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Alemania recibe a los primeros sirios reasentados desde Turquía

Helmut Kohl lanza una afrenta a Merkel al planear un encuentro con el primer ministro húngaro

Refugiados sirios este lunes cerca de Goettingen, Alemania. / S. P. (AFP) Quality Atlas

Casi al mismo tiempo que Europa comenzaba a expulsar migrantes de Grecia, Alemania recibía a los primeros solicitantes de asilo llegados directamente de Turquía. Los 32 sirios aterrizados el lunes, que han evitado un viaje peligroso por los Balcanes, son los primeros beneficiarios del pacto firmado el 18 de marzo por la UE y Turquía. Es un mecanismo de intercambio —un admitido por cada expulsado— duramente criticado por organizaciones de defensa de los refugiados y que presenta dudas sobre su legalidad y posibilidades de éxito.

El plan pergeñado por la canciller alemana, Angela Merkel, ya está en marcha. El realojamiento directo pretende evitar que los refugiados se pongan en manos de las mafias para llegar a Europa, pero incluye un truco: la UE prevé acoger a un máximo de 72.000 personas, una cifra sensiblemente inferior a los flujos de los últimos meses. Alemania, país que el año pasado recibió a un millón de solicitantes de asilo, prevé acoger por este mecanismo a un máximo de 15.000 personas.

¿Cómo se eligen a los afortunados que pueden viajar directamente a Europa, evitándose largos, peligrosos y caros viajes? Las autoridades turcas son las responsables de elaborar un primer listado de candidatos, en el que se da prioridad a las personas con necesidades especiales. Una vez hecha esta primera selección, los países de la UE eligen a quién se reasentará, según explicó un portavoz del Ministerio del Interior, que fue incapaz de dar más datos sobre los criterios para seleccionar entre un grupo tan numeroso a candidatos para unas plazas muy limitadas.

Alemania, por ejemplo, primará a los solicitantes de asilo en grupos familiares, con mujeres y niños a su cargo. Las primeras llegadas —que se completan con otras a países como Finlandia u Holanda— funcionan como un adelanto del mecanismo pensado para acoger al mismo número de personas que las que se expulsan de Grecia a Turquía por considerarlas migrantes irregulares.

El presidente del Parlamento Europeo, Martin Schulz, salió en defensa del mecanismo acordado por la UE y Turquía. “He estado en varias instalaciones para refugiados de Turquía y mi impresión es que allí van a ser tratados de forma correcta. Aunque claro que tendremos que comprobar que se cumplen todas las normas internacionales. Ese es un principio irrenunciable”, aseguró el socialdemócrata alemán.

El intercambio con Turquía se ha convertido en la piedra angula del plan con el que Merkel pretende superar la crisis migratoria que ha cuestionado su liderazgo en el país y en el partido.

Kohl desafía a Merkel

El día previsto para la entrada en vigor de este sistema, la canciller se desayunó con un golpe para su imagen interna en la Unión Cristianodemócrata (CDU), el partido que preside desde hace 15 años. Su antiguo mentor y líder histórico del partido, el excanciller Helmut Kohl, anunció al diario Bild su intención de recibir al primer ministro húngaro, Viktor Orbán, convertido en los últimos meses en el líder europeo que más ferozmente ha criticado la gestión de Merkel de la crisis migratoria.

El líder bávaro Horst Seehofer, el mayor opositor interno a la canciller, ya había amenazado la autoridad de Merkel a principios de marzo al verse con Orbán. Pero el desafío llega ahora del que es quizás el hombre más respetado por los democristianos, que estuvo al frente del partido 25 años, y del Gobierno del país, durante 16. “Las decisiones aisladas e incursiones nacionales deben pertenecer al pasado. En la Europa del siglo XXI no deben estar presentes en las decisiones sobre un futuro común”, señala en un libro de próxima aparición el antiguo canciller, unas palabras que pueden leerse como un toque de atención a la política de Merkel, criticada por no haber consultado a los socios europeos sus decisiones sobre la acogida de solicitantes de asilo.

Los refugios alemanes, a medio gas

Después de que Alemania recibiera un millón de personas en 2015, la canciller Angela Merkel se comprometió a reducir sustancialmente el flujo migratorio. El bajón de llegadas de las últimas semanas le ha dado un respiro. Hasta el punto de que los centros de primera acogida —donde llegan los solicitantes de asilo antes de tener un alojamiento asignado— están a media capacidad.

De las casi 350.000 plazas disponibles, ahora solo están ocupadas unas 157.000, según publicó el Bild. Lo paradójico es que este respiro obedece al cierre de la ruta de los Balcanes, una decisión impulsada por Austria en contra de la voluntad de Merkel.

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