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Guerra sucia contra el abogado de los 43

El letrado ha sido sometido a pinchazos telefónicas y sus conversaciones privadas se difunden en la red

Vidulfo Rosales, en una comparecencia de prensa
Vidulfo Rosales, en una comparecencia de prensa EFE

El abogado de los padres de los 43 estudiantes desaparecidos en el sur de México ha tenido intervenido el teléfono y algunas de sus conversaciones están siendo filtradas en las redes sociales y recogidas por los medios de comunicación. Vidulfo Rosales, en un vídeo filtrado esta semana, critica a los familiares de las víctimas en una conversación privada con su pareja en la que trata asuntos intrascendentes. 

Las conversaciones del abogado, de procedencia desconocida, tienen como objetivo desacreditarle y salen a la luz en medio de los tiras y afloja entre el Gobierno y los expertos internacionales que llegaron a México para investigar de manera independiente el caso, ocurrido en septiembre de 2014.

El nudo gordiano del conflicto es si los estudiantes de la escuela de Ayotzinapa fueron quemados en un basurero, como sostiene la fiscalía en base a los testimonios de los sicarios detenidos, o si esa versión está descartada por el peritaje de algunos expertos que mantienen que no hay evidencias de que un fuego de tal magnitud se haya dado en ese lugar. Otros peritos creen probable que al menos 17 personas fueran incineradas en ese sitio. La investigación parece encallada y no ha logrado consenso en México en torno a lo ocurrido esa noche a pesar de que hay 130 detenidos.

La noticia fue publicada en la prensa mexicana. En la llamada telefónica a la que se refiere la información se escucha al abogado especialista en derechos humanos, en un momento de enfado, criticando algunos de los comportamientos de sus clientes en situaciones mundanas, como no lavar platos o recoger mantas durante sus protestas.

“Hay unos padres medio ojetes; van subiendo las madres (…) y no es para que dejen que ellas suban primero. No ven que hay algunas mamás grandes…”, dice Vidulfo al teléfono, en una conversación sin fecha. En otro momento se queja de que no puede ir al baño porque los padres están haciendo una fila muy larga, y finaliza: “pinche bola de indios”. Esa expresión tiene una carga muy fuerte de odio y discriminación en México.

No es la primera filtración que afecta a Rosales. Hace poco más de una semana se difundió otro vídeo en el que Los Rojos, un cartel de Guerrero, amenaza supuestamente a los padres de los 43 por haber recibido dinero de Los Guerreros Unidos, el grupo criminal involucrado en el exterminio de los estudiantes. A continuación se escuchaba una conversación entre el abogado y uno de los familiares donde hablaban de un conflicto por una cantidad de dinero extraviado.

El abogado, quien sostiene que la versión gubernamental está manipulada, explicó después que esta conversación era real pero que aludía a un dinero que había donado el Instituto Nacional de Antropología e Historia que no había sido debidamente distribuido entre las familias afectadas por la tragedia. Rosales dijo a EFE que tiene claro quién filtra las conversaciones: “Para nosotros es el Gobierno, no tenemos pruebas de lo que estoy diciendo, puede ser muy temerario”.