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China anuncia restricciones a las importaciones y exportaciones con Corea del Norte

La decisión va en línea con la decisión del Consejo de Seguridad de la ONU de ampliar las sanciones comerciales al régimen norcoreano

El líder norcoreano Kin Jong-Un.
El líder norcoreano Kin Jong-Un.

China ha anunciado hoy una reducción de su comercio con Corea del Norte. A partir de ahora dejará de importar oro y tierras raras del país vecino, al que también dejará de vender combustible para aviones, según ha informado su Ministerio de Comercio. La medida se alinea con las sanciones que aprobó en marzo el Consejo de Seguridad de Naciones Unidas en represalia por el ensayo nuclear del régimen de Kim Jong-un en enero, el cuarto de su historia.

Con esta iniciativa, Pekín busca mostrar más dureza ante Pyongyang, otrora un aliado tan próximo “como los dientes a los labios”, como solían recordar los dirigentes de ambos países. Ya llovía sobre mojado y las relaciones entre los dos países se habían enfriado visiblemente desde la llegada al poder de Kim y la ejecución de su tío, Jang Song-thaek, considerado el interlocutor de su país con China.

Pero el malestar de China se ha transformado en enfado abierto tras los últimos desafíos de Pyongyang a la comunidad internacional. La prueba nuclear de enero ha dado el argumento definitivo a Seúl para abrir negociaciones formales con EEUU para el despliegue en su territorio de un sistema antimisiles, conocido por su acrónimo THAAD. Pekín se opone tajantemente a ese escudo, que considera que podría utilizarse contra ella.

Que China cumpla las sanciones es esencial para el éxito de esos castigos. El 90% del comercio que desarrolla Corea del Norte es con su país vecino, al que envía además carbón -20 millones de toneladas el año pasado- y otros minerales, principalmente. Los analistas consideran que Pyongyang emplea buena parte de los ingresos obtenidos en el sector minero para desarrollar su programa nuclear.

En una reunión en Japón con su homólogo nipón, Kimihiro Ishikane, el representante especial chino para la península coreana, Wu Dawei, aseguró que ambos países colaborarán de manera muy cercana para el cumplimiento de las sanciones. “China y Japón están de acuerdo en que mantendrán consultas muy cercanas sobre este asunto”, declaró Wu a la prensa en Tokio.

Durante la cumbre nuclear celebrada la semana pasada en Washington, el presidente de EEUU, Barack Obama, y el presidente chino, Xi Jinping, se mostraron de acuerdo en aplicar por completo las sanciones de la ONU, mientras Pyongyang continúa con una retórica beligerante.

“La República Democrática Popular de Corea (nombre oficial de Corea del Norte) hizo caso omiso de la comunidad internacional, y por eso debe pagar un precio. Las sanciones económicas deben ponerse en práctica”, declara Li Jun, experto en Corea del Norte del Centro de Estudios Internacionales de China.

Pero aunque haya anunciado este martes una reducción del comercio, China no va a suprimirlo del todo. Las sanciones prevén exenciones para los productos o usos dedicados al “bienestar de la gente” y siempre y cuando no se empleen con fines nucleares. Eso exime parte de las exportaciones norcoreanas de carbón o el combustible para aviones que se emplee en vuelos civiles. Y China ha sido notoriamente poco estricta en el pasado a la hora de aplicar sanciones previas.

Pekín tiene que medir con cuidado sus pasos. Unas sanciones excesivamente duras, considera, podrían desestabilizar a su vecino y causar una oleada de refugiados hacia su territorio.

Por ello, ha insistido siempre en la importancia de mantener las conversaciones diplomáticas para lograr la desnuclearización de la península. Un mensaje que repetía el viernes pasado el portavoz de su Ministerio de Exteriores, Hong Lei. Según el portavoz, Wu tenía previsto durante su estancia en Japón abordar el reinicio de las negociaciones a seis bandas para lograr que Pyongyang renuncie a su programa nuclear