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Lufthansa cancela los vuelos a Caracas por el caos económico

La aerolínea alemana se une a las compañias que dejan de volar a Venezuela por los problemas para repatriar sus ganancias

Berlín / Caracas

Lufthansa suspende sus vuelos a Venezuela. La crisis económica que sufre el país sudamericano y los problemas con el cambio de la moneda son los motivos que la aerolínea alemana adujo el domingo para cancelar los tres vuelos semanales que hasta ahora hacen la ruta Fráncfort-Caracas. La suspensión de la ruta tendrá efectos a partir del próximo 17 de junio. Según explicó a EL PAÍS un portavoz de Lufthansa, la caída del número de pasajeros fruto de la crisis económica también ha influido en la decisión.

Varias personas hacen cola ante un mostrador de Lufthansa, en el aeropuerto de Berlín (Alemania).
Varias personas hacen cola ante un mostrador de Lufthansa, en el aeropuerto de Berlín (Alemania). EFE

El caos económico que vive Venezuela crece día a día y afecta cada vez a más empresas y consumidores. Además de los problemas originados por la crisis, las aerolíneas como Lufthansa han sufrido serios problemas por no poder cambiar sus beneficios obtenidos en bolívares a dólares estadounidenses para transferirlos fuera del país. El fin de las únicas conexiones aéreas entre Venezuela y Alemania pone de relieve el creciente aislamiento que sufre el país sudamericano. El Fondo Monetario Internacional (FMI) prevé que la economía caiga este año un 8% y la inflación se ha disparado hasta un porcentaje que el próximo año amenaza con superar el 1.600%.

La aerolínea alemana asegura que se trata de una decisión temporal, pero no especifica cuánto tiempo estará vigente. “Por ahora no prevemos el cierre de nuestra oficina central de Caracas. No nos vamos del país. Queremos seguir atendiendo a nuestros clientes en Venezuela”, afirman en el comunicado. Además de Lufthansa, otras empresas como Air Canada, Alitalia, Lan (Chile), Gol (Brasil) y Tiara Air (Aruba) han cancelado sus operaciones a Venezuela por la deuda que mantiene el Gobierno de Nicolás Maduro con todas las líneas de bandera extranjera, a las que impide repatriar sus ganancias.

El Gobierno prohíbe desde 2003 la libre compra y venta de divisas, por lo que las empresas transnacionales deben solicitar los dólares que desean repatriar a un órgano oficial. Este mecanismo no daba muchos problemas cuando los precios del petróleo, que aporta el 96% de los recursos del Estado venezolano, eran elevados. Pero cuando el valor de las materias primas comenzó a desplomarse, el régimen comenzó a cesar de forma selectiva sus pagos, acumulando cada vez más deudas con importadores de materia prima, de bienes terminados y proveedores de servicios. Esta situación explica la paralización de la producción de Coca-Cola en el país, decisión anunciada la semana pasada por la embotelladora en Venezuela de la empresa estadounidense.

Coca-Cola Femsa, que opera cuatro plantas embotelladoras y emplea a unos 7.300 trabajadores en Venezuela, alertó de que sus fábricas están consumiendo el remanente del inventario de azúcar. “De no reponerse este inventario a la brevedad, se generarán interrupciones temporales en la producción del portafolio de bebidas con azúcar”, añadió. A finales de abril Empresas Polar tuvo que interrumpir la producción de cerveza porque el Gobierno no le entrega los dólares necesarios para adquirir la materia prima necesaria.

Deuda de 3.300 millones

El presidente de la Asociación Venezolana de Líneas Aéreas (ALAV), Humberto Figuera, calcula que Caracas adeuda a las aerolíneas unos 3.700 millones de dólares (unos 3.300 millones de euros al cambio actual). La deuda es similar a la cifra que ya había dado a conocer ALAV en 2014. “Ahora las aerolíneas no solicitan divisas porque la única forma de seguir volando hacia Venezuela es vendiendo los billetes a través de sus páginas de Internet”, aseguró Figuera a este diario. Desde 2014 es prácticamente imposible adquirir un billete al extranjero en moneda local. Para minimizar los costos de la operación, las compañías han reducido la frecuencia de sus vuelos y operan en aeronaves más pequeñas.

Otras empresas como la estadounidense American Airlines redujeron un 77% sus frecuencias hacia el país en 2014. De los 48 vuelos semanales que llegaron a tener, ahora solo mantienen 10 y únicamente a Miami, el destino más deseado por los venezolanos. American Airlines eliminó sus trayectos hacia San Juan de Puerto Rico, Nueva York y Dallas.

El comunicado de Lufthansa no es un portazo definitivo. “Nos mantenemos en estrecho contacto, con el fin de retornar a Caracas a la red mundial de Lufthansa lo más rápidamente posible”, añade la empresa. Los pasajeros que tenían reserva para volar con la compañía serán ubicados en los vuelos que despegan desde Bogotá y Panamá. El trayecto entre la capital venezolana y esos destinos podría ser cubierto con la alianza que Lufthansa mantiene con la colombiana Avianca y la panameña Copa, que mantienen operaciones reducidas en este país. Por otra parte, la chilena Latam, resultado de la fusión de LAN y TAM, podría cancelar las conexiones de Caracas a Santiago, Lima y Miami a partir del 31 de julio, según informaciones publicadas en medios sudamericanos no confirmados oficialmente.

Unasur se reúne con el Gobierno y la oposición

A. M.

La Unión de Naciones Sudamericanas (Unasur) confirmó ayer las reuniones que mantuvo el viernes por separado con el Gobierno y la oposición de Venezuela en Santo Domingo, la capital de República Dominicana. Sus facilitadores, los expresidentes de España José Luis Rodríguez Zapatero; del país anfitrión, Leonel Fernández, y de Panamá, Martín Torrijos, buscan encontrar una salida a la grave crisis política y económica que atraviesa la nación sudamericana.

Se trata, como afirmó el organismo con sede en Quito, Ecuador, de reuniones con las partes para explorar el marco de un diálogo nacional. Unasur ha mostrado su satisfacción por el respaldo de la comunidad internacional “a la que pide acompañar respetuosamente a Venezuela en esta iniciativa de diálogo”, reza el comunicado. Mientras el Gobierno asegura que no hay tiempo para organizar un referéndum revocatorio del mandato del presidente Nicolás Maduro, la oposición ha establecido como requisito para conversar que se fije la fecha de la consulta. Como adelantó Rodríguez Zapatero en su reciente visita a Caracas, “el camino del diálogo será largo, duro y difícil”.