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La respuesta a los atentados de París acapara la cumbre del G20

Erdogan incorpora la lucha antiterrorista a la agenda de la reunión, que se inicia este domingo

El G20, el foro que reúne a países avanzados y emergentes, se apresta a iniciar en Turquía su décima cumbre, la reunión menos marcada por la economía. También, la más blindada. Ya antes de los atentados en París, la crisis de los refugiados, el conflicto en Siria o las medidas contra el cambio climático gravitaban sobre la reunión, que ahora se transformará en un alegato internacional contra el terrorismo. El presidente turco, Recep Tayyip Erdogan, ha incluido el asunto en la cena de trabajo que celebrarán los líderes del G20 este domingo.

En Antalya, el enclave turístico donde se desarrollará hasta el lunes la cumbre del G20, menudean hoteles de lujo y campos de golf entre los pinares y los restos arqueológicos. Varias patrulleras en el horizonte del luminoso Mediterráneo, el paso frecuente de helicópteros, los continuos controles y kilómetros de vallas para evitar el acceso a la zona de seguridad completan estos días la escena. El Gobierno turco ha desplegado casi tantos policías (12.000) como asistentes a la más blindada de las cumbres del G20. Hace poco más de un mes, un atentado atribuido al Estado Islámico (ISIS, por sus siglas en inglés), que también reclama la autoría de los ataques en París, dejó en Ankara 102 muertos en una marcha organizada por grupos kurdos y formaciones de izquierdas.

Turquía, el anfitrión del G20, es un país determinante en el conflicto sirio y la crisis de los refugiados. Antalya está a apenas 400 kilómetros de la isla griega de Lesbos, una de las vías de entrada a Europa más habitual para los desplazados por la guerra en Siria; también la más trágica. En territorio turco hay 2,2 millones de refugiados sirios, y la UE ultima una ayuda de 3.000 millones de euros al Gobierno de Ankara para que los retenga mientras Europa tramita las solicitudes de asilo.

Turquía es desde el verano (cuando dio permiso a EE UU a utilizar sus bases aéreas contra el ISIS), un contendiente más en la guerra de Siria, en cuya frontera, a 600 kilómetros de Antalya, la policía turca abatió este mismo sábado a cuatro supuestos yihadistas, según informó la agencia turca Anadolu. Pero Turquía no solo se enfrenta al Estado Islámico, sino también a las milicias kurdas que combaten, con apoyo de EE UU, a los yihadistas en territorio sirio. “No hay terrorismo bueno y terrorismo malo”, afirmó Erdogan en una entrevista previa al G20 con la cadena CNN, para insistir en que varios de esos grupos kurdos siguen siendo considerados terroristas por la Administración Obama y la UE.

La inclusión de lucha contra el terrorismo en una de las reuniones de trabajo del G20, en la que también se hablará de la crisis de los refugiados, permite anticipar que será un asunto central en el comunicado que plasma los acuerdos de la cumbre, aunque serán los encuentros bilaterales (Antalya congrega a dirigentes de EE UU, Rusia, Arabia Saudí, Turquía, Francia y Reino Unido, determinantes en el conflicto) los que determinen si se va más allá de las palabras de condena. “Pediremos que los líderes mundiales que se reúnen en el G20 respondan a la amenaza del terrorismo extremista”, dijo el presidente del Consejo de la UE, Donald Tusk.

Asuntos económicos, en segundo plano

Antalya ya miraba a París antes del atentado terrorista. No en vano, la reunión del G20 será el último foro internacional de alto nivel antes de la Cumbre del Clima, que arrancará en la capital francesa en dos semanas. Las medidas para contener el calentamiento global (con una seria discrepancia entre EE UU y Francia acerca de si los objetivos de reducción de emisiones son vinculantes) y alentar un desarrollo sostenible ocuparán la primera sesión de trabajo del G20, al mediodía del domingo.

Buena parte de los asuntos económicos, protagonistas habituales en las cumbres del G20, se tratarán el lunes. Se discutirán aquí las posibles consecuencias financieras de que los caminos de la Reserva Federal de EE UU (que sopesa subir los tipos de interés en diciembre) y el Banco Central Europeo (que ultima nuevas medidas para inyectar liquidez) vayan a separarse. También, se dará luz verde a las medidas que plantea la OCDE para evitar que las multinacionales eludan el pago de impuesto, o a las que establece el Consejo de Estabilidad Financiera para que los grandes bancos se costeen sus propios rescates, sin ayudas públicas. Y se hablará del respaldo del FMI al yuan para que integre su cesta de divisas.

Pero incluso los dirigentes de los organismos internacionales que sirven de asesores económicos al G20 asumen que la de Antalya será una cumbre distinta, a la que ya de partida faltará el presidente francés, François Hollande. “Los líderes de los países que se reúnen en Turquía este fin de semana, tendrán en sus cabezas las impactantes imágenes de personas desplazadas por conflictos armados o calamidades económicas. Hay que afrontar el problema de la emigración”, dejó escrito en su blog la directora gerente del FMI, Christine Lagarde, antes de partir a Antalya. “Los líderes verán la necesidad de cooperar en la lucha antiterrorista como una renovada prioridad, de aquí debe salir un mandato claro”, dijo este sábado, ya en la ciudad turca, el secretario general de la OCDE, Ángel Gurría.

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