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La UE guardará seis meses los datos de quien tome un avión

Los ministros de Interior y el Parlamento Europeo anuncian un acuerdo para la instauración del PNR, incluido en los vuelos intracomunitarios

El ministro de Interior francés, Bernard Cazeneuve, y el viceprimer ministro luxemburgués, Etienne Schneider
El ministro de Interior francés, Bernard Cazeneuve, y el viceprimer ministro luxemburgués, Etienne Schneider, en la reunión en Bruselas. EFE

Los Veintiocho dieron este viernes luz verde a asuntos que llevaban meses encallados. Los ministros del Interior acordaron la aprobación y aplicación del Registro de Nombres de Pasajeros (PNR, por sus siglas en inglés), también en los vuelos intracomunitarios: una herramienta para identificar a sospechosos de terrorismo yihadista. Se trata de saber quién vuela, adónde va o cómo compró el billete de avión, y hacerlo sin violar el derecho a la privacidad de los europeos.

Los socios, finalmente, aprobaron que la duración de almacenaje de los datos personales de los pasajeros sea de seis meses, frente a los 12 que pedían Francia o España. La Eurocámara debe aún dar su visto bueno a esa medida, pero las fuentes consultadas consideran que se trata de un mero trámite ante la crisis de seguridad desatada tras los atentados de París. Se trata de un mecanismo por el que los Estados miembros podrán compartir información de cada viajero —sospechoso o no— en los registros policiales como forma preventiva para detectar a presuntos terroristas.

Al margen de ese asunto, que afecta a millones de pasajeros, Bruselas volvió a desplegar su receta de política bajo presión para el código Schengen, el espacio de libre circulación de personas.

La presidencia de la UE amenazó esta semana indirectamente a Grecia con dejar al país fuera de Schengen (el área de libre circulación) y consiguió que Atenas acepte ceder soberanía sobre sus fronteras. Tras las concesiones griegas, los ministros del Interior de la UE aplazaron este viernes los planes para prolongar los controles en las fronteras interiores.

Europa se mueve a sacudidas. Los ministros del Interior de los Veintiocho bajaron este viernes el pistón después de las concesiones de Atenas, que ha aceptado todo lo que hasta ahora se negaba a hacer: guardias de Frontex (la agencia de protección de fronteras), equipos europeos de intervención rápida y la activación del mecanismo de protección civil para mejorar la gestión de los refugiados, tras las duras críticas recibidas por parte de sus socios por la porosidad de sus fronteras.

Aplazamiento

La UE aplaza finalmente prolongar de seis meses a dos años la posibilidad de reintroducir controles temporales en sus fronteras internas, tal como hacen ya varios países. Eso dependerá de cómo evolucione la crisis de refugiados, y de un informe de la Comisión que estará listo dentro de 10 días. En función de las opiniones de Bruselas, los Veintiocho decidirán más adelante si Alemania y los demás países que han suspendido temporalmente Schengen pueden seguir con los controles en las fronteras interiores.

La presión sobre Schengen seguirá ahí: los ministros dan un margen de confianza a Grecia para que ponga en orden sus fronteras, pero si las deficiencias continúan se reservan la opción de volver a la carga. “Hay defectos que debemos corregir”, dijo el comisario Dimitris Avramopoulos. “No sería positivo tomar decisiones en caliente”, le secundó el ministro de Exteriores luxemburgués, Jean Asselborn, responsable del polémico informe que proponía ampliar a dos años los controles internos, una medida que podría haber aislado de facto a Grecia.

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