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OBITUARIO

Husein Aït Ahmed, héroe de la lucha por la independencia de Argelia

Después de derrotar a Francia, combatió la dictadura militar que instauraron sus antiguos compañeros de armas del FLN

Husein Ait Ahmed en el mitin final de su camapaña electoral en diciembre de 1991.
Husein Ait Ahmed en el mitin final de su camapaña electoral en diciembre de 1991. AFP

Poco a poco, se va apagando la generación que lideró la guerra de liberación nacional de Argelia. Una de sus más destacadas figuras fue Husein Aït Ahmed, dirigente del movimiento contra la colonización francesa y, posteriormente, opositor inquebrantable del régimen militar que instauraron sus compañeros de armas. Falleció el pasado miércoles en su exilio de Lausana (Suiza) a los 89 años después de una larga enfermedad, según informó su partido político, el Frente de las Fuerzas Socialistas.

Nacido en la localidad de Aïn el-Hamam, en la región amazigh de la Cabilia, se sintió atraído por la causa nacionalista desde pronta edad. A los 16 años, siendo todavía un estudiante de secundaria, se afilió al Partido del Pueblo Argelino. Dos años después ya era el miembro más joven de su comité central, donde presentó un informe a favor de la creación de una milicia insurgente. En marzo del 1949, la llamada Organización Especial, bajo su dirección, realiza su primera operación de envergadura: el asalto a la oficina de Correos de Orán, lo que les reporta notoriedad entre la población y una importante suma con la que financiar sus actividades.

Sin embargo, no es hasta finales del 1954 cuando el conflicto entre los independentistas y el Estado francés escala hasta convertirse en una guerra. Nueve hombres, los llamados Hijos de Todos los Santos, dirigen el Frente de Liberación Nacional (FLN). Aït Ahmed, él último del grupo en fallecer, se encarga de representar en el exterior la revolución como embajador del FLN en Naciones Unidas y en la Conferencia de Bandong de los Países No Alineados en 1955.

En octubre de 1956, mientras se disponía a viajar en avión a Túnez es arrestado junto a otros dirigentes del FLN, como el futuro presidente Ben Bella. Aït Ahmed permanecerá detenido hasta el año 1962, cuando es puesto en libertad bajo los términos de un alto al fuego. Unos meses después, el general De Gaulle firmaba el tratado que reconocía la independencia del país árabe. La gesta del FLN inspiró numerosos movimientos anticolonialistas en el mundo entero. Sin embargo, aquel hito no significó el final de la lucha para Aït Ahmed, sino más bien el inicio de una nueva guerra contra otro enemigo: la dictadura instaurada por sus correligionarios.

“El patriotismo hoy es la democracia”, se convirtió entonces en su lema, distanciándole enseguida del que será partido hegemónico durante las próximas seis décadas de represión. Ben Bella no deja ningún espacio para la disidencia. “Quien no está conmigo, está contra mí”, proclama el presidente. Ahmed, héroe caído en desgracia, funda el FFS y se refugia en su región natal, la Cabilia. Desde allí crea una milicia e impulsa una insurrección que será sofocada a sangre y fuego por el Ejército. Él es arrestado y condenado a muerte en 1964. No obstante, el 30 de abril de 1966 consigue evadirse de la prisión de el-Harrach y se exilia en Suiza.

Dos largas décadas pasan hasta que le es posible volver al país, de nuevo bajo la efervescencia revolucionaria. Ante la presión de la calle, el régimen se ve obligado a liberalizar la escena política y organizar elecciones en 1990. La victoria de los islamistas del FIS provoca un golpe de Estado, al que se opone. “Ni Estado policial, ni Estado integrista”, defiende, una posición insostenible al precipitarse el país a una brutal guerra civil entre barbudos y militares. De nuevo, se ve obligado a exiliarse en Suiza. En 1999 vuelve brevemente para presentarse a las elecciones presidenciales, amañadas por le pouvoir para la elección de Abdelaziz Buteflika. Luchador incansable, no abandona el activismo —a causa de una enfermedad— hasta 2012, a la edad de 86 años. Una nueva generación deberá coger su relevo en la batalla por una Argelia libre y democrática.

 

Husein Aït Ahmed, en el mitin del cierre de campaña de 1991. / A. SENNA (AFP)