en la que Israel ocupó Gaza y Cisjordania y los Altos del Golán (Siria) tras haber derrotado en apenas seis días a los países árabes vecinos. Transformado en una ciudad con construcciones permanentes, alberga ahora a unos 100.000 de los más de dos millones de exiliados palestinos afincados en Jordania, muchos de los cuales se encuentran sin empleo y sumidos en la pobreza.

Más de la mitad de los cerca de siete millones de jordanos son de origen palestino, procedentes en su mayoría del éxodo producido en 1948 tras el nacimiento del Estado de Israel, que suelen verse relegados por una población autóctona beduina que controla las claves del poder y la economía.

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