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Los empresarios intensifican la presión contra Dilma Rousseff

La Federación de Industrias de São Paulo ocupó los principales diarios del país con una campaña para apoyar la destitución

Fiesp faz campanha pelo Impeachment de Dilma
Campaña de la Fiesp en Brasilia contra el Gobierno Dilma. EFE

Si se comparase Brasil con una olla a presión podría decirse que los empresarios han aumentado la potencia del fuego. Ya no esconden su impaciencia para que la presidenta Dilma Rousseff deje su puesto y el vicepresidente, Michel Temer, asuma el cargo. La señal más clara y más reciente la dio la Federación de Industrias de São Paulo (FIESP), que ocupó este martes los principales periódicos del país con una ostensiva campaña publicitaria bajo los lemas "Impeachment ya" y "Basta de pagar el pato". La ofensiva simboliza el cambio de postura de los empresarios de São Paulo, que hoy apuestan ya no por la renuncia voluntaria de Rousseff, sino por presionar a diputados y senadores para que prioricen la destitución de la presidenta.

Más sutiles, pero en la misma línea, se mostraron los empresarios que participaron este martes en un seminario sobre cómo reactivar las inversiones en infraestructura, celebrado en la sede de la Federación de las Industrias de Río de Janeiro. En los pasillos se daba por descontado, y con naturalidad, el final político de Rousseff a corto plazo, sobre todo después de la ruptura de su antiguo aliado, el PMDB, con el Gobierno. La sensación es de prisa. “No llegará a finales de abril. Caerá porque pasó por encima de la ley y porque el pueblo está harto. Hay una parálisis irremediable en la economía. 2015 fue el peor año para mi empresa en tres décadas”, afirma un participante.

Para Claudio Frischtak, de la Consultoría Internacional de Negocios Inter.B y ponente del evento, Brasil vive el “fenómeno de la bola de nieve”. “La bola comienza a rodar y tú desconoces el tamaño que puede adquirir, pero llega un momento en que puede hacerse irreversible. Nosotros aún no estamos en ese punto, pero la dinámica pro-impeachment es tan fuerte que es difícil de revertir”, explica Frischtak, que no recuerda precedentes de una implicación similar de los empresarios en una cuestión política. “Y no es solo que los grandes empresarios están a favor, es también el mediano y el pequeño empresario. Si hiciéramos una encuesta hoy, veríamos que 95% de los empresarios no quieren el Gobierno actual”, añade.

Esa unanimidad, sin embargo, no existía hace cuatro meses entre los dueños del dinero. En diciembre, la federación que representa a los empresarios de Río sostenía que el proceso de impeachment estaba generando “barullo” y dificultaba aún más el esfuerzo de los empresarios para encontrar un interlocutor en el Gobierno y reactivar la economía. Desde la protesta contra el Gobierno del 15 de marzo, la sede de la federación está forrada de adhesivos verdes y amarillos con el lema: “Todos hablamos, ahora el Congreso necesita oír”.