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El Gobierno y las FARC blindarán jurídicamente el acuerdo de paz en Colombia

Los negociadores acuerdan incluir todo lo pactado en la Constitución a través de un artículo transitorio

De la Calle saluda a Rodrigo Granda, de las FARC, este jueves.
De la Calle saluda a Rodrigo Granda, de las FARC, este jueves. EFE

El Gobierno de Colombia y la guerrilla de las FARC llegaron este jueves a un acuerdo para blindar jurídicamente el texto definitivo que prevén firmar en los próximos meses. Las delegaciones pactaron que todo lo acordado en La Habana durante el proceso de paz que se desarrolla desde hace tres años y medio se elevará a la condición de Acuerdo Especial Humanitario y entrará a formar parte de la Constitución.

El anuncio, aunque determinante para el desarrollo de los acuerdos, llega casi cuatro meses después del último gran avance –el compromiso de la ONU de verificar el alto el fuego y la dejación de armas de las FARC- y en un momento en el que todas las miras están puestas en la posibilidad de alcanzar un cese bilateral y definitivo del conflicto, es decir, de poner punto final a la guerra en Colombia. “Seguimos trabajando intensamente, confiamos en que pronto tengamos nuevas noticias positivas para la sociedad colombiana”, aseguró el jefe negociador del Gobierno, Humberto de la Calle, consciente del escepticismo creciente que cubre el proceso de paz. En la última encuesta de Gallup, el 66% de los colombianos consideraba que las negociaciones van por mal camino, mientras el 27% cree que se desarrollan de forma adecuada.

El blindaje constitucional de los acuerdos es un viejo reclamo de las FARC, para evitar que, en un futuro, hubiese cambios imprevistos más allá de lo acordado en La Habana. Para que eso ocurra, ambas partes han acordado incluir en la Constitución de Colombia un nuevo artículo transitorio para que el acuerdo de paz final sea considerado un acuerdo especial. La base de ello está en el artículo 3 de los Convenios de Ginebra de 1949.

“Se trata de una serie de mecanismos institucionales y democráticos complementarios, que en su conjunto constituyen una ruta expedita y segura para cumplir con los objetivos”, resume el comunicado acordado por el Gobierno y las FARC. “Toda negociación entre un Gobierno y una guerrilla enfrenta el mismo problema: un acuerdo de paz es un acuerdo político. Requiere de medidas adicionales para darle solidez y estabilidad en el tiempo”, ha ahondado De la Calle.

El jefe negociador del Gobierno aprovechó para incidir que el Ejecutivo sigue con su intención de celebrar un plebiscito para consultar a los colombianos sobre el acuerdo final, una “refrendación popular” que, recordó, “aún no ha sido pactada en La Habana”. De la Calle celebró las recientes declaraciones del jefe negociador de las FARC, Iván Márquez, quien abrió la puerta a una consulta popular, algo a lo que los guerrilleros habían sido reacios hasta ahora.

El acuerdo ha sido duramente criticado por el Centro Democrático, el partido que lidera el expresidente y senador Álvaro Uribe, que ha calificado el anuncio de "golpe de Estado a la democracia colombiana". Esta subida de tono ante el proceso de paz, del que el uribismo es un férreo opositor, llega unos días después de que el expresidente llamase a la "resistencia civil" ante lo acordado en La Habana.

El Gobierno y las FARC, según coinciden varias fuentes próximas a las conversaciones, confían en anunciar de forma inminente un cese al fuego bilateral y definitivo, así como las zonas y la forma en la que los guerrilleros quedarán concentrados después de la firma final. Una aspiración que se antojaba cercana hace ya meses y que, en la recta final de un proceso de paz que todo el mundo da por irreversible, se ha vuelto también un obstáculo. A punto de ser superado.